2ª RFEF
El Zamora CF no es de su afición
El Grupo Vivir compró el club rojiblanco, poco antes de que desapariese y tocara empezar desde la categoría provincial
Un sector de la afición rojiblanca todavía cree que el club es suyo, de los socios. En absoluto. Lo compró Víctor de Aldama, un empresario que no es zamorano. Nosotros, como es mi caso, somos abonados que pagamos ciento y pico euros para ver una serie de partidos del Zamora CF. Y podemos protestar y pedir la cabeza del entrenador, del director deportivo, del masajista, de quién nos dé la real gana. Pero el que decide es el dueño de la entidad. Ajo y agua.
Otra cuestión es que Víctor de Aldama se enoje, cuestión lógica. Pero nunca debería cargar contra la afición, diga lo que diga, siempre que no se falte a nadie, que no se insulte. Se puede exigir la destitución de Yago Iglesias, o la de Villafañe, que ya sucedió al término de la desgraciada temporada anterior.
En nuestra ciudad, cuando el club agonizaba, ni un solo empresario encaró hacerse con la entidad rojiblanca. Me han dicho que hubo alguien, de aquí, que ofreció cuatro perras, pero, por supuesto, se desestimó. Y si el Grupo Vivir no llega con el dinero, el fútbol de categoría nacional habría desaparecido, de nuevo, desde que así sucedió con el Atlético Zamora. Cierto que podría haber empezado de nuevo desde abajo. Pero nuestro carácter, con el fútbol profesional en la televisión a todas horas en fin de semana, nunca hubiera apostado por ese nuevo equipo.
Y el día que se canse de perder dinero, mucho, De Aldama, adiós. Hay que asumirlo. El fútbol no es más que un reflejo de la economía de la ciudad o provincia. Zamora tiene un club de fútbol que se encuentra por encima de sus posibilidades económicas, sociales y demográficas. Este deporte es cuestión de dinero. Si no lo tienes, no eres nadie. El Barça se encuentra en quiebra, porque gastó mucho más de lo que podía. Se inventó las palancas. Y, además, si hiciera falta dinero, ahí está la Generalidad para mantenerlo, porque es el club del independentismo catalán. Que en España tenga muchos seguidores es lo de menos para los racistas de aquella región española.
Y en nuestra ciudad no hay una institución pública que ponga parte del dinero de todos para que el Zamora CF mantenga el tipo y compita con rivales económicamente superiores. Queda solo confiar en empresarios foráneos para que el club juegue en una categoría. Víctor de Aldama le echó valor o tenía tanto dinero que no lo importaba perder un millón o más de euros en esta aventura deportiva.
En nuestra ciudad no existe afición para mantener a un equipo en la 1ª o 2ª RFEF. No da para más. Si hay gente a la que le gusta el fútbol profesional, su Madrid o Barcelona, que prefiere quedarse en la televisión para ver partidos de estos dos grandes clubes del capitalismo salvaje, pero no les importa nada el club de su tierra, quizá si algún día ascendiera a Segunda A.
Por último, no creo que Yago Iglesias sea el verdadero culpable de la marcha del equipo. Pero su gusto por el fútbol de toque desde atrás choca con la realidad de esta categoría, ruda, bronca, desdichada y no diseñada para que equipos de capitales de provincia y con estadios como el Ruta de la Plata la disputen. Si Villafañe hubiera conocido los campos de fútbol de esta 2ª RFEF, plantillas de equipos y economías de los clubes competidores, no habría confeccionado la actual plantilla, con mucha juventud, demasiada, y pocos veteranos.
Y si Víctor de Aldama se va, cansado, también de recibir insultos que descalifican a quienes los pronuncian, el futuro del club quedará en entredicho. A no ser que venga un jeque árabe o un ruso multimillonario, enamorados del románico y de la Semana Santa.
Eugenio-Jesús de Ávila
Un sector de la afición rojiblanca todavía cree que el club es suyo, de los socios. En absoluto. Lo compró Víctor de Aldama, un empresario que no es zamorano. Nosotros, como es mi caso, somos abonados que pagamos ciento y pico euros para ver una serie de partidos del Zamora CF. Y podemos protestar y pedir la cabeza del entrenador, del director deportivo, del masajista, de quién nos dé la real gana. Pero el que decide es el dueño de la entidad. Ajo y agua.
Otra cuestión es que Víctor de Aldama se enoje, cuestión lógica. Pero nunca debería cargar contra la afición, diga lo que diga, siempre que no se falte a nadie, que no se insulte. Se puede exigir la destitución de Yago Iglesias, o la de Villafañe, que ya sucedió al término de la desgraciada temporada anterior.
En nuestra ciudad, cuando el club agonizaba, ni un solo empresario encaró hacerse con la entidad rojiblanca. Me han dicho que hubo alguien, de aquí, que ofreció cuatro perras, pero, por supuesto, se desestimó. Y si el Grupo Vivir no llega con el dinero, el fútbol de categoría nacional habría desaparecido, de nuevo, desde que así sucedió con el Atlético Zamora. Cierto que podría haber empezado de nuevo desde abajo. Pero nuestro carácter, con el fútbol profesional en la televisión a todas horas en fin de semana, nunca hubiera apostado por ese nuevo equipo.
Y el día que se canse de perder dinero, mucho, De Aldama, adiós. Hay que asumirlo. El fútbol no es más que un reflejo de la economía de la ciudad o provincia. Zamora tiene un club de fútbol que se encuentra por encima de sus posibilidades económicas, sociales y demográficas. Este deporte es cuestión de dinero. Si no lo tienes, no eres nadie. El Barça se encuentra en quiebra, porque gastó mucho más de lo que podía. Se inventó las palancas. Y, además, si hiciera falta dinero, ahí está la Generalidad para mantenerlo, porque es el club del independentismo catalán. Que en España tenga muchos seguidores es lo de menos para los racistas de aquella región española.
Y en nuestra ciudad no hay una institución pública que ponga parte del dinero de todos para que el Zamora CF mantenga el tipo y compita con rivales económicamente superiores. Queda solo confiar en empresarios foráneos para que el club juegue en una categoría. Víctor de Aldama le echó valor o tenía tanto dinero que no lo importaba perder un millón o más de euros en esta aventura deportiva.
En nuestra ciudad no existe afición para mantener a un equipo en la 1ª o 2ª RFEF. No da para más. Si hay gente a la que le gusta el fútbol profesional, su Madrid o Barcelona, que prefiere quedarse en la televisión para ver partidos de estos dos grandes clubes del capitalismo salvaje, pero no les importa nada el club de su tierra, quizá si algún día ascendiera a Segunda A.
Por último, no creo que Yago Iglesias sea el verdadero culpable de la marcha del equipo. Pero su gusto por el fútbol de toque desde atrás choca con la realidad de esta categoría, ruda, bronca, desdichada y no diseñada para que equipos de capitales de provincia y con estadios como el Ruta de la Plata la disputen. Si Villafañe hubiera conocido los campos de fútbol de esta 2ª RFEF, plantillas de equipos y economías de los clubes competidores, no habría confeccionado la actual plantilla, con mucha juventud, demasiada, y pocos veteranos.
Y si Víctor de Aldama se va, cansado, también de recibir insultos que descalifican a quienes los pronuncian, el futuro del club quedará en entredicho. A no ser que venga un jeque árabe o un ruso multimillonario, enamorados del románico y de la Semana Santa.
Eugenio-Jesús de Ávila

















Viriato | Martes, 18 de Octubre de 2022 a las 17:10:05 horas
Me han dicho, dice, menudo periodista
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