CON LOS CINCO SENTIDOS
Si supiera volar, volaba
Parece obvio, ¿verdad? Si supiera volar, volaba. Si supiera caminar hacia atrás, probablemente no lo haría porque es una soberana estupidez y me caería seguro, la torpeza es una de mis grandes virtudes, reconocida de manera fehaciente con testigos y todo. Si abro una lata de bonito del norte, lo más normal que me puede ocurrir es que me corte, o directamente, quiera apuñalar a quien inventó ese demoníaco artilugio de la anilla abrelatas.
Pero voy a centrarme en lo que os quiero contar. El título no es más que una metáfora de la vida. Si crees que eres capaz de hacer algo, échale arrestos y hazlo, porque nadie sabe de lo que es capaz hasta que no tiene más remedio que pasar por el aro y hacer lo que sea para sobrevivir. No temas la caída, qué más da. El mundo es para los valientes que han tenido los bemoles necesarios para desafiar al de arriba a la cara y decirle: “aquí estoy, haz de mí lo que se te antoje, pero hazlo ya”.
Si te motiva el puenting y tu corazón no va a estallar en mil pedazos por la descarga brutal de adrenalina, hazlo. Si amas, ama con la fruición de un adolescente en su primera noche y así, cada noche, o cada día o cada siesta. Si odias, ten la valentía de reconocerlo y da por zanjada esa relación de amistad, familiar, o de amor no correspondido.
Cuando en el camino te encuentras con una vía muerta, hay que buscar otra salida, volver hacia atrás y reconsiderar tus opciones. Siempre hay otras opciones. Afortunadamente, el mundo está lleno de hombres y mujeres que valen tanto como parecen y que tienen la gran suerte de cruzarse en tu camino en el momento más necesitado de tu existencia, ese que parece un pozo profundo, con el agua helada en el que nadie te oye para sacarte y salvarte. Cuando crees que te morirás por congelación y abandono sin escuchar ni una sola voz.
Pero puedes volar, ya lo creo que puedes. Yo puedo, escribiendo e imaginando que soy otra persona completamente diferente, fuerte, libre, exitosa. Puedes porque tu imaginación es tu bien más preciado, en ella no puede meterse ni colarse nadie, ¿me oyes?, nadie. Tu imaginación es tuya, es tu parcela, es tu puñetero cortijo de señorito andaluz o señorita frívola, lleno de caviar, champán y rosas rojas que no pinchan, que sólo te acarician con su aroma y su textura aterciopelada. Porque las rosas son perfectas, aunque pinchen… Aunque en mi cabeza son suaves y mullidas y con su olor me puedo transportar a un campo lleno de verdor en el que tumbarme y pensar que soy un pájaro.
Y vuelo, porque si supiera volar, volaba.
Nélida del Estal Sastre
Parece obvio, ¿verdad? Si supiera volar, volaba. Si supiera caminar hacia atrás, probablemente no lo haría porque es una soberana estupidez y me caería seguro, la torpeza es una de mis grandes virtudes, reconocida de manera fehaciente con testigos y todo. Si abro una lata de bonito del norte, lo más normal que me puede ocurrir es que me corte, o directamente, quiera apuñalar a quien inventó ese demoníaco artilugio de la anilla abrelatas.
Pero voy a centrarme en lo que os quiero contar. El título no es más que una metáfora de la vida. Si crees que eres capaz de hacer algo, échale arrestos y hazlo, porque nadie sabe de lo que es capaz hasta que no tiene más remedio que pasar por el aro y hacer lo que sea para sobrevivir. No temas la caída, qué más da. El mundo es para los valientes que han tenido los bemoles necesarios para desafiar al de arriba a la cara y decirle: “aquí estoy, haz de mí lo que se te antoje, pero hazlo ya”.
Si te motiva el puenting y tu corazón no va a estallar en mil pedazos por la descarga brutal de adrenalina, hazlo. Si amas, ama con la fruición de un adolescente en su primera noche y así, cada noche, o cada día o cada siesta. Si odias, ten la valentía de reconocerlo y da por zanjada esa relación de amistad, familiar, o de amor no correspondido.
Cuando en el camino te encuentras con una vía muerta, hay que buscar otra salida, volver hacia atrás y reconsiderar tus opciones. Siempre hay otras opciones. Afortunadamente, el mundo está lleno de hombres y mujeres que valen tanto como parecen y que tienen la gran suerte de cruzarse en tu camino en el momento más necesitado de tu existencia, ese que parece un pozo profundo, con el agua helada en el que nadie te oye para sacarte y salvarte. Cuando crees que te morirás por congelación y abandono sin escuchar ni una sola voz.
Pero puedes volar, ya lo creo que puedes. Yo puedo, escribiendo e imaginando que soy otra persona completamente diferente, fuerte, libre, exitosa. Puedes porque tu imaginación es tu bien más preciado, en ella no puede meterse ni colarse nadie, ¿me oyes?, nadie. Tu imaginación es tuya, es tu parcela, es tu puñetero cortijo de señorito andaluz o señorita frívola, lleno de caviar, champán y rosas rojas que no pinchan, que sólo te acarician con su aroma y su textura aterciopelada. Porque las rosas son perfectas, aunque pinchen… Aunque en mi cabeza son suaves y mullidas y con su olor me puedo transportar a un campo lleno de verdor en el que tumbarme y pensar que soy un pájaro.
Y vuelo, porque si supiera volar, volaba.
Nélida del Estal Sastre























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