IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
Alvar Simón, a 2 de julio
Todos los años al vencer la anualidad, en la efemérides del día 2 de julio, recordamos cuasi automáticamente, trayendo hacia el presente convivencial del día a día, la aparición de “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, y hacemos con ello, así lo procuramos en nuestra interna intención, una rememoración, puede que global, a forma de glosa de tal y tan excelso evento, como igualmente, diríamos ahora como valor añadido, de la significación tan excepcional y extraordinaria que presupone, casi significada desde aquel entonces del año 1505 en la Corona Hispánica, para la posterior tri provincial Región Reino Leonés que se enmarca en 1833, el que una región española y europea como la nuestra, habitada por los ciudadanos regionales leoneses que conformamos el Regional Pueblo Leonés, tenga para sí misma y por indicación Papal, el privilegio y protagonismo de poder contar, en tiempos que han sido y son aún tan convulsos, con un directo patronazgo regional leonés.
Tal festividad del 2 de julio, nos hace volver, una y otra vez, hacia todos los hechos públicos, constatablemente datados, que se han concitado sobre esa tan especial presenciabilidad creyente que tenemos de tal aparición de “Nª. Sª. La Virgen Maria” y sus derivadas circunstancias, dentro de las interrelaciones, de todas las incidencias y aparatajes, que se han producido a lo largo del proceso histórico, tanto en la propia Corona Leonesa, nuestro Regnum Imperium Legionensis, como ya en el circunscrito espacio integral de toda la contemporánea regionalidad leonesa -.- donde tenemos asentadas las cabeceras de cinco diócesis -.- y dentro de ese amplio conceptual marco referencial primero de los modernos reinos de Hispania, después de la España Nación y ya de la Unión Europea.
Cuando volvemos, en esa reiteración ya predicha, sobre el día 2 de julio de 1505, una y otra vez notamos que se nos alcanza, de forma indubitativa y completa, que debemos tener en cuenta siempre, tanto por el propio contexto del hecho como por la obligada referenciabilidad del prodigio, y sobre el nexo de la aparición mariana producida, que él mismo se centra y consolida afirmativamente, por ende, es que tuvo lugar y ocasión, de forma más que excepcional, por mor de que en la sublimada aparición mariana se constata, y como elemento vehicular de la misma, la presencia física del interlocutor elegido para tal propósito, que no es otro que el humilde pastor Alvar Simón.
Nada hace pensar, por esas descripciones que nos ha llegado hasta nuestros días, que la figura humana, con toda su circunstanciabilidad, de Alvar Simón fuera una situación probabilística y menos aún ocasional, traída al imaginario colectivo de nuestros ancestros de la leoneseidad, de los habitantes de esa planicie oeste, en el camino hacia Astorga, que sirve de atalaya observadora de la urbe de León donde sobresale “La Pulcra”, que posiblemente estaría en aquel entonces como un yermo árido y puede que seco por el estío, como si se tratara de un supuesto personaje imaginario y/o figurante que, de forma inopinada y hasta asimilada a casual, actúa como un dialogante interlocutor fortuito de "Nª. Sª. La Virgen Maria" y menos aún, ¡muchísimo menos!, el que “este cristiano”, de la Velilla del Siglo XVI, presentara dudas casi tomasianas ante tal aparición (no por él y sí por otros) y reclamara hechos tangibles ( a la aparecida figura) que avalaran tan extraordinaria y excepcional situación de lo que ante sí observablemente acontecía, para nada más y nada menos que trasladarselo, actuando de mensajero de “Nª.Sª. La Virgen Maria”, a su propio Obispo y en su sede.
Por el propio convencimiento asumido de Alvar Simon y la dinamicidad y empuje/fortaleza/ánimo comunicacional que desde tal asunción despliega, en siguiendo el relato tradicional, es correcto afirmar que tuvo excepcional alcanzamiento informante en la Iglesia Cristiana de la diócesis de León, y con ello transmitió plena descripción directa de todo lo ocurrido, en grado de impactante situación del verídico relato, además de ,¡y a mayores!, consiguiendo en los demás que asumieran conscientemente tanto la credibilidad del propio mensajero como la contextualización del propio mensaje transmitido y de que este mensajero había sido tomado/elegido/escogido, ¡ y expresamente como mandante!, por "Nª.Sª. La Virgen Maria", así como, y entiéndase en la base lógica existente en aquellas circunstancias temporales, de la veracidad textual y concisa del mensaje que transmitía.
Quedó fijado, de forma constatable por nuestra tradición, que Alvar Simón recibió un encargo, de nada más y nada menos que “Nª. Sª. La Virgen Maria”, lo asumió interiorizándolo como cristiano profeso e hizo lo propio e indicativo que se le mandaba, trasmitiendolo fidedignamente de forma correcta y desempeñando, con pleno éxito de su encomienda, lo que tan expresa y situacionalmente le fue ordenado.
De que Alvar Simón cumplió su cometido, no existen dudas algunas, de que alguien de sus coetáneos, con cargo o sin él, fueran civiles o religiosos, de aquel año de 1505, se lo reconociese no se dispone, en lo que hemos cotejado, de información aducente al caso, de que si fue un elegido de los caminos del “Nº.Sr.” para tal y tan público compromiso se puede asegurar al completo, como de que gozo de toda la confianza y estima de “Nª. Sª.La Virgen Maria”,... la que estaba en el Camino.
Muchas autoridades religiosas y civiles, así como devotos se han ocupado de “Nª.Sª. La Virgen del Camino” en todo aquello que hace referencia a su culto, a sus explícitos reconocimientos desde el Vaticano por diversos Papas, a la construcción de su Santuario, a consolidarse como Patrona Principal de nuestra Región Leonesa, … por y para todos ellos damos las gracias.
También nos gustaría, y como apreciación particular, que en los reconocimientos próximos, de esos 2 de julio de los años que vendrán en el futuro que se alcance, igualmente nos acordásemos de Alvar Simón, pues gracias a su intermediación, ¡y por su libre voluntad!, hemos llegado hasta aquí en el Pueblo Leonés. Es posible que, y tal y como están las cosas, su vehicular papel tal principal nos esté haciendo falta otra vez.
Alvar Simon, según nuestros relatos tradicionales, era pastor y manejaba en su oficio la honda, que prestó a “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, que en su uso determinó en lugar preciso de la construcción del establecimiento del Santuario que solicitaba. Allí se edificó tal memorial critiano y es donde, en algunas de nuestras visitas, solemos cantar aquello de: “Oh Virgen del Camino, Reina y Madre del pueblo leonés! “.
Seguir a Alvar Simón, el que estuvo al lado de “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, es indudablemente también, en lo que apreciamos, continuar con la tradición mariana de toda la tri provincial Región Reino Leonés.
Es posible que, y con toda la esperanza puesta en ello, en algún momento, allí en el Vaticano, sea por el actual Papa Francisco o alguien cercano a él, se acuerden de que Alvar Simón fue el cooperante propicio e instrumento utilizado de una decisión superior que nos llevo a todos los ciudadanos regionales leoneses hacia el Patronazgo de “Nª.Sª La Virgen del Camino”.
Esperemos, D.m., tal momento
VALORIO 2-7-2022
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florian D´Ocampo
Todos los años al vencer la anualidad, en la efemérides del día 2 de julio, recordamos cuasi automáticamente, trayendo hacia el presente convivencial del día a día, la aparición de “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, y hacemos con ello, así lo procuramos en nuestra interna intención, una rememoración, puede que global, a forma de glosa de tal y tan excelso evento, como igualmente, diríamos ahora como valor añadido, de la significación tan excepcional y extraordinaria que presupone, casi significada desde aquel entonces del año 1505 en la Corona Hispánica, para la posterior tri provincial Región Reino Leonés que se enmarca en 1833, el que una región española y europea como la nuestra, habitada por los ciudadanos regionales leoneses que conformamos el Regional Pueblo Leonés, tenga para sí misma y por indicación Papal, el privilegio y protagonismo de poder contar, en tiempos que han sido y son aún tan convulsos, con un directo patronazgo regional leonés.
Tal festividad del 2 de julio, nos hace volver, una y otra vez, hacia todos los hechos públicos, constatablemente datados, que se han concitado sobre esa tan especial presenciabilidad creyente que tenemos de tal aparición de “Nª. Sª. La Virgen Maria” y sus derivadas circunstancias, dentro de las interrelaciones, de todas las incidencias y aparatajes, que se han producido a lo largo del proceso histórico, tanto en la propia Corona Leonesa, nuestro Regnum Imperium Legionensis, como ya en el circunscrito espacio integral de toda la contemporánea regionalidad leonesa -.- donde tenemos asentadas las cabeceras de cinco diócesis -.- y dentro de ese amplio conceptual marco referencial primero de los modernos reinos de Hispania, después de la España Nación y ya de la Unión Europea.
Cuando volvemos, en esa reiteración ya predicha, sobre el día 2 de julio de 1505, una y otra vez notamos que se nos alcanza, de forma indubitativa y completa, que debemos tener en cuenta siempre, tanto por el propio contexto del hecho como por la obligada referenciabilidad del prodigio, y sobre el nexo de la aparición mariana producida, que él mismo se centra y consolida afirmativamente, por ende, es que tuvo lugar y ocasión, de forma más que excepcional, por mor de que en la sublimada aparición mariana se constata, y como elemento vehicular de la misma, la presencia física del interlocutor elegido para tal propósito, que no es otro que el humilde pastor Alvar Simón.
Nada hace pensar, por esas descripciones que nos ha llegado hasta nuestros días, que la figura humana, con toda su circunstanciabilidad, de Alvar Simón fuera una situación probabilística y menos aún ocasional, traída al imaginario colectivo de nuestros ancestros de la leoneseidad, de los habitantes de esa planicie oeste, en el camino hacia Astorga, que sirve de atalaya observadora de la urbe de León donde sobresale “La Pulcra”, que posiblemente estaría en aquel entonces como un yermo árido y puede que seco por el estío, como si se tratara de un supuesto personaje imaginario y/o figurante que, de forma inopinada y hasta asimilada a casual, actúa como un dialogante interlocutor fortuito de "Nª. Sª. La Virgen Maria" y menos aún, ¡muchísimo menos!, el que “este cristiano”, de la Velilla del Siglo XVI, presentara dudas casi tomasianas ante tal aparición (no por él y sí por otros) y reclamara hechos tangibles ( a la aparecida figura) que avalaran tan extraordinaria y excepcional situación de lo que ante sí observablemente acontecía, para nada más y nada menos que trasladarselo, actuando de mensajero de “Nª.Sª. La Virgen Maria”, a su propio Obispo y en su sede.
Por el propio convencimiento asumido de Alvar Simon y la dinamicidad y empuje/fortaleza/ánimo comunicacional que desde tal asunción despliega, en siguiendo el relato tradicional, es correcto afirmar que tuvo excepcional alcanzamiento informante en la Iglesia Cristiana de la diócesis de León, y con ello transmitió plena descripción directa de todo lo ocurrido, en grado de impactante situación del verídico relato, además de ,¡y a mayores!, consiguiendo en los demás que asumieran conscientemente tanto la credibilidad del propio mensajero como la contextualización del propio mensaje transmitido y de que este mensajero había sido tomado/elegido/escogido, ¡ y expresamente como mandante!, por "Nª.Sª. La Virgen Maria", así como, y entiéndase en la base lógica existente en aquellas circunstancias temporales, de la veracidad textual y concisa del mensaje que transmitía.
Quedó fijado, de forma constatable por nuestra tradición, que Alvar Simón recibió un encargo, de nada más y nada menos que “Nª. Sª. La Virgen Maria”, lo asumió interiorizándolo como cristiano profeso e hizo lo propio e indicativo que se le mandaba, trasmitiendolo fidedignamente de forma correcta y desempeñando, con pleno éxito de su encomienda, lo que tan expresa y situacionalmente le fue ordenado.
De que Alvar Simón cumplió su cometido, no existen dudas algunas, de que alguien de sus coetáneos, con cargo o sin él, fueran civiles o religiosos, de aquel año de 1505, se lo reconociese no se dispone, en lo que hemos cotejado, de información aducente al caso, de que si fue un elegido de los caminos del “Nº.Sr.” para tal y tan público compromiso se puede asegurar al completo, como de que gozo de toda la confianza y estima de “Nª. Sª.La Virgen Maria”,... la que estaba en el Camino.
Muchas autoridades religiosas y civiles, así como devotos se han ocupado de “Nª.Sª. La Virgen del Camino” en todo aquello que hace referencia a su culto, a sus explícitos reconocimientos desde el Vaticano por diversos Papas, a la construcción de su Santuario, a consolidarse como Patrona Principal de nuestra Región Leonesa, … por y para todos ellos damos las gracias.
También nos gustaría, y como apreciación particular, que en los reconocimientos próximos, de esos 2 de julio de los años que vendrán en el futuro que se alcance, igualmente nos acordásemos de Alvar Simón, pues gracias a su intermediación, ¡y por su libre voluntad!, hemos llegado hasta aquí en el Pueblo Leonés. Es posible que, y tal y como están las cosas, su vehicular papel tal principal nos esté haciendo falta otra vez.
Alvar Simon, según nuestros relatos tradicionales, era pastor y manejaba en su oficio la honda, que prestó a “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, que en su uso determinó en lugar preciso de la construcción del establecimiento del Santuario que solicitaba. Allí se edificó tal memorial critiano y es donde, en algunas de nuestras visitas, solemos cantar aquello de: “Oh Virgen del Camino, Reina y Madre del pueblo leonés! “.
Seguir a Alvar Simón, el que estuvo al lado de “Nª. Sª. La Virgen del Camino”, es indudablemente también, en lo que apreciamos, continuar con la tradición mariana de toda la tri provincial Región Reino Leonés.
Es posible que, y con toda la esperanza puesta en ello, en algún momento, allí en el Vaticano, sea por el actual Papa Francisco o alguien cercano a él, se acuerden de que Alvar Simón fue el cooperante propicio e instrumento utilizado de una decisión superior que nos llevo a todos los ciudadanos regionales leoneses hacia el Patronazgo de “Nª.Sª La Virgen del Camino”.
Esperemos, D.m., tal momento
VALORIO 2-7-2022
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florian D´Ocampo





















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