IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
Discursos navideños
Parece resultante, por la propia y hasta ostentosa evidencia, que se espera [-.- ¿acaso no es así? -.-] que los "Discursos Navideños"* y/o "de la entrada tarde de Nochebuena", sean como un general `amago y/o posible remedo de la realidad´ que nos circunda y que ellos, imbuidos de una cierta especial agilidad, cuasi circense, por sí mismos,¡ y sin otras apoyaturas!, se eleven por encima de las cuitas/angustias/quebrantos de cada cual [-.- las cuales tanto ora nos acongojan como ora nos acoquinan -.-], más o menos pronunciadas y hasta visibles, pueda que incluso hasta obscenamente observables, para esparcir [-.- Fier-à-bras alejandrino por medio -.-] un empático homogéneo bálsamo sanador y hasta osmótico lubricante gel que dinamice nuestras versátiles sinergias y, llegado el caso, hasta mejore la más que ruda y áspera rigidez mecánica del día a día, de la aún (con)vivencial sociedad en la que [-.-¿voluntariamente ? -.-] estamos insertos.
Nadie apostilla, así es sí así parece, en modo alguno, sobre lo escénicamente obvio y preambular de los "Discursos Navideños"* , aunque tal apriorística umbralidad, desde todas y cada una de las posibles e incluso imaginadas referencias, sea del absoluto conocimiento generalizado, cual es el que, ¡y de antemano!, argumentalmente se tratan, ¡todos ellos!, de justificativos epifánicos "discursos políticos", de la correspondiente competencial autoridad, que providamente se despliegan, vehicularmente a través de las más potenciadas vías de comunicación de los mass media y de las redes de las autopistas de la información, sobre el presumible espacio/esponja/ambiente de todos los hábitats, más o menos familiares, que conforman la completa sociedad, al calor y/o abrigo de la Pascua de Navidad.
Por no retrotraernos a la originaria fuente de tales "Discursos Navideños" [-.- que, conocido es, provienen de imitaciones laicas, en las década de los años treinta del Siglo XX, de los oficios. ligados a las liturgias cristianas -.-] y al solo objeto, en nuestra perspectiva ciudadana, de plasmar un hilo conductista de los mismos así como en el resalte de sus destinatarios (-.- tanto sean tomados en forma singular como sean tomados en forma grupal -.- ), dá la comportación, por sus características, de la imbuida impresión que obtenemos, puede que hasta incluso más que la impresión, sobre que su destinatario, por cualquier lado que se coja, es toda la completa Nación Española, tomada completista y densamente, y con muy amplia matización, en su acción ejerciente y/o vigorizante.
Enlazamos por ello los "Discursos Navideños"* con la Nación Española [-.- en su ser y en su estar y desde su completa conceptualización -.-], sin que ello desdiga, ¡en modo alguno!, que existan tanto otras potenciales incidencias y/o algunos que otros ramalazos que, como puntos aflorables distinguibles, afectan a la estructura que, en la formulación dispositiva, se adscribe al hecho estructural y/u organizativo del Estado Español.
Tal antecedente, que se estriba en la sí existencia de la Nación Española, la debemos tener en cuenta, a la oportuna hora y al preciso momento, de que en la finitud del acabado histórico de la Edad Moderna surge, como si fuera un `elaborado producto de base popular´ [-,- con autoctonía y por ende raigambre en los lugares de todo “el territorio español” -.-], el trastoque de “lo hispánico” del Antiguo Régimen a “lo español” ya contemporáneo, en lo que fuera el momento del reinado (¿?) de Carlos IV de Borbon & Manuel Godoy y Álvarez de Faria, y detectablemente muy antes de la inmiscusión para-ideológica de una concretada formación partidaria [-.- la cual, parece que, en un suponer, trata de engrosar tal previa ambientación, en lo que supuestamente añadiera para sí misma desde el apriorismo, con su extensa legislación, en parte efectuada a imitación francesa, de la centralización a ultranza de su presunto auto-atribuido nomenclator de Estado Español -.-].
No hace falta ser muy perspicaces, desde nuestra consideración particular y no profesionalizada, para columbrar que lo que se sí venden al Imperio Francés, en atención a diversas publicaciones y comentaristas, tanto por lo que pudiera ser atribuible a Carlos IV como por su hijo Fernando VII, desde solos hasta ya en compañía del valido Manuel Godoy y Álvarez de Faria, y en lo que se presume, es el aparataje del Estado`´ (-.- incluso con oficiantes funcionarios muy proclives hacia el afrancesamiento -.-), mientras que Nación Española se mantiene incólume y, a lo que se consulta, muy ajena al tejemaneje traspirenaico de algunos de los ilustrados. Tal es así, y a lo que se constata, que es la propia Nación Española la que, multifocalmente actuante, con todos sus estratos sociales, se levanta, sin haber recibido órdenes centralizadas, contra la invasión francesa [-.- están datados los hechos del 17-11-1807 en Peñaparda (provincia de Salamanca) y del 24-4-1808 de la ciudad de León (en la provincia de León) ambos en la Corona Leonesa y en la posterior región española bi-constitucional del tri provincial del Reino Leonés -.-]..
No se debe mezclar, en parte por lo ya dicho precedentemente, es una opinión particular que apuntamos y en el adelantado respeto hacia otras opiniones que hubiera, lo que es la Nación Española [-.- qué en nuestra consideración es lo permanente -.-] y lo que es el Estado Español [-.- que es en nuestra opinión lo aleatorio y/o mutable, a la vez que circunstancial -.-]. De aquí que asignemos los Discursos Navideños fundamentalmente dirigidos hacia la Nación Española.
Al efectuar tal conjunción previa, se nos presenta como obligado ejercicio, el ir caminando desde aquel antes de 1807, con el concepto que asumimos de Nación Española, por encima, y a grosso modo, de todos y cada uno de los Gobiernos del Estado Español, que a modo sucinto recordamos: La Junta de Gobierno, la Junta Suprema Central, los Gobierno de las (4) Regencias, la primera reacción absolutista, el trienio constitucional con sus (7) Juntas Consultivas Provisionales, la segunda reacción absolutista con sus (7) gobiernos, la minoría de Isabel II con sus (5) gobiernos, la plasmación de la CE´1837 con sus (7) gobiernos, la revolución de 1840 y a Regencia de Espartero con sus (6) gobiernos, la mayoría de Isabel II con sus (18) gobiernos, el bienio progresista con sus (5) gobiernos, la etapa moderada con sus (3) gobiernos, la gobernanza liberal con sus (5) gobiernos, las postrimerías de Isabel II con sus (5) gobiernos,la revolución de septiembre 1868 con sus (12) gobiernos, la I República con sus (6) gobiernos, los (3) gobiernos ejecutivos. la restauración con sus (9) gobiernos, la regencia de Maria Cristina con sus (18) gobiernos, el reinado de Alfonso XIII con sus (34) gobiernos-.- además de la Dictadura de Primo de Rivera con sus (3) gobiernos, la de Damaso Berenguer con su gobierno y la de Aznar con su gobierno -.-, con los (16) gobiernos de la II República -.- además de los (9) gobiernos del frente popular -.-, los (14) gobiernos de la dictadura de Franco Bahamonde -.- incluido el de la JDN y el de la JTE-.-, para llegar a los (14) gobiernos del reinado de Juan Carlos I y los (3) gobiernos del actual reinado de Felipe VI.
Todos y cada uno de estos pasos, de la gobernanza del Estado Español, se hacen en la existencia de la Nación Española, que es nominada desde la “Organización Nacional del Estado Integral” [-.- CE´1931 -.-], hasta la “Nación Española” [-.- CE´1978 -.-] , votada en referéndum constitucional, quedando ya conformada con la integración en ella de todas y cada una de las quince nacionalidades y regiones españolas , por la libre voluntad soberana de la propia Nación Española manifestada en la fecha del 6-12-1978.
Los Discursos Navideños, tras lo ya resaltado, están en la línea conceptual de la Nación Española, que se define en el Art.2 del texto de la Constitución Española [-.- que las integra (a todas y cada una de las quince) -.-], quedando otras temáticas, que son completamente legítimas, para otros momentos y en inserción , desde nuestra apreciación ciudadana, para otros foros, donde cada uno de nuestros legítimos representantes democráticos puedan exponer, sin ambages de ningún tipo, todas sus propuestas y esgrimir sus alegatos.
Como seguidor del hombre de Asís, iniciador del belenismo, que recorrió en peregrinaje los caminos a Santiago de Compostela y el itinerario mozárabe del oeste peninsular en la Corona Leonesa hacia el sur [-.- constatada es su presencia en Ciudad Rodrigo el año 1214, en la época de Alfonso IX de León -.-] y , por ende, de la exteriorización de la Navidad, sean siempre bienvenidos los “Discursos Navideños”, que se hacen en base al fomento de la paz, la concordia y la siempre fraternal convivencialidad, y que siempre sean: en, por, para, desde y con la Nación Española.
Francisco IglesiasCarreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D'Ocampo
VALORIO 26-12-2022
Parece resultante, por la propia y hasta ostentosa evidencia, que se espera [-.- ¿acaso no es así? -.-] que los "Discursos Navideños"* y/o "de la entrada tarde de Nochebuena", sean como un general `amago y/o posible remedo de la realidad´ que nos circunda y que ellos, imbuidos de una cierta especial agilidad, cuasi circense, por sí mismos,¡ y sin otras apoyaturas!, se eleven por encima de las cuitas/angustias/quebrantos de cada cual [-.- las cuales tanto ora nos acongojan como ora nos acoquinan -.-], más o menos pronunciadas y hasta visibles, pueda que incluso hasta obscenamente observables, para esparcir [-.- Fier-à-bras alejandrino por medio -.-] un empático homogéneo bálsamo sanador y hasta osmótico lubricante gel que dinamice nuestras versátiles sinergias y, llegado el caso, hasta mejore la más que ruda y áspera rigidez mecánica del día a día, de la aún (con)vivencial sociedad en la que [-.-¿voluntariamente ? -.-] estamos insertos.
Nadie apostilla, así es sí así parece, en modo alguno, sobre lo escénicamente obvio y preambular de los "Discursos Navideños"* , aunque tal apriorística umbralidad, desde todas y cada una de las posibles e incluso imaginadas referencias, sea del absoluto conocimiento generalizado, cual es el que, ¡y de antemano!, argumentalmente se tratan, ¡todos ellos!, de justificativos epifánicos "discursos políticos", de la correspondiente competencial autoridad, que providamente se despliegan, vehicularmente a través de las más potenciadas vías de comunicación de los mass media y de las redes de las autopistas de la información, sobre el presumible espacio/esponja/ambiente de todos los hábitats, más o menos familiares, que conforman la completa sociedad, al calor y/o abrigo de la Pascua de Navidad.
Por no retrotraernos a la originaria fuente de tales "Discursos Navideños" [-.- que, conocido es, provienen de imitaciones laicas, en las década de los años treinta del Siglo XX, de los oficios. ligados a las liturgias cristianas -.-] y al solo objeto, en nuestra perspectiva ciudadana, de plasmar un hilo conductista de los mismos así como en el resalte de sus destinatarios (-.- tanto sean tomados en forma singular como sean tomados en forma grupal -.- ), dá la comportación, por sus características, de la imbuida impresión que obtenemos, puede que hasta incluso más que la impresión, sobre que su destinatario, por cualquier lado que se coja, es toda la completa Nación Española, tomada completista y densamente, y con muy amplia matización, en su acción ejerciente y/o vigorizante.
Enlazamos por ello los "Discursos Navideños"* con la Nación Española [-.- en su ser y en su estar y desde su completa conceptualización -.-], sin que ello desdiga, ¡en modo alguno!, que existan tanto otras potenciales incidencias y/o algunos que otros ramalazos que, como puntos aflorables distinguibles, afectan a la estructura que, en la formulación dispositiva, se adscribe al hecho estructural y/u organizativo del Estado Español.
Tal antecedente, que se estriba en la sí existencia de la Nación Española, la debemos tener en cuenta, a la oportuna hora y al preciso momento, de que en la finitud del acabado histórico de la Edad Moderna surge, como si fuera un `elaborado producto de base popular´ [-,- con autoctonía y por ende raigambre en los lugares de todo “el territorio español” -.-], el trastoque de “lo hispánico” del Antiguo Régimen a “lo español” ya contemporáneo, en lo que fuera el momento del reinado (¿?) de Carlos IV de Borbon & Manuel Godoy y Álvarez de Faria, y detectablemente muy antes de la inmiscusión para-ideológica de una concretada formación partidaria [-.- la cual, parece que, en un suponer, trata de engrosar tal previa ambientación, en lo que supuestamente añadiera para sí misma desde el apriorismo, con su extensa legislación, en parte efectuada a imitación francesa, de la centralización a ultranza de su presunto auto-atribuido nomenclator de Estado Español -.-].
No hace falta ser muy perspicaces, desde nuestra consideración particular y no profesionalizada, para columbrar que lo que se sí venden al Imperio Francés, en atención a diversas publicaciones y comentaristas, tanto por lo que pudiera ser atribuible a Carlos IV como por su hijo Fernando VII, desde solos hasta ya en compañía del valido Manuel Godoy y Álvarez de Faria, y en lo que se presume, es el aparataje del Estado`´ (-.- incluso con oficiantes funcionarios muy proclives hacia el afrancesamiento -.-), mientras que Nación Española se mantiene incólume y, a lo que se consulta, muy ajena al tejemaneje traspirenaico de algunos de los ilustrados. Tal es así, y a lo que se constata, que es la propia Nación Española la que, multifocalmente actuante, con todos sus estratos sociales, se levanta, sin haber recibido órdenes centralizadas, contra la invasión francesa [-.- están datados los hechos del 17-11-1807 en Peñaparda (provincia de Salamanca) y del 24-4-1808 de la ciudad de León (en la provincia de León) ambos en la Corona Leonesa y en la posterior región española bi-constitucional del tri provincial del Reino Leonés -.-]..
No se debe mezclar, en parte por lo ya dicho precedentemente, es una opinión particular que apuntamos y en el adelantado respeto hacia otras opiniones que hubiera, lo que es la Nación Española [-.- qué en nuestra consideración es lo permanente -.-] y lo que es el Estado Español [-.- que es en nuestra opinión lo aleatorio y/o mutable, a la vez que circunstancial -.-]. De aquí que asignemos los Discursos Navideños fundamentalmente dirigidos hacia la Nación Española.
Al efectuar tal conjunción previa, se nos presenta como obligado ejercicio, el ir caminando desde aquel antes de 1807, con el concepto que asumimos de Nación Española, por encima, y a grosso modo, de todos y cada uno de los Gobiernos del Estado Español, que a modo sucinto recordamos: La Junta de Gobierno, la Junta Suprema Central, los Gobierno de las (4) Regencias, la primera reacción absolutista, el trienio constitucional con sus (7) Juntas Consultivas Provisionales, la segunda reacción absolutista con sus (7) gobiernos, la minoría de Isabel II con sus (5) gobiernos, la plasmación de la CE´1837 con sus (7) gobiernos, la revolución de 1840 y a Regencia de Espartero con sus (6) gobiernos, la mayoría de Isabel II con sus (18) gobiernos, el bienio progresista con sus (5) gobiernos, la etapa moderada con sus (3) gobiernos, la gobernanza liberal con sus (5) gobiernos, las postrimerías de Isabel II con sus (5) gobiernos,la revolución de septiembre 1868 con sus (12) gobiernos, la I República con sus (6) gobiernos, los (3) gobiernos ejecutivos. la restauración con sus (9) gobiernos, la regencia de Maria Cristina con sus (18) gobiernos, el reinado de Alfonso XIII con sus (34) gobiernos-.- además de la Dictadura de Primo de Rivera con sus (3) gobiernos, la de Damaso Berenguer con su gobierno y la de Aznar con su gobierno -.-, con los (16) gobiernos de la II República -.- además de los (9) gobiernos del frente popular -.-, los (14) gobiernos de la dictadura de Franco Bahamonde -.- incluido el de la JDN y el de la JTE-.-, para llegar a los (14) gobiernos del reinado de Juan Carlos I y los (3) gobiernos del actual reinado de Felipe VI.
Todos y cada uno de estos pasos, de la gobernanza del Estado Español, se hacen en la existencia de la Nación Española, que es nominada desde la “Organización Nacional del Estado Integral” [-.- CE´1931 -.-], hasta la “Nación Española” [-.- CE´1978 -.-] , votada en referéndum constitucional, quedando ya conformada con la integración en ella de todas y cada una de las quince nacionalidades y regiones españolas , por la libre voluntad soberana de la propia Nación Española manifestada en la fecha del 6-12-1978.
Los Discursos Navideños, tras lo ya resaltado, están en la línea conceptual de la Nación Española, que se define en el Art.2 del texto de la Constitución Española [-.- que las integra (a todas y cada una de las quince) -.-], quedando otras temáticas, que son completamente legítimas, para otros momentos y en inserción , desde nuestra apreciación ciudadana, para otros foros, donde cada uno de nuestros legítimos representantes democráticos puedan exponer, sin ambages de ningún tipo, todas sus propuestas y esgrimir sus alegatos.
Como seguidor del hombre de Asís, iniciador del belenismo, que recorrió en peregrinaje los caminos a Santiago de Compostela y el itinerario mozárabe del oeste peninsular en la Corona Leonesa hacia el sur [-.- constatada es su presencia en Ciudad Rodrigo el año 1214, en la época de Alfonso IX de León -.-] y , por ende, de la exteriorización de la Navidad, sean siempre bienvenidos los “Discursos Navideños”, que se hacen en base al fomento de la paz, la concordia y la siempre fraternal convivencialidad, y que siempre sean: en, por, para, desde y con la Nación Española.
Francisco IglesiasCarreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D'Ocampo
VALORIO 26-12-2022



















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