Redacción
Lunes, 03 de Octubre de 2022
HABLEMOS

Chapeau, pero lo justo

Carlos Domínguez

[Img #70303]   Por una vez y que cunda, el PP como derecha partitocrática ha logrado a propósito de la fiscalidad una victoria clara en la batalla “cultural” contra el PSOE adalid de una socialdemocracia desvirtuada, a raíz de su giro bolivariano al alimón con variopintas alianzas. Lo anterior  en el marco de una grave crisis, que podría llevar a pensar en condiciones “objetivas” favorables a experimentos intervencionistas, bajo bandera de la siempre interesada protección a pobres, vulnerables y demás paniaguados del Bienestar, por descontado a expensas del erario y una tributación abusiva.

 

   Aun desde un liderazgo poco claro en lo que atañe a posicionamientos de fondo, exactamente igual que sucedió con Rajoy, Feijóo ha sabido conectar con las clases activas y propietarias en una cuestión particularmente sensible como los impuestos, abogando junto a las autonomías populares por una rebaja fruto de la justicia y la lógica, frente a niveles impositivos que rayan lo confiscatorio. En este tema la derecha ha cogido a socialistas y comunistas con el pie cambiado, obligándolos a aceptar, claro está no sin la habitual demagogia sanchista, el evangelio de quien supuestamente representaba al capital y las grandes fortunas. El ridículo gubernamental y de cacicatos territoriales afines ha sido galáctico, desde la incapacidad para justificar mínimamente el cambio de postura y programa.

 

   Mas un tanto como éste, con gol por toda la escuadra, lleva al ciudadano a preguntarse por las oportunidades y el tiempo perdidos, en especial durante el periodo de mayoría absoluta marianista, a la hora de plantear la tan traída y llevada batalla “cultural”, que como acaba de demostrarse puede darse incluso desde la oposición, siempre que haya convicción y firmeza para defender los valores propios. Ayuso en Madrid lo ha acreditado sobradamente. Los dogmas que como decálogo del extremismo de izquierda han impuesto el PSOE socialdemócrata y el podemismo bananero, no son más que mentiras sumando la falsedad a la ruina. Y como tales pueden ser desenmascaradas, a condición de respetar un ideario  y unas propuestas asumidas  sin reticencias ante el electorado. Bien está el triunfo conservador, sería de esperar que no de carácter pírrico. Pero dada una trayectoria vacilante y oportunista, sin que sea posible ignorar su apuesta por el bilingüismo cordial, malamente Feijóo como candidato del PP y la derecha partitocrática, amiga del eufemismo y las medias tintas, puede encarnar una verdadera alternativa en lo fundamental, o sea, los principios democráticos por encima de las imposturas del PSOE y radicales de izquierda. Feijóo, brillante ecónomo como ya se dijo en esta columna, saneará las cuentas públicas y sacará a este país del atolladero económico, responsabilidad del calamitoso mandato sanchista. Sin embargo, a tenor de lo ocurrido con Rajoy, es difícil por no decir imposible confiar en él respecto a la lucha de los valores.

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