NOCTURNOS
Saber y amar
Si el genio de la lámpara se me hubiese aparecido en mis años mozos, le habría pedido que me concediese un deseo ser más culto, cultísimo, y seductor. Saber y amar son mis dos verbos preferidos. Cierto que, como afirmaba Schopenhauer, cuanto más piensas, más se sufre. Pero es hermoso conocer amando o amar sabiendo.
Conozco las cuatro reglas y unas cuantas palabras y no siento que me amase mujer alguna. Con tan parco bagaje, mendigué a las puertas de cualquier templo del erotismo. Y recibí algunas limosnas de besos y promesas. Pero siempre fui un menesteroso de amor.
Quise ser algo y me quedé en poco más que una nada apellidada. Ahora vago de aquí para allá a la espera de que una buena mujer me dedique una mirada, un gesto de cariño y una miaja de ternura.
Eugenio-Jesús de Ávila
Si el genio de la lámpara se me hubiese aparecido en mis años mozos, le habría pedido que me concediese un deseo ser más culto, cultísimo, y seductor. Saber y amar son mis dos verbos preferidos. Cierto que, como afirmaba Schopenhauer, cuanto más piensas, más se sufre. Pero es hermoso conocer amando o amar sabiendo.
Conozco las cuatro reglas y unas cuantas palabras y no siento que me amase mujer alguna. Con tan parco bagaje, mendigué a las puertas de cualquier templo del erotismo. Y recibí algunas limosnas de besos y promesas. Pero siempre fui un menesteroso de amor.
Quise ser algo y me quedé en poco más que una nada apellidada. Ahora vago de aquí para allá a la espera de que una buena mujer me dedique una mirada, un gesto de cariño y una miaja de ternura.
Eugenio-Jesús de Ávila

















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