Nélida L. del Estal Sastre
Sábado, 07 de Mayo de 2022
CON LOS CINCO SENTIDOS

Cosas del corazón y sus contradicciones

[Img #65660]Tengo amigos (féminas y varones) que aseveran de manera vehemente, que serían incapaces de estar con alguien a quien no amen, por costumbre o aburrimiento, para no caer en la habitación de la soledad (esa estancia que parece ser muy mala, pero os garantizo que no es así). Que si no están enamorados no pueden darse por entero, siquiera por partes, a alguien que no les motiva ni el corazón ni el intelecto. Eso lo entiendo a la perfección, es más, me parece lo más coherente para una mente inteligente y “bien amueblada”. 

 

     Pasa que, a los dos días, esos mismos amigos, en plena crisis existencial vital, por edad, o por estar enfermos o sentir el rabioso veneno del tedio en vena sangrante, dicen conformarse con estar con alguien que les ame, aunque ellos no sientan atracción alguna, física o intelectual, por el otro, salvo un cariño; ese cariño que tienen los viejitos por su pareja de décadas, sin amor apasionado, ni roce, casi sin conversación, sólo por no sentirse solos. ¡Pues qué pena! Yo prefiero estar sola a estar con alguien que me aburra mortalmente. La soledad puede ser tan arrebatadoramente atractiva…Te deja escribir, leer, escuchar música, bailar, hacer el tonto y todo eso, sin público, sin que nadie pueda juzgarte ni decirte que eres ridículo o estás fuera de lugar. Si tengo que estar haciendo mi vida con un “ciezo”, sieso o “malage”, que me mire a cada paso o a cada frase que diga encuentre la contraria para joderme el karma, como si estuviera poseída por el espíritu de la felicidad solitaria de hacer lo que me salga de los ovarios, prefiero estar solita. Sí.  

 

      ¿Acaso necesitamos estar, por narices, acompañados las veinticuatro horas del día? Si queremos amor, podemos tenerlo si lo encontramos, sin necesidad de papeles y, si no lo encontramos, me niego a estar con alguien que me aburra, o me coarte o me joda la vida. Creo que es bien sencillo, o quizá no tanto por lo que me cuentan por ahí. Pero, ¿qué necesidad tiene un hombre o una mujer de estar con alguien que no le atrae en absoluto? Ninguna. Esto no es un mercado de la carne ni un trueque absurdo y tóxico. Si no me gustas, no estoy contigo; si te amo y me amas, sí. Si me enamoro de ti y tú no, pues adiós muy buenas; si te enamoras de mí y yo no siento nada, exactamente lo mismo. Pero si hay pasión por ambas partes, no hay mucho más qué decir, porque esas dos personas se lo dicen todo cuando están juntas. 

 

      Os voy a lanzar una pregunta y me gustaría que vuestra respuesta fuera lo más sincera posible, dentro de la educación y del respeto que todos merecemos. Eso por descontado. La pregunta es esta: ¿Te acostarías con alguien que no te gusta siquiera físicamente? Ya no digo que sea un “cerebrito” y su cabecita te pueda dar cierto “latigazo”, digo que no te pone nada de nada. ¿Lo harías? ¿Por qué? ¿Para qué? Me fascina de antemano lo que podáis responderme. Mi opinión me la reservo a la espera de las vuestras. 

 

Nélida L. del Estal Sastre 

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