NOCTURNOS
Amar…¿para qué?
Por qué te quiero tanto a ti, casi hasta la adoración, y no la amo a ella, si me da más que tú, si me mima, me admira, me idolatra, me lo entrega todo, cuerpo y alma. De ti, solo recibo tu voz, tus miradas sin morbo, sonrisas fingidas, paseos sin mariposas.
Por qué no me quieres más, si solo pienso en hacerte feliz, en retirarte penas, en dibujarte alegría en la boca, esculpirte cariño en los pómulos, en adornarte el alma con palabras que son gardenias, construir oraciones como besos, crear una sintaxis de caricias. No te pido, solo te doy. No te exijo, solo te obsequio con el néctar de esta flor ajada en la que me he convertido, cuando ya el jardín de mi vida se seca, porque no recibe agua de lluvia, ni los pardales buscan la última semilla perdida en mi otoño. Ni tan si quiera la abeja se acuerda de que un día tuve color y aroma, perfume de pasión y esencia de ternura.
Quizá ignoro cómo enamorarte. Carezco de virtudes para que tu alma se agarre a la mía. ¿Soy grotesco? ¿Aburre mi conversación? ¿Te parezco poco pulcro? ¿Mi olor corporal castiga tu pituitaria? ¿Soy viejo para amar? ¿Soy un pellejo que cobija huesos secos, sin tuétano, vísceras cansadas, un corazón sin aurículas, sin sístole diástole? ¿Debo alejarme de ti, ignorar que existes?
No sé amar a quien me ama. Y me empeño en amar a una mujer que solo se acuerda de mí de cuando en cuando; que me ve como a un simple amigo, vulgar, uno más, o uno menos; que ni me escucha, ni pretende conocerme más allá de cuatro conversaciones típicas, de tópicos, lugares comunes y preñadas de trivialidad.
No volveré a amar más en mi vida. He renunciado a conjugar ese verbo en presente y futuro. He muerto para Eros. El tiempo que me queda para encontrarme con Tánatos lo dedicaré a dejarme querer, buscar la belleza en esa gota de lluvia que permanece en el haz de una hoja de olivo, en observar cómo liba la abeja en la flor del almendro o a escribir versos sobre el agua. Amar…¿para qué?
Eugenio-Jesús de Ávila
Por qué te quiero tanto a ti, casi hasta la adoración, y no la amo a ella, si me da más que tú, si me mima, me admira, me idolatra, me lo entrega todo, cuerpo y alma. De ti, solo recibo tu voz, tus miradas sin morbo, sonrisas fingidas, paseos sin mariposas.
Por qué no me quieres más, si solo pienso en hacerte feliz, en retirarte penas, en dibujarte alegría en la boca, esculpirte cariño en los pómulos, en adornarte el alma con palabras que son gardenias, construir oraciones como besos, crear una sintaxis de caricias. No te pido, solo te doy. No te exijo, solo te obsequio con el néctar de esta flor ajada en la que me he convertido, cuando ya el jardín de mi vida se seca, porque no recibe agua de lluvia, ni los pardales buscan la última semilla perdida en mi otoño. Ni tan si quiera la abeja se acuerda de que un día tuve color y aroma, perfume de pasión y esencia de ternura.
Quizá ignoro cómo enamorarte. Carezco de virtudes para que tu alma se agarre a la mía. ¿Soy grotesco? ¿Aburre mi conversación? ¿Te parezco poco pulcro? ¿Mi olor corporal castiga tu pituitaria? ¿Soy viejo para amar? ¿Soy un pellejo que cobija huesos secos, sin tuétano, vísceras cansadas, un corazón sin aurículas, sin sístole diástole? ¿Debo alejarme de ti, ignorar que existes?
No sé amar a quien me ama. Y me empeño en amar a una mujer que solo se acuerda de mí de cuando en cuando; que me ve como a un simple amigo, vulgar, uno más, o uno menos; que ni me escucha, ni pretende conocerme más allá de cuatro conversaciones típicas, de tópicos, lugares comunes y preñadas de trivialidad.
No volveré a amar más en mi vida. He renunciado a conjugar ese verbo en presente y futuro. He muerto para Eros. El tiempo que me queda para encontrarme con Tánatos lo dedicaré a dejarme querer, buscar la belleza en esa gota de lluvia que permanece en el haz de una hoja de olivo, en observar cómo liba la abeja en la flor del almendro o a escribir versos sobre el agua. Amar…¿para qué?
Eugenio-Jesús de Ávila

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.70