NOCTURNOS
Cuando eliges amar
Hay que elegir siempre. En la vida, no se puede tener todo a la vez. Solo se coleccionan, verbigracia, cromos, cuando éramos niños; sellos, en la edad adulta; amores, si todavía tienes buena memoria…
De cuando en cuando, eliges o te eligen. A veces, te equivocas cuando optas por una profesión, por una carrera, por una mujer, en mi caso, o un hombre, en el tuyo. No me arrepiento de haberme enamorado, porque mientras amé y me amaron o fingieron, viví. La vida es caminar breve jornada y muerte viva es nuestra vida, que versificase Quevedo. En ese camino, nos vamos encontrando con personas, que te acompañan durante unos días, meses o años. Después, te detienes y te despides del sequito y continúas por tu senda. Aceleras o decides dar pausa a tus pasos.
Y cuando te sientas solo o sola, recuerda el primer encuentro, miradas, caricias, besos y placeres. Nunca guardes rencor a quién, si acaso, se fue, porque eligió tomar otra ruta distinta a la rúa en la que te quedaste en soledad.
Si tienes tantos años como yo, tardas más en recuperarte de enfermedades del cuerpo y también de los virus del desamor. Ahora he elegido transitar en soledad, mi fiel amiga, hacia aquella parva donde la lluvia juega con la luz del sol, aquel teso donde te espera el arco iris. Quizá allí, entre el color azul y el amarillo te aguarde Eros.
Eugenio-Jesús de Ávila
Hay que elegir siempre. En la vida, no se puede tener todo a la vez. Solo se coleccionan, verbigracia, cromos, cuando éramos niños; sellos, en la edad adulta; amores, si todavía tienes buena memoria…
De cuando en cuando, eliges o te eligen. A veces, te equivocas cuando optas por una profesión, por una carrera, por una mujer, en mi caso, o un hombre, en el tuyo. No me arrepiento de haberme enamorado, porque mientras amé y me amaron o fingieron, viví. La vida es caminar breve jornada y muerte viva es nuestra vida, que versificase Quevedo. En ese camino, nos vamos encontrando con personas, que te acompañan durante unos días, meses o años. Después, te detienes y te despides del sequito y continúas por tu senda. Aceleras o decides dar pausa a tus pasos.
Y cuando te sientas solo o sola, recuerda el primer encuentro, miradas, caricias, besos y placeres. Nunca guardes rencor a quién, si acaso, se fue, porque eligió tomar otra ruta distinta a la rúa en la que te quedaste en soledad.
Si tienes tantos años como yo, tardas más en recuperarte de enfermedades del cuerpo y también de los virus del desamor. Ahora he elegido transitar en soledad, mi fiel amiga, hacia aquella parva donde la lluvia juega con la luz del sol, aquel teso donde te espera el arco iris. Quizá allí, entre el color azul y el amarillo te aguarde Eros.
Eugenio-Jesús de Ávila

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.129