NOCTURNOS
Sentirse enamorado
Sé que si no te hubiera conocido mi vida habría sido mucho más aburrida, seca y tristona. Tú me diste mucho, pero a mí siempre me pareció poco. Quise olvidarme de mí para recordarte solo a ti, para pensar como tú, para sentir cómo metabolizabas mis caricias, cómo saboreaste mis besos, cómo se me veía desde tus ojos. Llegue a creerme que yo eras tú con unos senos precisos y discretos, con una voz linda y colorida y un alma grande y serena.
Una vida sin ti me habría evitado escribir versos, llorar para adentro, reír por fuera, desconocer si la pasión copula con el amor y mantener un corazón enrocado.
Hasta que te me apareciste, como una virgen sin conocer arcángel, comprendí que no había vivido, solo durado, como un muñeco con pilas; que el amor solo era una tontería adornada con sexo y frases cursis, y que solía concluir en el altar o, en la modernidad, ante cualquier político de medio pelo o juez aburrido.
Tú me descubriste que el amor es un sentimiento que te toca por dentro y se escapa en cada gesto, en el aroma de tu piel, en el olor de tu cabello; que se te nota cuando sonríes, caminas, trabajas, escribes e incluso hasta las lágrimas saben a caramelo. Si amas, te olvidas de ti, y solo vives en tu pareja. Te encanta cómo habla, ríe, anda, riñe. Y, siendo prosaico, disfrutas con el sonido de sus micciones y el perfume de su sudor cuando ama. En ella todo es bello, incluso lo grotesco.
Confieso que vivo desde que esa dama se tropezó conmigo, cuando el destino la colocó en una esquina del tiempo.
Eugenio-Jesús de Ávila
Sé que si no te hubiera conocido mi vida habría sido mucho más aburrida, seca y tristona. Tú me diste mucho, pero a mí siempre me pareció poco. Quise olvidarme de mí para recordarte solo a ti, para pensar como tú, para sentir cómo metabolizabas mis caricias, cómo saboreaste mis besos, cómo se me veía desde tus ojos. Llegue a creerme que yo eras tú con unos senos precisos y discretos, con una voz linda y colorida y un alma grande y serena.
Una vida sin ti me habría evitado escribir versos, llorar para adentro, reír por fuera, desconocer si la pasión copula con el amor y mantener un corazón enrocado.
Hasta que te me apareciste, como una virgen sin conocer arcángel, comprendí que no había vivido, solo durado, como un muñeco con pilas; que el amor solo era una tontería adornada con sexo y frases cursis, y que solía concluir en el altar o, en la modernidad, ante cualquier político de medio pelo o juez aburrido.
Tú me descubriste que el amor es un sentimiento que te toca por dentro y se escapa en cada gesto, en el aroma de tu piel, en el olor de tu cabello; que se te nota cuando sonríes, caminas, trabajas, escribes e incluso hasta las lágrimas saben a caramelo. Si amas, te olvidas de ti, y solo vives en tu pareja. Te encanta cómo habla, ríe, anda, riñe. Y, siendo prosaico, disfrutas con el sonido de sus micciones y el perfume de su sudor cuando ama. En ella todo es bello, incluso lo grotesco.
Confieso que vivo desde que esa dama se tropezó conmigo, cuando el destino la colocó en una esquina del tiempo.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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