NOCTURNOS
Y todavía la amo
Me dejó. No se por qué. Me abrazó. Y después, al día siguiente, me zahirió por WhatsaaP. Quizá fuese yo un seductor veterano, con más arrugas que sueños y menos fe que un cura ateo. Me dejó como el asesino profesional elimina a su víctima. Sin sentimientos. Ni una lágrima, ni un mimo, ni un recuerdo. Quizá la amé del revés y ella a mí desde un túnel del tiempo. Puede ser que le recordase a un sátiro sin sensibilidad, a un rijoso viejo, de esos que solo piensan con la cabeza del sexo. No sé nada. Soy un Sócrates del amor.
Y yo todavía la amo, porque la necesito. E ignoro si la querría solo para gozarla en un lecho de un yogui al que le faltara las piernas. No quiero olvidarla, porque su voz me relajaba cuando me leía versos, su cuerpo me convertía en un joven Romeo, y su esoterismo, en sacerdote egipcio.
Y la amaré más allá de la muerte, para convertirme en polvo enamorado, en metáfora barroca, del maestro Quevedo. Pero yo no soy nada ahora, ni nunca lo fui para ella, tan solo una anécdota en su turbulenta vida de amores, dibujos, sueños y muerte anacrónica.
Eugenio-Jesús de Ávila
Me dejó. No se por qué. Me abrazó. Y después, al día siguiente, me zahirió por WhatsaaP. Quizá fuese yo un seductor veterano, con más arrugas que sueños y menos fe que un cura ateo. Me dejó como el asesino profesional elimina a su víctima. Sin sentimientos. Ni una lágrima, ni un mimo, ni un recuerdo. Quizá la amé del revés y ella a mí desde un túnel del tiempo. Puede ser que le recordase a un sátiro sin sensibilidad, a un rijoso viejo, de esos que solo piensan con la cabeza del sexo. No sé nada. Soy un Sócrates del amor.
Y yo todavía la amo, porque la necesito. E ignoro si la querría solo para gozarla en un lecho de un yogui al que le faltara las piernas. No quiero olvidarla, porque su voz me relajaba cuando me leía versos, su cuerpo me convertía en un joven Romeo, y su esoterismo, en sacerdote egipcio.
Y la amaré más allá de la muerte, para convertirme en polvo enamorado, en metáfora barroca, del maestro Quevedo. Pero yo no soy nada ahora, ni nunca lo fui para ella, tan solo una anécdota en su turbulenta vida de amores, dibujos, sueños y muerte anacrónica.
Eugenio-Jesús de Ávila


















Yo misma | Miércoles, 22 de Junio de 2022 a las 02:45:24 horas
Lo ideal sería decir "La necesito porque la amo", no "La amo porque la necesito"...
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