ENTREVISTA
José Antonio Pérez: “En mi trabajo he intentado aunar tradición y modernidad”
El tallista zamorano, autor de 14 mesas procesionales de la Semana Santa zamorana, será este año el encargado de dar el pregón de Semana Santa en Villaviciosa
Rodeado de madera y entre sus próximos proyectos nos recibe el reconocido tallista zamorano José Antonio Pérez en su taller. Empieza confesándonos su vocación por la artesanía desde siempre. José Antonio aprendió el oficio de la mano de uno de los mejores, su padre, un gran maestro de la talla zamorano, Miguel Pérez, para después completar su formación en las Escuelas de Artes de Zamora y Salamanca. Actualmente él es el que enseña, ejerciendo de maestro de talla en madera en la EASD de Zamora. José Antonio Pérez tiene un importante papel en la Semana Santa de Zamora, habiendo sido el encargado de un total de 14 mesas procesionales de importantes pasos de la Semana Santa zamorana como la del Nazareno de la Congregación, la de Jesús en su Tercera Caída, o la de La Flagelación, entre otras.
Empecemos por el principio. Descubrió el oficio de la mano de su padre, ¿cómo recuerda esos primeros años de aprendizaje?
Yo tuve una vocación muy temprana y muy marcada. Ya con ocho años pasaba tardes en el taller de mi padre, aunque todavía no podía tocar la herramienta porque es una herramienta que corta la madera y es peligrosa para un niño, pero sí que pasaba las tardes viéndolo a él. Ya una vez que cumplí los 13 años empecé a practicar, en principio con él, y luego completé con una formación más académica en Zamora y en Salamanca. Siempre compaginé los estudios con la talla.
En la actualidad es usted el maestro. ¿Cómo ve el futuro de la profesión?
Todas las profesiones artesanales tienen un futuro complicado. Vivimos en un mundo de prisas y velocidad, muy dinámico donde todo cambia muy rápidamente. Nuestro trabajo es necesariamente lento, requiere tiempos de valorar cosas, e incluso a veces necesitas alejarte para volver con otra frescura a la pieza. Es un ritmo un poco a contratiempo en este mundo tan rápido y tan veloz. El futuro es complicado para este oficio y para todos los oficios artesanales en general. Pero talento hay, nosotros en la escuela estamos formando a muchas personas, y siempre de cada generación, por lo menos hay una o dos personas que van a seguir adelante, y que van a seguir con su formación.
¿Qué significa la Semana Santa para un tallista como usted?
Para un tallista, hijo de un tallista, que ama su profesión, tener la oportunidad de hacer una mesa procesional para Zamora es un sueño. A mí esa primera mesa me llegó con 21 años, me llegó incluso antes de haberlo soñado. Fue la de Jesús en su Tercera caída. Me llega esa oportunidad con 21 años, recién regresado de Salamanca de completar mis estudios. Para todos los tallistas de cada generación de Zamora hacer una mesa procesional ha sido siempre el espacio ideal donde podemos desarrollar nuestros trabajos más creativos y un espacio de lucimiento. Una de las peculiaridades de nuestras mesas procesionales es que casi todas han sido hechas por maestros locales. Más de un 90% de las mesas procesionales las hemos hecho autores de aquí, de Zamora, que tiene una larguísima tradición en este oficio de la talla en madera.
Además de realizar tallas para la Semana Santa zamorana ha contribuido también en creaciones para otras Semanas Santas como la de León, Toro, Villaviciosa o Crevillente. ¿Qué diferencias encuentra entre las distintas Semanas Santas?
Las primeras mesas que hice fueron las de Zamora. Todas las que llegaron de otros sitios llegaron un poco gracias al escaparate que supuso las que hice para Zamora, y las visitas de las distintas Cofradías al Museo de Semana Santa de Zamora. Todas esencialmente son un poco “a la zamorana”, porque al final cuando vienen les gustan nuestras mesas y quieran de alguna manera tenerlas allí. En cada sitio hay que adaptarlas y adecuarlas un poco a su tipo de carga y su estética, pero todas en esencia son un poco “mesas a la zamorana”.
¿Qué obras realizadas para la Semana Santa de Zamora han supuesto un mayor orgullo para usted?
Todas son especiales, todas se llevan una gran parte de ti. Es como mínimo un año de trabajo y mucha dedicación. Nuestro trabajo no es solo las horas de taller, siempre te llevas el trabajo contigo. Todas son muy especiales. La que ha marcado más mi trayectoria es una mesa que cumple este año 25 años, que es la del Nazareno de la Congregación, de Antonio Pedrero. Esa mesa tuvo una gran acogida en su momento, y dio paso a un tiempo irrepetible de 12 mesas procesionales, una cada año para la Semana Santa de Zamora, y arranca en esa mesa. Digamos que es la mesa más trascendente en mi trayectoria, aunque la preferida es muy difícil.
¿Cómo definiría su trabajo?
En mi trabajo vinculado a la Semana Santa yo siempre he buscado una mezcla que creo que es la clave del éxito, que es aunar tradición y modernidad. Creo que tienes que recoger la tradición anterior, conocer y respetar los tallistas que nos precedieron, a los que admiro y respeto, pero no hacer una obra que ya hicieron ellos en su momento. Cada obra tiene que ser hija de su tiempo. Yo he procurado recoger ese relevo y hacer mis propias aportaciones. Muchas de las mesas tienen pequeñas innovaciones, pequeñas cosas que yo he querido ir introduciendo, para que la obra sea propia de este tiempo, que no sea repetir lo que ya se ha hecho, sino tratar de innovar dentro de difícil que es innovar en este terreno.
Este año, el viernes 22 de marzo, va a dar el pregón en la Semana Santa de Villaviciosa. ¿Qué significa este hecho para usted?
Es una gran satisfacción, un motivo de orgullo y una muestra más del afecto que me tienen y que siempre me han mostrado desde el primer día. Es dificultoso, ya que fundamentalmente pregón se nutre de vivencias y emociones, y yo no he vivido la Semana Santa de allí, porque hay demasiadas cosas que me atan a la de aquí. Pero lo asumo como un reto, porque quiero al menos desde el pregón devolverles en parte el afecto que me tienen. He planteado una especie de hilo conductor a través de los trabajos que he ido haciendo para ellos, que esos sí son las vivencias que he podido desarrollar con ellos.
Además, las ilustraciones para el pregón las ha hecho un antiguo alumno de escultura de aquí de Zamora, Francisco Javier Martín, del que yo conocía su faceta como acuarelista y le pedí que ilustrara el pregón. Se lo tomó con muchísima ilusión. Incluso se desplazó a Villaviciosa para conocer las obras que yo había realizado y el museo, y ha hecho un trabajo estupendo de ilustración del pregón.
¿Y en Zamora, su ciudad, se siente valorado?
Sí, la verdad es que me siento valorado y apreciado en mi tierra.
¿Algún proyecto en marcha?
Sí tengo varias cosas en marcha. En estos momentos estoy con el Centro de las Almas del Jesús Nazareno, para Villaviciosa, que saldrá en el 2025. También tengo otro proyecto en marcha para Medina del Campo, es un torso inédito de Ricardo Flecha, que el propietario lo ha donado a una Cofradía de Medina del Campo para que pueda procesionar. Es un torso, así que lo que estoy haciendo es la adecuación para que pueda procesionar. Hay que crearle de cintura para abajo una especie de bastidor y revestirlo con unas vestiduras para que pueda ser apto para procesionar. Se ha hecho un escaneado de la pieza y una impresión de 3d a pequeña escala, para ahora desarrollar el planteamiento, y una vez encontrada la solución trasladarlo a la cofradía y con el visto bueno ya se llevaría a tamaño real.

Rodeado de madera y entre sus próximos proyectos nos recibe el reconocido tallista zamorano José Antonio Pérez en su taller. Empieza confesándonos su vocación por la artesanía desde siempre. José Antonio aprendió el oficio de la mano de uno de los mejores, su padre, un gran maestro de la talla zamorano, Miguel Pérez, para después completar su formación en las Escuelas de Artes de Zamora y Salamanca. Actualmente él es el que enseña, ejerciendo de maestro de talla en madera en la EASD de Zamora. José Antonio Pérez tiene un importante papel en la Semana Santa de Zamora, habiendo sido el encargado de un total de 14 mesas procesionales de importantes pasos de la Semana Santa zamorana como la del Nazareno de la Congregación, la de Jesús en su Tercera Caída, o la de La Flagelación, entre otras.
Empecemos por el principio. Descubrió el oficio de la mano de su padre, ¿cómo recuerda esos primeros años de aprendizaje?
Yo tuve una vocación muy temprana y muy marcada. Ya con ocho años pasaba tardes en el taller de mi padre, aunque todavía no podía tocar la herramienta porque es una herramienta que corta la madera y es peligrosa para un niño, pero sí que pasaba las tardes viéndolo a él. Ya una vez que cumplí los 13 años empecé a practicar, en principio con él, y luego completé con una formación más académica en Zamora y en Salamanca. Siempre compaginé los estudios con la talla.
En la actualidad es usted el maestro. ¿Cómo ve el futuro de la profesión?
Todas las profesiones artesanales tienen un futuro complicado. Vivimos en un mundo de prisas y velocidad, muy dinámico donde todo cambia muy rápidamente. Nuestro trabajo es necesariamente lento, requiere tiempos de valorar cosas, e incluso a veces necesitas alejarte para volver con otra frescura a la pieza. Es un ritmo un poco a contratiempo en este mundo tan rápido y tan veloz. El futuro es complicado para este oficio y para todos los oficios artesanales en general. Pero talento hay, nosotros en la escuela estamos formando a muchas personas, y siempre de cada generación, por lo menos hay una o dos personas que van a seguir adelante, y que van a seguir con su formación.
¿Qué significa la Semana Santa para un tallista como usted?
Para un tallista, hijo de un tallista, que ama su profesión, tener la oportunidad de hacer una mesa procesional para Zamora es un sueño. A mí esa primera mesa me llegó con 21 años, me llegó incluso antes de haberlo soñado. Fue la de Jesús en su Tercera caída. Me llega esa oportunidad con 21 años, recién regresado de Salamanca de completar mis estudios. Para todos los tallistas de cada generación de Zamora hacer una mesa procesional ha sido siempre el espacio ideal donde podemos desarrollar nuestros trabajos más creativos y un espacio de lucimiento. Una de las peculiaridades de nuestras mesas procesionales es que casi todas han sido hechas por maestros locales. Más de un 90% de las mesas procesionales las hemos hecho autores de aquí, de Zamora, que tiene una larguísima tradición en este oficio de la talla en madera.
Además de realizar tallas para la Semana Santa zamorana ha contribuido también en creaciones para otras Semanas Santas como la de León, Toro, Villaviciosa o Crevillente. ¿Qué diferencias encuentra entre las distintas Semanas Santas?
Las primeras mesas que hice fueron las de Zamora. Todas las que llegaron de otros sitios llegaron un poco gracias al escaparate que supuso las que hice para Zamora, y las visitas de las distintas Cofradías al Museo de Semana Santa de Zamora. Todas esencialmente son un poco “a la zamorana”, porque al final cuando vienen les gustan nuestras mesas y quieran de alguna manera tenerlas allí. En cada sitio hay que adaptarlas y adecuarlas un poco a su tipo de carga y su estética, pero todas en esencia son un poco “mesas a la zamorana”.
¿Qué obras realizadas para la Semana Santa de Zamora han supuesto un mayor orgullo para usted?
Todas son especiales, todas se llevan una gran parte de ti. Es como mínimo un año de trabajo y mucha dedicación. Nuestro trabajo no es solo las horas de taller, siempre te llevas el trabajo contigo. Todas son muy especiales. La que ha marcado más mi trayectoria es una mesa que cumple este año 25 años, que es la del Nazareno de la Congregación, de Antonio Pedrero. Esa mesa tuvo una gran acogida en su momento, y dio paso a un tiempo irrepetible de 12 mesas procesionales, una cada año para la Semana Santa de Zamora, y arranca en esa mesa. Digamos que es la mesa más trascendente en mi trayectoria, aunque la preferida es muy difícil.
¿Cómo definiría su trabajo?
En mi trabajo vinculado a la Semana Santa yo siempre he buscado una mezcla que creo que es la clave del éxito, que es aunar tradición y modernidad. Creo que tienes que recoger la tradición anterior, conocer y respetar los tallistas que nos precedieron, a los que admiro y respeto, pero no hacer una obra que ya hicieron ellos en su momento. Cada obra tiene que ser hija de su tiempo. Yo he procurado recoger ese relevo y hacer mis propias aportaciones. Muchas de las mesas tienen pequeñas innovaciones, pequeñas cosas que yo he querido ir introduciendo, para que la obra sea propia de este tiempo, que no sea repetir lo que ya se ha hecho, sino tratar de innovar dentro de difícil que es innovar en este terreno.
Este año, el viernes 22 de marzo, va a dar el pregón en la Semana Santa de Villaviciosa. ¿Qué significa este hecho para usted?
Es una gran satisfacción, un motivo de orgullo y una muestra más del afecto que me tienen y que siempre me han mostrado desde el primer día. Es dificultoso, ya que fundamentalmente pregón se nutre de vivencias y emociones, y yo no he vivido la Semana Santa de allí, porque hay demasiadas cosas que me atan a la de aquí. Pero lo asumo como un reto, porque quiero al menos desde el pregón devolverles en parte el afecto que me tienen. He planteado una especie de hilo conductor a través de los trabajos que he ido haciendo para ellos, que esos sí son las vivencias que he podido desarrollar con ellos.
Además, las ilustraciones para el pregón las ha hecho un antiguo alumno de escultura de aquí de Zamora, Francisco Javier Martín, del que yo conocía su faceta como acuarelista y le pedí que ilustrara el pregón. Se lo tomó con muchísima ilusión. Incluso se desplazó a Villaviciosa para conocer las obras que yo había realizado y el museo, y ha hecho un trabajo estupendo de ilustración del pregón.
¿Y en Zamora, su ciudad, se siente valorado?
Sí, la verdad es que me siento valorado y apreciado en mi tierra.
¿Algún proyecto en marcha?
Sí tengo varias cosas en marcha. En estos momentos estoy con el Centro de las Almas del Jesús Nazareno, para Villaviciosa, que saldrá en el 2025. También tengo otro proyecto en marcha para Medina del Campo, es un torso inédito de Ricardo Flecha, que el propietario lo ha donado a una Cofradía de Medina del Campo para que pueda procesionar. Es un torso, así que lo que estoy haciendo es la adecuación para que pueda procesionar. Hay que crearle de cintura para abajo una especie de bastidor y revestirlo con unas vestiduras para que pueda ser apto para procesionar. Se ha hecho un escaneado de la pieza y una impresión de 3d a pequeña escala, para ahora desarrollar el planteamiento, y una vez encontrada la solución trasladarlo a la cofradía y con el visto bueno ya se llevaría a tamaño real.
















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