Eugenio-Jesús de Ávila
Viernes, 14 de Junio de 2024
COSAS DE DE LA BIEN CERCADA

Día de la Provincia: fiesta y reivindicación

Mañana, porque así lo ha querido la Diputación, loada sea esta institución, se celebra el Día de la Provincia. Perfecto. Me parece una necesidad. Ahora bien, la decadencia económica y demográfica de nuestra tierra merecería celebrarse cada día de los 365 -uno más si es bisiesto- del año. Porque Zamora se nos va, se nos escapa, se nos invisibiliza desde hace unas décadas. Valentín Cavero, que fuera catedrático de Geografía de la USAL, afirmó, hace unos 20 años, que las comarcas occidentales de esta provincia, Sayago, Aliste y Sanabria, eran ya entonces desiertos demográficos, y, añadía el erudito leonés: “irreversible”.

 

A la muerte de Franco, nuestra provincia contaba con casi 250.000 habitantes. Ahora, en el año pasado, solo somos 166.000 los que vivimos en estos 10.500 km2.  Y otro dato que esclarece más aún la deriva hacia la nada de nuestra tierra: en 1960, vivían aquí 300.000 personas. En poco más de 60 años, Zamora ha perdido casi la mitad de sus gentes. Recuerdo que, cuando un servidor estudiaba 1º de Bachillerato, el libro de Geografía Nacional, editado por S.M. otorgaba a la capital 50.000 habitantes. Traduzco. Seis décadas después solo somos 9.000 más y, además, muy mayores.

 

¿Culpables? Sin duda, el vergonzante reparto de enormes cantidades de dinero que llegaron de Europa para homogenizar las provincias de Castilla y León. Zamora, lo he escrito con reiteración, sufrió más que ninguna otra provincia esta democracia formal, pero sin fondo, sin igualdad. Los políticos que nos representaron, populares o socialistas, para no perder el escaño, sirvieron los intereses dictados por sus jerarquías nacionales o regionales, antes que laborar por su tierra. Los zamoranos les importamos un comino a los profesionales de la res pública, gente de aquí, que nos traicionaron por su formación política. ¿Qué protestas lideraron el PSOE de Zamora cuando los ejecutivos socialistas cerraron líneas férreas, Prisión Provincial, Universidad Laboral, traslado del Regimiento Toledo a Salamanca, más una profundísima reconversión agropecuaria? Silencio. Ni una sola palabra de protesta, ni un porqué.

 

¿Reos? Pues también los zamoranos, que ha permitido, merced a su abulia, esa apatía antropológica que forma parte de su ADN, que nuestra tierra se fuera difuminando económica y poblacionalmente, como si se tratase un cuadro de Leonardo da Vinci y su célebre “sfumato”. Sí, Zamora se ha ido “esfumando”, porque las gentes que la habitan se cruzaron de brazos ante las directrices políticas de los grandes partidos nacionales. Hemos sido cómplices de nuestro declive y deterioro. Con la caída de Zamora, también asistimos al ocaso de nuestra historia, de Doña Urraca y los héroes Bellido Dolfos y Arias Gonzalo y sus hijos. Nos quedamos sin romancero, sin leyendas, sin medioevo.

 

Cuando la Junta de Castilla y León recibió millones y millones de marcos de la Comunidad Europea, con el objetivo de que las nueve provincias alcanzasen un desarrollo equitativo, por qué los procuradores zamoranos del PP reaccionaron como si no pasara nada, mientras contemplaban el desarrollo brutal, el reparto injusto de grandes montantes económicos europeos, principalmente, de Valladolid y Burgos.

 

Hay, pues, razones, muchísimas e innegables, para celebrar El Día de la Provincia, pero dedicado a reivindicar, a exigir, a protestar por el maltrato de las instituciones públicas, secular ya, regionales y nacionales. Además de la fiesta correspondiente, de los premios, siempre acertados a los zamoranos que se han hecho acreedores a tales galardones, añádanse beligerancia hacia los gobiernos autonómicos y monclovitas.  Ni entiendo, ni comprendo, que Zamora, Diputación y todos sus ayuntamientos, se cruzase de brazos ante el olvido injusto, patético, doloroso, del Estado, desde la llegada de la democracia.

 

Nuestra provincia se desangra, pierde los glóbulos rojos de la población hasta provocar una anemia social de imprevisibles consecuencias. Celebremos una fiesta de hermandad, de unión, de alegría, pero también reivindicativa. Recuerdo que en 2033 se celebrarán los 200 años de la organización territorial de España en provincias, obra del reformador Javier de Burgos. También se cumplirán dos siglos de la región leonesa. Auguro que PP y PSOE, monta tanto, tanto monta, ejecutarán una nueva división territorial de la nación que acabe con la que hemos conocido desde hace dos siglos. Menos de una década para conocer una nueva administración de autonomías y provincias.   

 

Eugenio-Jesús de Ávila

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.129

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.