HABLEMOS
Nuestra Yoli
Carlos Domínguez
¡Válgame Dios! ¡Benditos, bienvenidos sean Sánchez e incluso Iglesias!, el primero especialista en hacer de la política un trapicheo falto de ética más allá de su irrefrenable ambición de poder, digno el segundo de profesar lo peor de la ideología totalitaria de nuestro tiempo, bajo fórmula de un chavismo cutre y bananero. Bienvenidos y bienhallados porque ambos son animales políticos, más o menos duchos por instinto en el arte de mandar, que en teoría supone afrontar desde un mínimo realismo los siempre difíciles asuntos del gobierno y el Estado.
Mas una Yolanda Díaz empeñada en Sumar será siempre nuestra Yoli, máxime cuando en el papel de político/a, autoridad/da, es la imagen misma de la amabilidad, ¡qué digo!, del cariño, de la ternura derrochada a paletadas con todo hijo de vecino, porque ella ama, suma, atrae, conjunta y contigua, dado que ese amantísimo sentimiento es lo esencial de su íntima y dadivosa naturaleza. No, no paremos mientes en el bucle, la mueca, el mohín, el entrecejo bailón, la pose proclive a la carantoña, todo pura anécdota en una líder de tanta enjundia y sumadero.
Aun así, yendo a la profecía por cierto rectificada de un Iglesias espantado y sibilino, cualquiera siente reparo, y esto por lo poco, ante el futurible de nuestra Yoli presidiendo, que no ya ejerciendo de vicenada, el consejo de ministros del Reino de España. Pues en semejante negocio, dejando a un lado la pose y el mohín, ¿alguien se imagina de premiera a la Yolanda Díaz del soniquete melifluo, el circunloquio vacío, el discursito entre almibarado y pueril, plagado de tópicos ñoños propios de un buenismo rayano no ya en la utopía, sino en la más hilarante cursilería? Y en cualquier caso, aunque tanto empalago y arrumaco se limite a farsa engañabobos, lo cual en cierto modo sería un plus, ¿alguien se imagina a un gobierno yupi-Yoli lidiando con la diplomacia del autócrata alauí, en cuestiones migratorias o relativas a la soberanía de Ceuta y Melilla?
Lo dicho. Yolanda Díaz o el apocalipsis cañí.
¡Válgame Dios! ¡Benditos, bienvenidos sean Sánchez e incluso Iglesias!, el primero especialista en hacer de la política un trapicheo falto de ética más allá de su irrefrenable ambición de poder, digno el segundo de profesar lo peor de la ideología totalitaria de nuestro tiempo, bajo fórmula de un chavismo cutre y bananero. Bienvenidos y bienhallados porque ambos son animales políticos, más o menos duchos por instinto en el arte de mandar, que en teoría supone afrontar desde un mínimo realismo los siempre difíciles asuntos del gobierno y el Estado.
Mas una Yolanda Díaz empeñada en Sumar será siempre nuestra Yoli, máxime cuando en el papel de político/a, autoridad/da, es la imagen misma de la amabilidad, ¡qué digo!, del cariño, de la ternura derrochada a paletadas con todo hijo de vecino, porque ella ama, suma, atrae, conjunta y contigua, dado que ese amantísimo sentimiento es lo esencial de su íntima y dadivosa naturaleza. No, no paremos mientes en el bucle, la mueca, el mohín, el entrecejo bailón, la pose proclive a la carantoña, todo pura anécdota en una líder de tanta enjundia y sumadero.
Aun así, yendo a la profecía por cierto rectificada de un Iglesias espantado y sibilino, cualquiera siente reparo, y esto por lo poco, ante el futurible de nuestra Yoli presidiendo, que no ya ejerciendo de vicenada, el consejo de ministros del Reino de España. Pues en semejante negocio, dejando a un lado la pose y el mohín, ¿alguien se imagina de premiera a la Yolanda Díaz del soniquete melifluo, el circunloquio vacío, el discursito entre almibarado y pueril, plagado de tópicos ñoños propios de un buenismo rayano no ya en la utopía, sino en la más hilarante cursilería? Y en cualquier caso, aunque tanto empalago y arrumaco se limite a farsa engañabobos, lo cual en cierto modo sería un plus, ¿alguien se imagina a un gobierno yupi-Yoli lidiando con la diplomacia del autócrata alauí, en cuestiones migratorias o relativas a la soberanía de Ceuta y Melilla?
Lo dicho. Yolanda Díaz o el apocalipsis cañí.



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.165