Miércoles, 11 de Marzo de 2026

Eugenio de Ávila
Martes, 17 de Mayo de 2022
ELECCIONES

Un año para unos comicios locales esenciales

Los zamoranos vivimos en la ignorancia sobre qué personas liderarán las formaciones que anhelan gobernar entre 2023 y 2027 nuestras instituciones públicas más queridas, como son ayuntamientos y diputaciones.

[Img #66058]En un año, comicios locales en nuestra ciudad y provincia. Los zamoranos vivimos en la ignorancia. No sabemos qué personas liderarán las formaciones que anhelan gobernar entre 2023 y 2027 nuestras instituciones públicas más queridas, como son ayuntamientos y diputaciones.

 

Un servidor confiesa sus dudas. Las expongo: ¿Francisco Guarido, dos mandatos como alcalde de la capital, el primero cogobernando con el PSOE, y el actual, con mayoría absoluta, querrá presentarse para regir la ciudad otros cuatro años, tiempo en el que ya será un jubilado? ¿Tiene ganas el alcalde honrado de trabajar otro mandato por su ciudad, le quedan cosas por hacer –siempre, como en el amor, nos dejamos un último beso o una idea que ejecutar- en Zamora?

 

Dejemos al único partido de izquierda real y zamorano, que no depende de jefes ni en Pucela ni en Madrid, para buscar candidatos en el centro y en la derecha. Verbigracia: VOX, convencido estoy, obtendrá concejales, por primera vez en su historia, en el Ayuntamiento de la capital y, por supuesto, en diputados provinciales. Pero, ¿quiénes serán sus candidatos: militantes o personas independientes?

 

Voy al PP. Dudo que repita Mayte Martín Pozo. ¿Barrios y su comité ejecutivo han pensado ya en algún candidato a la Alcaldía de la capital de la provincia o a la presidencia de la Diputación? Respecto a la Institución Provincial, supongo que el actual vicepresidente 1º y senador querrá ejercer de primera figura en el Hospital de la Encarnación. Pero no tengo ni idea de que nombres se barajan para liderar la lista a la Casa de las Panaderas, hombre o mujer; o de si alguien, valiente, se ha postulado o tiene ganas de convertir al PP en partido ganador.

 

Quizá los populares tendrán que buscar, en principio, a persona independiente, con tirón, para que encabece la candidatura al Ayuntamiento de Zamora.

 

Y ahora me toca el PSOE, la única formación que ha confesado cuál va a ser su líder para el Ayuntamiento de Zamora: David Gago, historiador, hombre enamorado del patrimonio de la ciudad, con ideas, trabajador. Pero se ignora que equipo formará para que el PSOE sea un candidato serio a ocupar la Alcaldía. Por supuesto, no creo que los socialistas zamoranos repitan el calamitoso resultado de 2019, tres ediles, quizá el mayor ridículo político en la historia de la democracia de un partido que gobernó por mayoría absoluta en la Casa de las Panaderas, entre 1983-1987, y repitió en 1991-1995, con el mismo regidor, Andrés Luis Calvo.

 

Y tampoco sé si Ciudadanos tendrá moral para presentarse, aunque Cruz Lucas ha hecho más oposición al equipo de Gobierno que el resto de formaciones presentes en la Corporación Municipal. Pero el problema del partido naranja se encuentra en Madrid, en su lideresa Inés Arrimadas, excelente imagen, buen verbo, pero incapaz de recuperar unas ideas, ahora liberales, necesarias más que nunca, en una nación bipolarizada.

 

En Ciudadanos todavía milita Francisco José Requejo, el político más dinámico de Zamora, el que más ha crecido en los últimos años. Pero no sé si todavía tendrá ganas de volver a presentarse, vestido de naranja, en los próximos comicios locales, o si lo haría en su actual club político. Pienso que ha demostrado talle, talante y talento en este mandato, no debería cortarse la coleta en 2023. Ojalá liderará una formación zamorana, interclasista e independiente, que tanta gente demanda como única salida para nuestra ciudad y provincia. De momento, cuando queda un año para las elecciones municipales, Requejo no quiere ni hablar del tema de su continuidad en política o de su regreso al mundo de la empresa.

 

Voy a ser más clarito: quienes administren Zamora entre 2023 y 2027 se encontrarán un Casa de las Panaderas con mucho grano, más que nunca; con un Ayuntamiento saneado y sin deudas, distinto al que Guarido recibió, allá, en el 2015.

 

No obstante, el partido, o coalición, que rija los destinos de esta ciudad deberá ponerse a trabajar desde el primer día en la recuperación económica y social de la ciudad, traer una mochila de ideas para revitalizar patrimonio, limpiar muros y edificios de garabatos de los badulaques y malandrines que pululan por doquier, ser inconformistas con Zamora, facilitar la llegada de empresas a nuestros polígonos, y si la montaña no viene a Mahoma, habrá que ir hollarla, y exigir a los gobiernos de Castilla y León y a La Moncloa inversiones especiales para esta ciudad, en peligro de verse reducida a poblachón que cobije solo ancianos y funcionarios.

 

Al partido que quiera gobernar la ciudad del Romancero se le obliga a ser agresivo, bizarro, zamorano, sin dependencias política foráneas, y, si se me permite, utópico en ideas y objetivos. Hay que pedir lo imposible. Estoy harto de la apatía antropológica de los zamoranos y del conservadurismo político y cobardía de los que nos rigen. Porque Zamora ya ha perdido demasiado tiempo en su camino hacia la nada. 

 

Hay que crear y preparar un partido zamorano, con personas que quieren trabajar por el presente y el futuro de nuestra provincia, sin vivir del cuento político, ni a las órdenes de Valladolid y Madrid. Redactar un programa electoral, basado en las necesidades de Zamora: inversiones, tanto en la ciudad como en el agro; exigir y reivindicar proyectos, ejecutar ideas, transformar la ciudad del Románico, embellecerla, acabar con tantos solares abandonados en el casco histórico, renovar las murallas, reconstruir las torres del puente de piedra, trazar nuevos jardines, construir fuentes, cambiar la Plaza Mayor, lograr la cesión de los terrenos de Adif en la Estación del Ferrocarril para atraer empresas…

 

Los zamoranos han demostrado resignación y apatía, conformismo y cobardía, miedo y renuncia. Si claudicamos, si pasamos de todo, si nos rendimos, nuestra tierra se convertirá en un desierto demográfico, llena de residencias para mayores, mientras que la capital de la provincia solo será un museo para estudio de eruditos en distintas materias.

Eugenio-Jesús de Ávila

 

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