HABLEMOS
Yantares regios
Carlos Domínguez
Reyes, presidentes, líderes, premieres, premieras y premieros de atrezo y guardarropía, se han paseado, lucido y disfrutado con singular algazara en una reunión que tampoco ha servido para más, excepto para confirmar el monumental error geopolítico de liquidar el modelo de neutralidad practicado durante décadas por Suecia y Finlandia, como mínima garantía de paz en un área especialmente conflictiva, proyectada hacia el sur dentro del amplio arco de la Europa oriental.
Con todo, vistos oficio y maestría del restaurador, valedor desde fogones y mesón, ¡lugar sin duda muy propio!, de toda causa solidaria contra la pobreza, la desigualdad… y el hambre en el mundo, el impresentable aquelarre elitista de Madrid quizá haya servido para algo más. En pocas palabras, para acreditar el buen gusto y mejor yantar, que nunca zampar dada la valía, talla política y estatura ética de congregantes y congregados, de que han hecho gala quienes suponemos, siquiera por el menú, se habrán puesto ciegos a base de exquisiteces, manjares y postres varios, publicitados con descaro justo cuando la ciudadanía de este país ha tenido noticia de que la inflación, incluidos huevos, patatas verduras y fruta para gente de poca monta en lugar de regia con mucho pedigrí y ja, ja, ja…, ha rebasado los dos dígitos con anuncio de ir a peor.
Ejemplaridad es lo menos que puede predicarse de la reciente cumbre de Madrid, añadida, claro está, a la particular sensibilidad de nuestros muy queridos, apreciados y valorados dirigentes/as, haciendo el paripé aquí y allí, excepto a la hora de disfrutar de mesa y mantel. Paripé y ridículo a carretadas, en particular de la diplomacia sanchista, con el canciller español, un decir, claro está, comparando carpa y circo madrileño con la Conferencia de Yalta o la caída del muro. Puestos a fantasear en aras de una burda propaganda, vaya y pase. Pero Excelencia, ¿qué hay de lo nuestro, o sea, de Ceuta, Melilla y Gibraltar? Nada de nada, como suele y acostumbra este gobierno incompetente, derrochador y, a día de hoy, francamente chaplinesco.
¡Sánchez al mando!
Reyes, presidentes, líderes, premieres, premieras y premieros de atrezo y guardarropía, se han paseado, lucido y disfrutado con singular algazara en una reunión que tampoco ha servido para más, excepto para confirmar el monumental error geopolítico de liquidar el modelo de neutralidad practicado durante décadas por Suecia y Finlandia, como mínima garantía de paz en un área especialmente conflictiva, proyectada hacia el sur dentro del amplio arco de la Europa oriental.
Con todo, vistos oficio y maestría del restaurador, valedor desde fogones y mesón, ¡lugar sin duda muy propio!, de toda causa solidaria contra la pobreza, la desigualdad… y el hambre en el mundo, el impresentable aquelarre elitista de Madrid quizá haya servido para algo más. En pocas palabras, para acreditar el buen gusto y mejor yantar, que nunca zampar dada la valía, talla política y estatura ética de congregantes y congregados, de que han hecho gala quienes suponemos, siquiera por el menú, se habrán puesto ciegos a base de exquisiteces, manjares y postres varios, publicitados con descaro justo cuando la ciudadanía de este país ha tenido noticia de que la inflación, incluidos huevos, patatas verduras y fruta para gente de poca monta en lugar de regia con mucho pedigrí y ja, ja, ja…, ha rebasado los dos dígitos con anuncio de ir a peor.
Ejemplaridad es lo menos que puede predicarse de la reciente cumbre de Madrid, añadida, claro está, a la particular sensibilidad de nuestros muy queridos, apreciados y valorados dirigentes/as, haciendo el paripé aquí y allí, excepto a la hora de disfrutar de mesa y mantel. Paripé y ridículo a carretadas, en particular de la diplomacia sanchista, con el canciller español, un decir, claro está, comparando carpa y circo madrileño con la Conferencia de Yalta o la caída del muro. Puestos a fantasear en aras de una burda propaganda, vaya y pase. Pero Excelencia, ¿qué hay de lo nuestro, o sea, de Ceuta, Melilla y Gibraltar? Nada de nada, como suele y acostumbra este gobierno incompetente, derrochador y, a día de hoy, francamente chaplinesco.
¡Sánchez al mando!




















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