NUESTRA HISTORIA
La reina regente y sus negocios
La gran pasión de la Reina Regente María Cristina de Borbón dos Sicilias fueron los negocios; se dice que no dudaba en desviar fondos estatales para sus inversiones particulares.
María Cristina nació en Palermo el 27 de abril de 1806; era sobrina de Fernando VII con el que contrajo matrimonio el 11 de diciembre de 1829; quedó inmediatamente embarazada y el 30 de octubre de 1830 dio a luz a la futura Isabel II. Fernando VII activó la Pragmática Sanción de 1789 para que quedara anulada la Ley Sálica y de este modo permitir reinar a las mujeres.
El caso es que Fernando VII muere el 29 de septiembre de 1833 siendo nombrada Regenta María Cristina debido a que la futura Isabel II solo tenía tres años de edad. A los tres meses de quedarse viuda, la Regenta contrajo matrimonio morganático en secreto con un sargento de su Guardia de Corps (el matrimonio morganático es la unión entre dos personas de distinto rango social: noble y plebeyo). Se cuenta que la reina madre paseaba en su carruaje, cuando a consecuencia de un bache se dio un golpe en la nariz y empezó a sangrar, pidiendo un pañuelo a su dama de compañía y como ésta no lo tenía aceptó el que le ofreció uno de los miembros de la escolta y así empezó la relación con Fernando Muñoz y Sanchez que había entrado en la Guardia de Corps gracias a que su abuela paterna había sido nodriza de una de las hermanas del rey Fernando VII.
El matrimonio de María Cristina y Fernando Muñoz se celebró en el Palacio de Oriente a las siete y media de la mañana, actuando como testigos el Marqués de Herrera y Miguel López de Acevedo, oficiando el Sacerdote Marcos Aniano González confesor de la Reina durante varios lustros. A pesar de los esfuerzos por mantener la relación en secreto, no podía disimular los embarazos, lo que dio lugar a que el vulgo dijera: “La Regente es una dama casada en secreto y embarazada en público”
El General Baldomero Espartero aprovechando la baja popularidad de la Regente le hizo renunciar a la Regencia y salir exiliada del país. María Cristina marcha por el puerto de Valencia el 17 de octubre de 1840 que la lleva a Marsella. Posteriormente se traslada a Roma, donde permaneció tres meses hasta que el Papa Gregorio XVI le dio la bendición a su matrimonio morganático.
El 30 de julio de 1842, Espartero tiene que abandonar la Regencia por la sublevación militar encabezada por O`Donell, Narváez y Prim. Se declara mayor de edad a Isabel II y presta juramento como reina a pesar de que solo tenía trece años de edad.
Con la entronización de Isabel II se permite el regreso de su madre María Cristina, se legaliza su matrimonio confirmada la legalidad por las Cortes; con lo que Fernando Muñoz fue nombrado Duque de Riansares y Grande de España.
Tras el nuevo golpe liberal de O`Donell, en 1854, María Cristina inicia su segundo exilio, saliendo hacia Portugal y luego se trasladaría a Francia, instalándose en Sainte-Adresse, donde vivió más de veinte años.
De vez en cuando visitaba Asturias, tierra de sus florecientes negocios, se decía que “no había proyecto industrial en el que la Reina Madre no tuviera intereses”.
Fernando Muñoz fue el promotor de diversas empresas por todo el país, destacando las de ferrocarriles. También creó numerosas empresas en torno al carbón en Siero y en el valle del, Nalón
María Cristina también participó en el negocio de la sal, durante cinco años disfrutó del monopolio de dicho producto, lo que le produjo pingües beneficios.
María Cristina y Fernando Muñoz fueron enriqueciéndose con el dinero público, siendo acusados de abuso de poder y de aprovechar en su favor la información privilegiada de la que gozaban. Así supieron anticiparse a la crisis y se desprendieron de sus negocios asturianos un año antes de que fuera promulgado el Real Decreto donde se rebajaban los aranceles sobre los productos siderúrgicos,, provocando el desastre de la siderurgia española.
María Cristina fallece el 22 de agosto de 1878, y aunque su deseo era ser enterrada con su marido Fernando Muñoz en Tarancón, fue enterrada en el Panteón de los Reyes de El Escorial como esposa, madre y abuela de reyes.
Balbino Lozano
La gran pasión de la Reina Regente María Cristina de Borbón dos Sicilias fueron los negocios; se dice que no dudaba en desviar fondos estatales para sus inversiones particulares.
María Cristina nació en Palermo el 27 de abril de 1806; era sobrina de Fernando VII con el que contrajo matrimonio el 11 de diciembre de 1829; quedó inmediatamente embarazada y el 30 de octubre de 1830 dio a luz a la futura Isabel II. Fernando VII activó la Pragmática Sanción de 1789 para que quedara anulada la Ley Sálica y de este modo permitir reinar a las mujeres.
El caso es que Fernando VII muere el 29 de septiembre de 1833 siendo nombrada Regenta María Cristina debido a que la futura Isabel II solo tenía tres años de edad. A los tres meses de quedarse viuda, la Regenta contrajo matrimonio morganático en secreto con un sargento de su Guardia de Corps (el matrimonio morganático es la unión entre dos personas de distinto rango social: noble y plebeyo). Se cuenta que la reina madre paseaba en su carruaje, cuando a consecuencia de un bache se dio un golpe en la nariz y empezó a sangrar, pidiendo un pañuelo a su dama de compañía y como ésta no lo tenía aceptó el que le ofreció uno de los miembros de la escolta y así empezó la relación con Fernando Muñoz y Sanchez que había entrado en la Guardia de Corps gracias a que su abuela paterna había sido nodriza de una de las hermanas del rey Fernando VII.
El matrimonio de María Cristina y Fernando Muñoz se celebró en el Palacio de Oriente a las siete y media de la mañana, actuando como testigos el Marqués de Herrera y Miguel López de Acevedo, oficiando el Sacerdote Marcos Aniano González confesor de la Reina durante varios lustros. A pesar de los esfuerzos por mantener la relación en secreto, no podía disimular los embarazos, lo que dio lugar a que el vulgo dijera: “La Regente es una dama casada en secreto y embarazada en público”
El General Baldomero Espartero aprovechando la baja popularidad de la Regente le hizo renunciar a la Regencia y salir exiliada del país. María Cristina marcha por el puerto de Valencia el 17 de octubre de 1840 que la lleva a Marsella. Posteriormente se traslada a Roma, donde permaneció tres meses hasta que el Papa Gregorio XVI le dio la bendición a su matrimonio morganático.
El 30 de julio de 1842, Espartero tiene que abandonar la Regencia por la sublevación militar encabezada por O`Donell, Narváez y Prim. Se declara mayor de edad a Isabel II y presta juramento como reina a pesar de que solo tenía trece años de edad.
Con la entronización de Isabel II se permite el regreso de su madre María Cristina, se legaliza su matrimonio confirmada la legalidad por las Cortes; con lo que Fernando Muñoz fue nombrado Duque de Riansares y Grande de España.
Tras el nuevo golpe liberal de O`Donell, en 1854, María Cristina inicia su segundo exilio, saliendo hacia Portugal y luego se trasladaría a Francia, instalándose en Sainte-Adresse, donde vivió más de veinte años.
De vez en cuando visitaba Asturias, tierra de sus florecientes negocios, se decía que “no había proyecto industrial en el que la Reina Madre no tuviera intereses”.
Fernando Muñoz fue el promotor de diversas empresas por todo el país, destacando las de ferrocarriles. También creó numerosas empresas en torno al carbón en Siero y en el valle del, Nalón
María Cristina también participó en el negocio de la sal, durante cinco años disfrutó del monopolio de dicho producto, lo que le produjo pingües beneficios.
María Cristina y Fernando Muñoz fueron enriqueciéndose con el dinero público, siendo acusados de abuso de poder y de aprovechar en su favor la información privilegiada de la que gozaban. Así supieron anticiparse a la crisis y se desprendieron de sus negocios asturianos un año antes de que fuera promulgado el Real Decreto donde se rebajaban los aranceles sobre los productos siderúrgicos,, provocando el desastre de la siderurgia española.
María Cristina fallece el 22 de agosto de 1878, y aunque su deseo era ser enterrada con su marido Fernando Muñoz en Tarancón, fue enterrada en el Panteón de los Reyes de El Escorial como esposa, madre y abuela de reyes.
Balbino Lozano


















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