NOCTURNOS
Belleza vacía
Desperdiciada una parte sustancial de mi vida en sueños imposibles y deseos irrealizables, malgastado mi escaso talento en prosa barata y poesía sin música, sostengo que he sido muy poco para poder vivir en soledad, sin mantener relaciones con otras personas, intercambiar formas de ver la sociedad, filosofías, sentimientos. Un hombre, también una mujer, necesita a otros seres humanos para sentirse a sí mismo.
No somos nada sin nadie. Yo fui algo cuando trabajé por objetivos pulcros, dignos, altruistas. Y me sentí hombre cuando amé. Me decepcionó la vida. Quizá yo carecía de preparación para vivir. Porque resulta empírico que el triunfo social se sostiene sobre el pilar de la hipocresía. La felonía conduce a la jerarquía de la política. La mediocridad coloca a su prole en la res pública, en el periodismo provinciano, en las universidades pública, asociaciones empresariales, sindicatos...El amor se compra y se vende en esta economía de mercado tal cual se adquieren bienes de consumo.
El que ostenta mayor poder se queda con la belleza vacía, la pasión huera, el beso seco. La mentira se ha convertido en la verdad superlativa, mientras la verdad se contempla como el aserto de un badulaque. En verdad, no supe vivir. Solo quise ser un erudito en amor. Así, me aproximo a la meta de llegada con el sentimiento de haber quemado el bosque de mi alma y no haber sabido transmitir el arte de amar.
Eugenio-Jesús de Ávila
Desperdiciada una parte sustancial de mi vida en sueños imposibles y deseos irrealizables, malgastado mi escaso talento en prosa barata y poesía sin música, sostengo que he sido muy poco para poder vivir en soledad, sin mantener relaciones con otras personas, intercambiar formas de ver la sociedad, filosofías, sentimientos. Un hombre, también una mujer, necesita a otros seres humanos para sentirse a sí mismo.
No somos nada sin nadie. Yo fui algo cuando trabajé por objetivos pulcros, dignos, altruistas. Y me sentí hombre cuando amé. Me decepcionó la vida. Quizá yo carecía de preparación para vivir. Porque resulta empírico que el triunfo social se sostiene sobre el pilar de la hipocresía. La felonía conduce a la jerarquía de la política. La mediocridad coloca a su prole en la res pública, en el periodismo provinciano, en las universidades pública, asociaciones empresariales, sindicatos...El amor se compra y se vende en esta economía de mercado tal cual se adquieren bienes de consumo.
El que ostenta mayor poder se queda con la belleza vacía, la pasión huera, el beso seco. La mentira se ha convertido en la verdad superlativa, mientras la verdad se contempla como el aserto de un badulaque. En verdad, no supe vivir. Solo quise ser un erudito en amor. Así, me aproximo a la meta de llegada con el sentimiento de haber quemado el bosque de mi alma y no haber sabido transmitir el arte de amar.
Eugenio-Jesús de Ávila

















Nazareno Gomez | Viernes, 09 de Febrero de 2024 a las 21:51:22 horas
Totalmente de acuerdo con lo expuesto en este medio. Solo agregaría que las personas que se identifican en exceso con su belleza exterior, tienden a olvidar desarrollar otros aspectos que también pueden considerarse "bellos". Como la personalidad, la filosofía de vida, la empatía etc
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