Mª Soledad Martín Turiño
Martes, 27 de Diciembre de 2022
ZAMORANA

Fin de año

[Img #73381]Se acerca el final del año, propicio para el recuento, el balance de quienes se fueron, de los que aún quedamos, de lo que se hizo y se dejó atrás, de esa apatía de transcurrir días sin sentido que ahora sentimos como perdidos e irrecuperables. Cuando, en unos días, el calendario desgrane su última hoja, llegará lo nuevo, la ilusión que proyectamos en los meses que vendrán ¡tal vez para regalarnos sueños distintos que nos cambien la vida!: un nuevo ser que viene al mundo, un matrimonio que empieza, un trabajo en ciernes con visos de realizarse, promesas que pueden cumplirse…y en todo ello pensamos en los últimos días de este año que termina.

 

Al levantar la copa en el brindis de la próxima Nochevieja, la silla vacía nos recordará a los que ya no están, a los seres queridos que nos dejaron, y miraremos al infinito deseando que se encuentren en una nueva fase, en un lugar mejor donde hayan perdido las cadenas que les ataban a esta existencia terrena e imperfecta. Surgen también esos sueños que ocultamos en el arcón de la memoria y que van saliendo con la intención de cumplirlos, a sabiendas de que muchos se quedarán en nada, pero es que eso es la ilusión: una carta en el aire que podemos rescatar antes de que llegue al suelo, una quimera que tal vez acabe materializándose, y por eso brindamos, en la confianza de que cada año que inicia nos traiga algo mejor que el que nos deja.

 

Se piensa en pequeño y en grande, se piensa en lo individual y lo común y, cuando se llega a una edad avanzada, solo se piensa en seguir arañando la vida un poco más, e ir pasando las páginas del almanaque cada día.

 

Todos anhelamos, asimismo, que se cumplan los nobles sentimientos aprendidos desde pequeños: que se acaben las guerras, la miseria, la hambruna, la violencia, el dolor; que la bondad y la cordura predominen sobre lo perverso y lo insensato; que quienes dirigen los gobiernos sean ejemplo de conducta y utilicen la magnanimidad y la sensatez en sus graves decisiones; que la gente, en definitiva, sea más compasiva y todos formemos un mundo mejor.

 

Mi sueño no difiere de los demás: salud para los míos y bonanza para mi tierra zamorana; que los políticos cumplan lo que prometieron, que se ocupen de la despoblación y de la cultura de unos pueblos que se deshabitan y se pierden en el olvido; que no sigamos tolerando su demagogia cuando necesitan el voto y luego callemos cuando nos ignoran; que muera menos gente y nazcan más niños; que lleguen empresas para quedarse y se pongan en marcha proyectos que hagan grande a nuestra provincia, que nos ayuden desde donde pueden y deben hacerlo: La Junta y el gobierno central; que Zamora no siga siendo la cenicienta de las provincias de Castilla y León; y ya, en un exceso de optimismo y pensando que, con un poco de suerte, quizá los Reyes Magos nos lo concedan, que para eso son Magos, que se materialice la comunidad propia de la Región Leonesa con las provincias que siempre fueron, de: León, Zamora y Salamanca.

 

Sueños, fantasías que anhelamos, deseos que se cumplirán o no, pero que deben tenerse para que la magia no desaparezca, en estos días tan proclives a que puedan hacerse realidad. ¡quién sabe!

 

Mª Soledad Martín Turiño

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.