2ª RFEF
La derrota ante el Compostela deja a Yago Iglesias al pie de los caballos
Los rojiblancos, goleados en casa por un equipo que se cerró muy bien y aprovechó tres ocasiones de gol. El Zamora jugó, una hora con un hombre menos, por expulsión de Caballé, y perdió a su jugador más incisivo, Viana, en el primer cuarto de hora
El Ruta de la Plata ya no es un estadio de fútbol. Derrota tras derrota, se ha convertido en un tanatorio, con una afición enlutada y un equipo fiambre. Ganar a este Zamora sale muy barato. Es como si la escuadra rojiblanca estuviera de rebajas. Cualquier rival, por poco que haga, como el Compostela en esta calurosa tarde otoñal, marcó en sus dos primeras llegadas al área. Con un dos a cero a favor, en el minuto 38, y con un jugador más, porque Caballé vio la roja directa, en una acción dura, pero que no me pareció merecedora de tanta pena, en el minuto 30. A su equipo le tocaría jugar una hora en inferioridad de condiciones. El gafe se inició muy prontito, porque Viana, quizá el exterior más incisivo de los rojiblancos, sufrió una lesión muscular en el minuto 16. Sería sustituido por Pau Miguélez
.
Sorprendió que Yago Iglesias jugase con un once inicial se medio centro defensivo. La medular se la repartieron Caballé, con el objetivo de dirigir a su equipo y sacar el balón desde atrás; Dani Hernández y Alex Ares.
Pero este Zamora, además de regalar ocasiones al rival, siempre empieza perdiendo. El Compostela, en su primera acción de ataque marcaba, cuando solo habían transcurrido seis minutos de juego.
Un equipo que, según dicen las lenguas de doble filo, se hizo para ascender de manera directa, se halla con solo tres puntos en la tabla, recibe un gol tan pronto, se desmorona, porque, si exceptuamos a cuatro veteranos, el resto son gente muy joven, con un corto trayecto profesional.
El cuadro gallego, un equipo especulador, se refugió en su campo y dejó el balón al Zamora, que lo intentó por las bandas, jugando como mandan los cánones. Pero centros, faltas y saques de esquina jamás encontraron rematador, y eso que Altuve jugaba de ariete. Nada de nada. El portero gallego realizó su primera intervención del partido en el minuto 80, a realizar una paradón a falta directa sacada por Dani Hernández, un ejemplo de profesional.
El árbitro, muy severo y estirado, decretó el final del primer periodo con un equipo rojiblanco muy debilitado: un jugador menos para remontar dos goles. Imposible. La segunda entrega se inició con tres cambios de golpe: entraron Pana, para formar una dupla con Altuve, Theo, como medio centro defensivo, y Ribeiro, en el exterior zurdo.
Compostela, con su clara ventaja tanto en el marcador como en mentalidad, retrasó líneas, para defender con dos barreras. Ocho jugadores para impedir que los rojiblancos llegasen en libertad a su portería. Dejaron en punta a Darío y a esperar alguna contra, como sucedió en el minuto 62: tercer gol celeste. Se oyeron los primeros gritos de : "¡Yago, márchate!". Mientras, el Zamora lo intentaba por las bandas. Centros y centros, resueltos sin problemas por la poderosa zaga gallega. El único peligro de verdad lo creó Dani Hernández, en una falta directa, que obligo al cancerbero a realizar la mejor parada de la tarde. Fue el primer disparo merecedor de tal nombre, realizado por los rojiblancos.
Desconozco si Víctor de Aldama, propietario del club, destituirá esta misma noche a Yago Iglesias, pero sería una paradoja del destino que Yago Iglesias, entrenador en su día del Compostela, perdiese su puesto contra su ex equipo.
El problema de este Zamora, tras las jornadas de Liga disputadas, se inicia en una defensa, con centrales muy veteranos, lentos y poco poderosos por arriba; laterales muy ofensivos, pero incapaces de parar a sus pares; un centro de campo sin un director, porque este Caballé no es el mismo que deslumbró en pretemporada, mucha juventud. Este equipo no juega al primer toque, conduce mucho la pelota, blandísimo en defensa y sin mordiente en ataque. Así es imposible subir de categoría, más ahora que ocupa un puesto de descenso.
El Ruta de la Plata ya no es un estadio de fútbol. Derrota tras derrota, se ha convertido en un tanatorio, con una afición enlutada y un equipo fiambre. Ganar a este Zamora sale muy barato. Es como si la escuadra rojiblanca estuviera de rebajas. Cualquier rival, por poco que haga, como el Compostela en esta calurosa tarde otoñal, marcó en sus dos primeras llegadas al área. Con un dos a cero a favor, en el minuto 38, y con un jugador más, porque Caballé vio la roja directa, en una acción dura, pero que no me pareció merecedora de tanta pena, en el minuto 30. A su equipo le tocaría jugar una hora en inferioridad de condiciones. El gafe se inició muy prontito, porque Viana, quizá el exterior más incisivo de los rojiblancos, sufrió una lesión muscular en el minuto 16. Sería sustituido por Pau Miguélez
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Sorprendió que Yago Iglesias jugase con un once inicial se medio centro defensivo. La medular se la repartieron Caballé, con el objetivo de dirigir a su equipo y sacar el balón desde atrás; Dani Hernández y Alex Ares.
Pero este Zamora, además de regalar ocasiones al rival, siempre empieza perdiendo. El Compostela, en su primera acción de ataque marcaba, cuando solo habían transcurrido seis minutos de juego.
Un equipo que, según dicen las lenguas de doble filo, se hizo para ascender de manera directa, se halla con solo tres puntos en la tabla, recibe un gol tan pronto, se desmorona, porque, si exceptuamos a cuatro veteranos, el resto son gente muy joven, con un corto trayecto profesional.
El cuadro gallego, un equipo especulador, se refugió en su campo y dejó el balón al Zamora, que lo intentó por las bandas, jugando como mandan los cánones. Pero centros, faltas y saques de esquina jamás encontraron rematador, y eso que Altuve jugaba de ariete. Nada de nada. El portero gallego realizó su primera intervención del partido en el minuto 80, a realizar una paradón a falta directa sacada por Dani Hernández, un ejemplo de profesional.
El árbitro, muy severo y estirado, decretó el final del primer periodo con un equipo rojiblanco muy debilitado: un jugador menos para remontar dos goles. Imposible. La segunda entrega se inició con tres cambios de golpe: entraron Pana, para formar una dupla con Altuve, Theo, como medio centro defensivo, y Ribeiro, en el exterior zurdo.
Compostela, con su clara ventaja tanto en el marcador como en mentalidad, retrasó líneas, para defender con dos barreras. Ocho jugadores para impedir que los rojiblancos llegasen en libertad a su portería. Dejaron en punta a Darío y a esperar alguna contra, como sucedió en el minuto 62: tercer gol celeste. Se oyeron los primeros gritos de : "¡Yago, márchate!". Mientras, el Zamora lo intentaba por las bandas. Centros y centros, resueltos sin problemas por la poderosa zaga gallega. El único peligro de verdad lo creó Dani Hernández, en una falta directa, que obligo al cancerbero a realizar la mejor parada de la tarde. Fue el primer disparo merecedor de tal nombre, realizado por los rojiblancos.
Desconozco si Víctor de Aldama, propietario del club, destituirá esta misma noche a Yago Iglesias, pero sería una paradoja del destino que Yago Iglesias, entrenador en su día del Compostela, perdiese su puesto contra su ex equipo.
El problema de este Zamora, tras las jornadas de Liga disputadas, se inicia en una defensa, con centrales muy veteranos, lentos y poco poderosos por arriba; laterales muy ofensivos, pero incapaces de parar a sus pares; un centro de campo sin un director, porque este Caballé no es el mismo que deslumbró en pretemporada, mucha juventud. Este equipo no juega al primer toque, conduce mucho la pelota, blandísimo en defensa y sin mordiente en ataque. Así es imposible subir de categoría, más ahora que ocupa un puesto de descenso.


















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