Eugenio de Ávila
Viernes, 24 de Junio de 2022
ALCALDE DE ZAMORA

“No soy eterno, sería bueno que hubiera una renovación en nuestra cabeza de lista”

Francisco Guarido confiesa que presentarse a la reelección no forma parte de su horizonte político

Enrique Onís

 

Después de una hora de conversación con Francisco Guarido, he llegado a una conclusión: el alcalde no se presentará en mayo de 2023 a la reelección. El regidor tampoco se mostró rotundo en su negativa, pero, de forma implícita, me pareció que le quedan pocas ganas de acudir a los próximos comicios locales, en la consideración que ha hecho una excelente labor; pero apoyará al candidato o candidata que elija IU para liderar la candidatura a la Casa de las Panaderas. No obstante, reconoce que un tercer mandato se le antoja necesario para mostrar un trabajo político en la ciudad. Le pregunté por todo y no se inhibió en ninguna respuesta. La prueba de cuanto digo, en estas páginas de la 403 edición de "El Día de Zamora".


-En menos de un año, elecciones locales. Pregunta lógica. ¿Dos mandatos son suficientes para que un alcalde muestre una obra completa y quede para la historia de la ciudad?


-Hago el matiz a lo principal, porque la obra no es de un alcalde, sino de un equipo de Gobierno. Personalmente, no quiero dejar ninguna huella, pero sí deseo que la deje un equipo de trabajo, en este caso, el de IU, y, anteriormente, con el PSOE. No me gusta personalizar.

 

-¿Ha habido diferencias entre el primer mandato, en coalición con el PSOE, y el actual, del mismo color, con su gente cercana?


-La mayoría absoluta te da más tranquilidad, menos apoyo y te provoca menos estrés; pero, en democracia, hay que asumir que los gobiernos de coalición son posibles y ahí están. Son democráticos y hay que llegar a consensos. Cierto que la mayoría absoluta te da mayor comodidad y se avanza más. Consensuar, normal, ralentiza, porque hay que llegar a acuerdos. Pero enlazando con la primera cuestión de si dos mandatos son suficientes… pues, ahora mismo, tal y como están las cosas, yo diría que un tercer mandato es imprescindible para poder culminar ciertas cosas que se han retrasado, debido a la Ley de Contratos de 2017, que lo cambió todo: tuvimos, como todas las administraciones, un año en blanco y, después, lo detuvo la pandemia, de manera inevitable y, ahora, la subida descomunal de precios. En ese sentido, hemos tenido algo de mala suerte…

 

-Entonces, ¿qué queda por hacer?


-Tienen que iniciar este año el conservatorio de música, que es obra de la Junta, pero yo me siento corresponsable, porque hubo un pacto; el museo de Semana Santa, en el que el Ayuntamiento tiene un protagonismo puntal. Y hay que empezar también el centro cívico, que se va a publicar en la Plataforma de Contratación en los próximos días. Son obras entre dos o tres años vista. Es decir, que se requeriría un tercer mandato. Y, además, hay obras propias del Ayuntamiento: parque de bomberos, desplegar todos sus efectos el Contrato de Basuras, que es importantísimo en una ciudad; ya se están instalando los contenedores nuevos, pero todo va poco a poco y ralentizado, entre otras cosas, porque la maquinaria no se va a servir como estaba previsto, debido a la crisis internacional, y ello lo entiende la gente, porque todo el mundo que quiera comprarse un coche sabe que antes se esperaba 15 días y ahora seis meses. Con los camiones de basura nos está pasando lo mismo. Y tendrá que desplegarse también el Contrato de Jardines, que lo llevaremos, para su adjudicación, al próximo pleno; el parque de bomberos, todas las obras de movilidad del centro, la reordenación de la avenida del Ferrocarril y la calle de Villalpando. En definitiva, son obras que el que entre aquí, en este despacho de Alcaldía, en torno al 15 de junio de 2023, tendrá una situación tan desahogada que se sentirá muy contento, radicalmente distinta a la que encontré en junio de 2015, en que no había nada.


Enrique Onís

 

-Colijo, entonces, de lo que ha dicho, que repetirá en las próximas elecciones, para culminar obras tan importantes para la ciudad en ese tercer mandado…


-La labor es del equipo. Lo que está claro es que Izquierda Unida sí se presentará a las elecciones con sus siglas. Lo que tenemos claro los que estamos ahora vamos a participar en la campaña electoral, porque nosotros no nos retiramos, como los militantes homenajeados en la Fiesta de IU, Miguel Zamorano y Amable García, sino que seguiremos ayudando a quien esté como cabeza de lista, tanto Miguel Ángel Viñas, como Laura, como María Eugenia, como Manuel Alexandre, como yo. ¿Quién liderará la lista? Es pronto para comunicarlo. Nosotros nos hemos dado un plazo largo para que puedan surgir más candidatos, pero puede ser otra persona, perfectísimamente. Hay buena gente en el equipo, que podría enganchar el nuevo mandato. Vamos a presentarnos, vamos a estar todos ahí y creo que vamos a estar en situación de poder ganar. Pero olvidaros de mí, yo no tengo más importancia, soy uno más.


-Vale. Pero la gente no se olvida de que si IU tiene mayoría absoluta en el Ayuntamiento se debe a Francisco Guarido. Incluso la oposición considera que IU es menos sin el actual regidor…


-Tal vez, pero yo no soy eterno. Yo entré con 40 años en este Ayuntamiento y, si me voy en junio del año que viene, tendré 65. Creo que 24 años en una institución pública ¡ya está bien! Mucho más que lo deseable. Los cargos tienen que rotar. He seguido porque me lo pedían los compañeros. Siempre tuve un pie fuera, porque este trabajo estresa muchísimo, no solo psicológicamente, sino también físicamente. Sería bueno que hubiera una renovación. Pero insisto: se decidirá después del verano o a finales de año. Pero eso también es el plazo que se ha marcado IU en toda Castilla y León.


-Gasta menos la oposición que ejercer el Gobierno…


-Recuerdo lo que decía Andreotti: en la oposición se pasa mucho frío. En el gobierno te desgastas más, peros siempre tienes la posibilidad de presentar un trabajo hecho, del reconocimiento de la gente. En la oposición, se dura poco. Menos en nuestro caso, pues yo estuve 16 años, cuatro mandatos, en la oposición. Es un trabajo de constancia, de esfuerzo. Si estuve 16 años, aunque íbamos aumentando el número de concejales, no formaríamos parte del Gobierno. Nosotros no nos cansamos. Valemos para estar en la oposición, cuando se nos pone ahí, y hemos demostrados que también sabemos gobernar cuando ha tocado. Los zamoranos confían en nosotros, porque ofrecemos credibilidad y se la damos a la gente de izquierda y también a gente de derechas. Saben que vamos a gestionar bien el dinero. Lo que provoca angustia social es la corrupción, con problemas de orden público y desconfianza en la calle. Nosotros llegamos al elector clásico de IU como al del resto de los partidos. En este Ayuntamiento, he conocido muchos portavoces de la oposición que abandonaron a los cuatro años. Creo que a nosotros se nos da esa credibilidad porque se sabe que vamos a seguir trabajando, independientemente de los resultados.

 

-En el último pleno, la oposición criticó la gestión económica del Ayuntamiento y también los altos cargos de la casa. ¿Qué está pasando?


-Se critica la obviedad. Que en estos momentos la energía ha subido el doble o al triple… cierto. Pero eso les sucede tanto a los particulares como a las empresas y a todas las administraciones. Se criticó que hicimos una modificación de crédito para un gasto corriente imprevisible, que es lo que decían los técnicos. Eso, añadido a la posible subida del salario de los funcionarios, debido a la inflación, no sabemos lo que decidirá el Gobierno, pero puede ser una cantidad importante. Cada punto que se sube a los funcionarios, son 250.000 euros que salen de las arcas del Ayuntamiento y que abonan todos los zamoranos. ¿Qué vienen a decir los informes? Pues que, para el presupuesto de 2023, si tenemos que poner dos millones más para la energía y millón y medio más para la subida de los funcionarios, se nos descuadra el presupuesto. Unos técnicos plantearon que habría que subir los tributos y otros que recortar gastos para asumir esas circunstancias sobrevenidas. Entonces, no vamos a subir los tributos el último año del mandato, hecho que no ejecutaría ni el más tonto. Si tenemos que recortar gastos, lo haremos. Pero, a veces, comenté que, a medio plazo, habría que subir los tributos. Cierto. Pero quién puede decir lo contrario, que se mantendrá en el Ayuntamiento sin subir los impuestos. Ha subido al Ayuda a Domicilio, servicio básico. Cuando entramos aquí había 300 usuarios, y ahora 750, porque no quiero que haya listas de espera; prefiero que haya otros menos atendidos, pero nunca aquel. Siempre al cien por cien.
Los contratos de Basuras y Jardines son los más caros y la energía no te digo. Si los precios se disparan, quién puede entender que podemos mantenernos tal y como estamos. O se suben los tributos en un año, dos o tres, o hay más transferencias del Estado, que sería otra solución. El Estado tiene que echar una mano a ayuntamientos como el de Zamora, donde la presión fiscal es muy baja, comparado con San Sebastián, Madrid o Barcelona, y es lógico. No podemos demonizar la subida de tributos para favorecer a los que menos tienen, como los que cobran el salario social, los que cobran 700 y 800 euros. ¿Quién tiene que pagar los tributos? Los que tienen vivienda, propiedades, coches y las tasas. No se puede engañar a la gente.

 

-No sé si el trago más amargo de estos dos mandatos sea el enfrentamiento, ya a través de la Justicia, con el interventor, Javier López…

 

-Creo que no me he portado mal con nadie. Intenté atajar la corrupción que había dentro del Ayuntamiento, instalada durante años. Y le hemos puesto freno. Los problemas con el interventor se vienen dando desde el principio. Está en manos de él parar. Lo que no puede ser es que el interventor me haya denunciado siete veces, porque yo soy una persona honrada, y me puedo equivocar y cometer errores, pero no se me puede llevar al Tribunal de Cuentas así como así. Se ha extralimitado y mucho en sus funciones. Lo que no me puede es llevar a un juzgado acusándome de acoso laboral, donde hemos ganado aquí y en Valladolid. Yo no acoso a los funcionarios. Pero, como él, he tenido otras dos denuncias por acoso laboral: la del exjefe de Parques y Jardines y la del coordinador de Medio Ambiente anterior, retirada por jubilación anticipada. Insisto: soy una persona honrada, creo que he hecho un trabajo ecuánime y no se me puede acusar en falso. Cuando pretendes limpiar esta casa, lo más fácil es acusarte de acoso laboral e intentar miniarte. Pero aquí sigo, ganando en los juzgados. Lo que viene haciendo el interventor debería ser analizado por un órgano o por la Junta o el Ministerio de Administraciones Públicas, porque se está excediendo mucho en sus funciones.


Ha hablado de errores. ¿Cuáles han sido en estos dos mandatos las equivocaciones?


-Creo que, en asuntos económicos, no nos hemos equivocado. Probablemente, deberíamos haber actuado con más fuerza en una reorganización administrativa dentro del Ayuntamiento. Es complicado, porque, cuando se mueve una pieza, parece que tiembla todo. Supongo que habremos tenido errores, porque nadie es perfecto. La gente confía en nosotros, porque hemos tenido oposición en el primer mandato y ahora más, con todos los grupos, pero una oposición democrática, tranquila. Los debates que hemos tenido en los plenos son un ejemplo, en relación con los de las Cortes de Castilla y León. Y se lo agradezco mucho a la oposición, que ha encontrado pocas acciones criticables. Quizá porque hacemos las cosas bien, si exceptuamos lo del Banco de España, que he reconocido como equivocación. Nos hemos dado golpes en el pecho. Probablemente, tuvimos que elegir otro lugar.

 

-¿Hay posibilidad de ubicar a la Policía Local en otro espacio?


-Sí. Estamos en una negociación con la empresa que administra todo el patrimonio del Estado. Saben que, si no aflojan el alquiler, nos vamos. Tenemos que resolverlo no más allá de agosto.

 

Enrique Onís

 

-¿No ha habido un exceso de ir a la baja en los distintos proyectos municipales?


-No. No. No. Las obras tienen que ser competitivas. Me explico: en muchos proyectos se tiene en cuenta el precio, pero también constructivo. El parque de bomberos no solo era el coste, sino que iba con un proyecto de urbanización del entorno. La ley dice que, como mínimo, debe ser a precio el 55 % de la baremación, y el otro 45 %, como mucho, puede ser a concurso. Pero es que el precio siempre está ahí. Las empresas, en su momento, fueron a bajas muy profundas, sin garantías de que las obras se pudieran concluir. Pero eso es la Ley de Contratos, que es del Gobierno.


-Una vez escribí en un artículo, que, como alcalde, se comporta como un ama de casa humilde que vive en un barrio, que ahorra el salario todo lo que puede para cambiar de lavadora, pintar el salón o comprar un tresillo; pero nunca para irse a vivir a un piso en el centro. ¿No le ha faltado ambición a su equipo para cambiar esta ciudad y que no la conociera ni la madre que la parió, por emular a Guerra?


-Creo que no. Sinceramente. Un Ayuntamiento puede cambiar una ciudad en lo que puede, y no mucho. Son obras circunscritas a competencias municipales. Es muy fácil decir que hay que hacer una ciudad diferente con un modelo económico distinto. Perdona. Pero hay un Ministerio de Hacienda y uno de Economía, unas competencias del Estado y otras de la Junta. Los ayuntamientos tienen competencias residuales. Damos cuatro servicios y cuatro cosas más. Nosotros hemos dado dos millones de euros en 3.300 subvenciones en los relanzas: a la Hostelería, al Comercio, y hemos tenido que pedir permiso al ejecutivo autonómico, porque la competencia del Comercio es suya. Hemos tenido, pues, la ambición suficiente como para transformar Zamora en lo que realmente podemos. Las obras que te mencionaba al principio, recuerdo también el centro de autismo, que se hizo con un dinero que nos debía la Junta, convenciendo a Herrera para que lo reinvirtiera. Se ha transformado la ciudad hasta dónde hemos podido.


Enrique Onís

 

-Es un alcalde al que le gusta el patrimonio monumental. ¿No cree que el casco antiguo o viejo necesita una segunda reforma, después de la que realizó Vázquez hace un cuarto de siglo?


-Aquella reforma fue del suelo y del subsuelo, que no es poco. Se ejecutó todo el abastecimiento y el saneamiento y pavimentación nuevos y esa obra queda para décadas. Ahora se necesita una reforma del suelo para arriba, lo que exige un Plan Especial, y poder atraer gente. Es verdad que es imprescindible hacerlo. Esa zona noble de la ciudad ha ido perdido vecinos y comercios. También es un casco histórico muy complejo. No obstante, que me digan un casco viejo en España que esté ganando población y actividad económica. No existen. Los cascos históricos tienen un grado de protección tal que es muy difícil construir y poner un negocio. Y no depende tanto de los ayuntamientos, sino de las comunicades autónomas. Los cascos pierden población porque hay muchas restricciones, debido a monumentos e iglesias, que te impiden pensar en alturas. Pero que el casco histórico necesita un plan de un suelo para arriba, por actividad económica, es claroa.

 

-Los solares llevan 30 años tal cual. ¿No sería bueno negociar con los propietarios para pagarles un justiprecio y edificar viviendas sociales?


-Podría hacerse, en efecto. La competencia para construir siempre es de la Junta, nunca del Ayuntamiento. El suelo, sí. Las viviendas sociales se construyen por parte de la Junta, poniendo el suelo. Nosotros ahora tenemos mucho suelo, pero en la periferia, debido a los planes de urbanismo de antaño, donde existían cesiones de terrenos a los ayuntamientos. Y nos encontramos una cantidad de suelo en la periferia que no sabemos qué hacer con él, no le damos salida. La construcción está parada y, en todo caso, si la Junta nos ofreciera hacer viviendas de protección social, desde luego tiene todo el suelo que quiera. Cierto que lo podríamos hacer con el suelo del casco histórico, contemplando, en el Plan Especial solares para expropiar. Y, en el caso de que, en tres años, no se construyese por parte del propietario, se podría hacer. Ahora, el Ayuntamiento lo podría comprar, pero la gente no quiere vender. ¿Podríamos expropiarlo? Si cambiáramos el Plan Especial, sí. Pero las expropiaciones no son a precio de ganga. Nosotros hemos pagado casi cuatro millones en las expropiaciones de la Feria. Es muy sencillo poner en un plano: expropiar. Pero se expropia a precio del mercado. El edificio de cuatro plantas en esa avenida costó 1.400.000 €, que inició Rosa Valdeón. Menos en dos casos, en los demás, hubo acuerdo. Las cantidades que ofrecemos, en base a los informes de la arquitecta municipal, son a precio de mercado. Cualquier expropiación se paga. En los próximos meses, lo haremos con el edificio de Iberdrola y los otros cuatro que quedan, que nos lo ha recurrido al Consultivo un constructor. Lo inmediato será la casita que hay en la calle Postigo, la que tapona el callejón del Carmen de San Isidoro. Hemos llegado a un acuerdo con sus muchos propietarios.

 

-Vamos concluyendo. El Museo de Baltasar Lobo. Todo el mundo parece en contra de que la obra del escultor se instale en el viejo Consistorio…


-Vamos a seguir con esta idea. Hasta junio de 2023, vamos a estar trabajando en ese sentido. Si no se ha avanzado, se debe a que no podemos trasladar a la Policía, por el problema del Banco de España. Ya hay proyecto de Frade, uno de los mejores arquitectos de museos de España. Casi tenemos el proyecto museístico y vamos a seguir adelante. Nos parece un sitio ideal, aunque es verdad que no es grande. No nos engañemos, es difícil mantener  un macromuseo, ojo con eso. Es compatible con todo lo que se está exponiendo en los jardines del Castillo. Recordemos que tanto el PSOE como el PP, dentro de la Fundacióna, estaban de acuerdo con Rosa Valdeón, y nosotros también. Porque era la única propiedad en la que se podría construir: el Castillo se descartó por lo que apareció. Los que han cambiado son el PP y el PSOE. Nosotros, no. Tomamos esta determinación de acuerdo con la familia y nos mantenemos ahí.

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