ME QUEDA LA PALABRA
Sánchez, víctima del chantaje de la antiespaña
A Pedro Sánchez, además de exhibir su hermosura, le gustaría gobernar. Imposible. Y él lo sabe, Le gusta el papel de presidente. No puede gobernar. Lo sabía desde que le colocó la moción de censura a cobardiano Rajoy. Todos los partidos que apoyaron su Presidencia, cual mafia política, le exigen su cuota diaria desde entonces. Hay que pagar un canon. Como después ganó por la mínima, se vio obligado a pactar con un tipo que no le dejaba conciliar el sueño, con el partido de ETA y con los golpistas catalanes, enemigos de la democracia, del Estado y de España, según propias confesiones e ideologías. Cuanto peor le vaya a la nación, mejor para sus intereses. ¡Cómo aprobaría esta canalla unos Presupuestos Generales que beneficiaran a España! Son malos, pero no tontos.
Hay varios gobiernos en el ejecutivo sanchista. Los de Unida Podemos, unos incapacitados intelectuales, jamás creyeron en Sánchez, pero sí en los salarios ministeriales. El comunismo, aunque sea neo, un comunismo de niñatos, de burguesitos de familias bien, de gente iluminada. Pedro Sánchez, si pudiera, habría destituido a esa desdicha que manda en IU, Garzón, indigno sucesor de personalidades como Julio Anguita y Cayo Lara, enemigo de que los españoles disfruten de la vida, y sus colegas femeninas. Pero la impotencia habita en el alma política del presidente del Gobierno. Recuerde que Sánchez ejecutó su primera crisis de Gobierno echando a ministros socialistas y dejó vivos a los podemitas, podemitos y podemites. Intocables. Como Eliot Ness.
Y hay otra que va por libre, una sindicalista aburguesada, que vista como una marquesa y va por libre. Pelota del presidente, como lo fue Arenas de Aznar. Y, por último, el otro gobierno del Consejo de Ministros lo forman socialistas, a los que sí pastorea el líder.
Sánchez no manda ni en su gobierno, por lo tanto, tampoco en comunidades autonómicas como Cataluña y País Vasco, en poder de independentistas y racistas. Porque se es secesionista cuanto te crees superior al resto de la nación. Existen diferencias sutiles entre patriotas y nacionalistas.
Por supuesto, en las autonomías en las que no gobierna el PSOE, las del PP, tampoco manda, pero puede hacer putaditas, y exigir que el PP no pacte con partidos conservadores, nunca fascistas. Un liberal prefiere que el Estado no intervenga apenas en la economía, ni en la educación; solo en la Sanidad, Defensa y Orden Público. El fascista, como el comunista, rinde culto al Estado.
Las fuerzas antiespañolas ejercen su poder omnímodo sobre Sánchez, al que no dejan ni respirar. Si el presidente tiene una idea, se la fastidian; si el presidente mete la pata, con frecuencia, potencian su chantaje. Los enemigos del Estado provocan crisis en sanchismo. Los de Podemos aprovechan los errores para pedir dimisiones de los ministros más cualificados. Pedro Sánchez ha mostrado una debilidad absoluta con el asunto del Pegasus. Se ha humillado ante ERC. El ministro de Presidencia fue ridiculizado en Barcelona. Le obligaron incluso a dejar su móvil fuera del despacho donde se celebró la reunión con una propia de Aragonés. Para conformar a los secesionistas, en concreto a ERC, confiesan que también espiaron al presidente y ministra de Defensa…y más y más.
Descarto que Pedro Sánchez convoque elecciones adelantadas. No es un hombre de Estado. El presidente Narciso acabará arrojándose a las aguas. ERC, partido golpista desde que nació; Bildu, la formación política de la ETA y, por supuesto, Podemos cuidarán a este desdichado gobierno hasta que el hedor del cadáver político provoque náuseas y vómitos en la sociedad española.
La oposición tampoco tiene prisa en celebrar las exequias de este malhadado gobierno, porque cuanto más tiempo resida Sánchez en La Moncloa, cree que más votos recogerá en las urnas a finales de 2023. Pero España, muy enferma ética y políticamente, herida de muerte en su economía, no tiene tiempo. Desgraciada nación sin un solo hombre de Estado.
Antonio Machado:
“En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva.”
Eugenio-Jesus de Ávila
A Pedro Sánchez, además de exhibir su hermosura, le gustaría gobernar. Imposible. Y él lo sabe, Le gusta el papel de presidente. No puede gobernar. Lo sabía desde que le colocó la moción de censura a cobardiano Rajoy. Todos los partidos que apoyaron su Presidencia, cual mafia política, le exigen su cuota diaria desde entonces. Hay que pagar un canon. Como después ganó por la mínima, se vio obligado a pactar con un tipo que no le dejaba conciliar el sueño, con el partido de ETA y con los golpistas catalanes, enemigos de la democracia, del Estado y de España, según propias confesiones e ideologías. Cuanto peor le vaya a la nación, mejor para sus intereses. ¡Cómo aprobaría esta canalla unos Presupuestos Generales que beneficiaran a España! Son malos, pero no tontos.
Hay varios gobiernos en el ejecutivo sanchista. Los de Unida Podemos, unos incapacitados intelectuales, jamás creyeron en Sánchez, pero sí en los salarios ministeriales. El comunismo, aunque sea neo, un comunismo de niñatos, de burguesitos de familias bien, de gente iluminada. Pedro Sánchez, si pudiera, habría destituido a esa desdicha que manda en IU, Garzón, indigno sucesor de personalidades como Julio Anguita y Cayo Lara, enemigo de que los españoles disfruten de la vida, y sus colegas femeninas. Pero la impotencia habita en el alma política del presidente del Gobierno. Recuerde que Sánchez ejecutó su primera crisis de Gobierno echando a ministros socialistas y dejó vivos a los podemitas, podemitos y podemites. Intocables. Como Eliot Ness.
Y hay otra que va por libre, una sindicalista aburguesada, que vista como una marquesa y va por libre. Pelota del presidente, como lo fue Arenas de Aznar. Y, por último, el otro gobierno del Consejo de Ministros lo forman socialistas, a los que sí pastorea el líder.
Sánchez no manda ni en su gobierno, por lo tanto, tampoco en comunidades autonómicas como Cataluña y País Vasco, en poder de independentistas y racistas. Porque se es secesionista cuanto te crees superior al resto de la nación. Existen diferencias sutiles entre patriotas y nacionalistas.
Por supuesto, en las autonomías en las que no gobierna el PSOE, las del PP, tampoco manda, pero puede hacer putaditas, y exigir que el PP no pacte con partidos conservadores, nunca fascistas. Un liberal prefiere que el Estado no intervenga apenas en la economía, ni en la educación; solo en la Sanidad, Defensa y Orden Público. El fascista, como el comunista, rinde culto al Estado.
Las fuerzas antiespañolas ejercen su poder omnímodo sobre Sánchez, al que no dejan ni respirar. Si el presidente tiene una idea, se la fastidian; si el presidente mete la pata, con frecuencia, potencian su chantaje. Los enemigos del Estado provocan crisis en sanchismo. Los de Podemos aprovechan los errores para pedir dimisiones de los ministros más cualificados. Pedro Sánchez ha mostrado una debilidad absoluta con el asunto del Pegasus. Se ha humillado ante ERC. El ministro de Presidencia fue ridiculizado en Barcelona. Le obligaron incluso a dejar su móvil fuera del despacho donde se celebró la reunión con una propia de Aragonés. Para conformar a los secesionistas, en concreto a ERC, confiesan que también espiaron al presidente y ministra de Defensa…y más y más.
Descarto que Pedro Sánchez convoque elecciones adelantadas. No es un hombre de Estado. El presidente Narciso acabará arrojándose a las aguas. ERC, partido golpista desde que nació; Bildu, la formación política de la ETA y, por supuesto, Podemos cuidarán a este desdichado gobierno hasta que el hedor del cadáver político provoque náuseas y vómitos en la sociedad española.
La oposición tampoco tiene prisa en celebrar las exequias de este malhadado gobierno, porque cuanto más tiempo resida Sánchez en La Moncloa, cree que más votos recogerá en las urnas a finales de 2023. Pero España, muy enferma ética y políticamente, herida de muerte en su economía, no tiene tiempo. Desgraciada nación sin un solo hombre de Estado.
Antonio Machado:
“En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva.”
Eugenio-Jesus de Ávila























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