IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
Diversidad & Desigualdad
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D’Ocampo
De un tiempo a esta parte veníamos oyendo hablar de la desigualdad, con referencias, en algunas ocasiones, a lejanas tierras. También se venía hablando, y puede que junto a lo anterior, sobre la diversidad. O sea, esa desigualdad que acontecía en lo se instaba hacía muy lejanas tierras, en las cuales también, y a lo que parecía, existía diversidad. De hecho manejabamos, es una opinión que anotamos, las atribuciones, siempre con aquello de “las muy muy lejanas tierras”, de desigualdad y diversidad de forma cuasi homónima, lo cual de manera involuntaria en lo conceptual, pero si voluntaria en lo expresivo, podría estar suponiendo un importante trastoque,“ un gato por liebre”, de amplia magnitud.
A veces, pudiera acontecer, es un suponer que añadimos y lo hacemos por aquello tan benéfico de ayudarnos, que la variabilidad temporal [-.- y el encuadre referencial integral de la misma -.-], de tanta incidencia en muchas cosas, tanto de índole científica como no, fuera, tanto en lo descriptivo como en lo conceptual, un coadyuvante interviniente factor y/o parámetro ilustrador, puede que necesario e importante, acaso muy importante y hasta destacado, cuando hablábamos en aquel entonces ( del tiempo pretérito que emboscamos en un aparcado pasado que, en muchas formas, nos pudiera ser arcano), de la diversidad y de la desigualdad y hasta de su adobamiento al alimón.
La desigualdad, y embarcamos una conceptualización a discutir, es tomada entre dos o más entes que no tienen, desde un referente umbralizadamente elegido, un posicionamiento de equilibrio intercambiable, y que pertenecerían, de facto, a dos conjuntos disjuntos. La diversidad abundaría, con otro embate abierto igualmente a la discusión, en el asentamiento de las características de los elementos de un mismo conjunto, para su distinción de los supuestos clonistas que lo reducirían al, sí y solo sí, elemento unívoco. Estarían pues, tras esas acepciones, que aportamos desde una actividad solo cívica y no profesional, la desigualdad enseñoreando cada conjunto y la diversidad analizando su interior.
Esto que aquí esbozamos, que en principio asoma y/o parece asumible e incluso fácil y hasta muy dúctilmente manejable, puede que alcanzara dimensionalidad ampulosa y hasta gradualmente alta, si por cualquiera interrelación, sea ocasional, sea sobrevenida o sea inyectada en expresa intencionalidad y con programada vectoriazación, sobre las conceptualizaciones esbozadas, en el abandono o con el simple alejamiento de la procedimental racionalidad y/o previo método aséptico, se actúa incidentalmente, y de parte, a base de `cuantos emocionales´. Ya que en tal supuestos, con tales orlados entornos, se pudiera estar en las ambientaciones de otras cuestiones que son completa y totalmente lejanas a lo que asumimos como “diversidad & desigualdad”.
Si tomáramos al antiguo pueblo de Israel, ampliamente documentado en la Biblia, de las lecturas informantes sobre el mismo, sale conclusivamente que es obvia y ostensiblemente desigual de otros pueblos que le son próximos, que a todas las referencias aparece con un global todo cerrado conformando un exclusivo conjunto integral [-.- social, cultural, antropológico, político y religioso; Se hace tal vez oportuno decir que estaban sujetos a las mismas leyes. -.-] que le hace desigual de otros pueblos, pero también parece, más que indudable, que sus doce tribus le daban el sustento de su diversidad. Cuando las citamos a todas ellas: Judá, Rubén, Gad, Aser, Neftalí, Manasés, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón, José y Benjamín, también hacemos, y al mismo tiempo, una distribución geográfica física espacial, en sus lugares de asentamiento, de las mismas y hacia sus respectivos y concretos territorios.
La Grecia clásica [-.- en sus momentos fue altamente innovadora -.-], que casi por elevación/profundización/incidencia y magnitud/dimensionalidad/potencialidad , ¡y sin el casi!, constituye la formulación de la racionalidad, podría ser tomada, en lo que hemos colegido de nuestras lecturas realizadas a interés cívico y no de investigación profesional, como un específico todo, un único conjunto, que es desigual a otros (aunque estos fueran colindantes), que muestra su diversidad en las ciudades/estado que la integraban. De hecho funcionaron, al sentirse amenazados en su compactación, como un solo conjunto, frente a un adversario común, contra los persas. La situación de Grecia [clásica e innovadora], se agranda aún mucho más si anotamos sus básicas aportaciones al mundo romano.
Podemos tomar otra suerte de referentes. Así la batalla de Little Bighorn que ha sido narrada por propios y extraños, con sus versiones literarias y fílmicas, no olvida nunca, sea cual sea la ejercitante despuntable autoría narrante que, al describir la contienda [-.- acontecida los días 25 y 26 de junio de 1876 -.-], era más que constatable la composición de la sola ‘Nación India’, la cual estaba formada por los: hunkpapa lakota; minneconjous; arapajó; cheyennes; oglala; lakota siounan y los cheyennes del Norte. Quedando constancia de ser la sola “Nación india” desigual a otros conjuntos, pero manteniendo, con constatable evidencia, su diversidad interna.
Nuestras ancestrales raíces (y cada cual lo vaya instando en sus cercanías convivenciales), se posicionan habitando en tribus dispersas sobre el espacio occidental continental europeo que, en un tal vez, por mor de las disputas entre cartagineses y romanos, tras los iniciales comercios/bases de fenicios y griegos, les hace cobrar un inusitado protagonismo, pero que ya preteritamente marcaban espacialmente influjos de grandes agrupamientos (-.- iberos, celtas y celtíberos -.-). La subsiguiente romanización establece, en lo que hemos consultado después de la instrucción de nuestros aprendizajes infantiles, juveniles y universitarios, un poso común dentro de una general intercomunicación vehicular, y con tiempo de por medio, alojado geográficamente en una amplia variedad social.
Tal situación de la romanización, que asumimos como muy importante ( y que en síntesis es una adecuación hispánica a lo ya “sí imperante en Roma y/o al modo romano” (en “las provincias” de tan vasto imperio), circula y se desarrolla, de modo imperativo claro está y no por situación osmótica, con sujeción a “los cánones romanos” interaccionados en el lugareño enmarque integral (social, antropológico y paisajístico) ya preexistente, y lo hace, en inicio, por toda la geografía de la península hispánica ( & alrededores) y a la cual, en su momento, se incorpora, en un principio imbuidamente ( con persecuciones oficiales y oficiantes) y después de forma estatalizada (“ a la romana”), una acepción religiosa muy concreta: el cristianismo.
En tal caldo de cultivo, ya antecedentemente expuesto, el “todo Hispania” ( y alrededores) no es una expresión que se viera en igualdad a la Galia, Germania y/o Britania u otros existentes. Además de tal desigualdad [-.- que aparece en los relatores romanos -.-] y sin que ello quite sustancia interpretativa a la misma, es presencial dentro de cada uno de tales conjuntos la si existencia de una diversidad interna en ellos que, tras “los acuerdos y desacuerdos” con los bárbaros, y en los asentamientos poblacionales de estos, se va, momento a momento, ya consolidando. (Recuérdese que en varios momentos las fuerzas militares romanas son ayudadas por los contingentes invasores (sean de vándalos, sean de alanos o de los propios godos).
Nuestro ancestral mundo pretérito y “sistema heredado” (por nuestras históricas sagas familiares en sus históricas raigambres), es el completista propio de los visigodos (que no olvidemos son invasores de la península Ibérica), que se enseñorea de toda Hispania ( y alrededores) e imprime sello significante [-.- por los Concilios de Toledo y la acción de los Cuatro de Cartagena {+amigos+discípulos (léase San Ildefonso)+ seguidores}, en acepción a: (1°) no solo una desigualdad global que es nítida frente a otros conjuntos sociales europeos o africanos, (2°) también, parece ser ( a ser tenido en cuenta por los entendidos, investigadores y eruditos)) una preexistente diversidad interna.
Desde “el mundo de los visigodos” [-.- en aquel esplendor cimero de Recaredo -.-] el caminante e interactivo pasar hispánico, y dentro de su continuación [-.- con el neovisigoticismo de la inicial Casa Real de la Corona Asturiana y ya después con la Casa Imperial Leonesa, ?de la cual, y por más que se oculte, deriva directamente la actual Casa Real Española y/o el “sistema español”?-.-], hacia el entramado que fue surgiendo tras la invasión sureña de los agarenos (con Don Julián y sus cuitas por medio), que dicho sea de corrido, eran provenientes, así es sí así parece, de nuestra antigua Tingitania, es ir dando paso, en lo que auspiciamos y asumimos, a la diversidad hispánica.
Narrar, y de nuevo, la “diversidad activa” [-.- los leoneses hacían de leoneses, los aragoneses hacían de aragoneses, los vascos hacían de vascos, los gallegos hacían de gallegos, los navarros hacían de navarros, los catalanes hacían de catalanes, los valencianos hacían de valencianos, los extremeños hacían de extremeños, los murcianos hacia de murcianos,… incluso los castellanos viejos y los castellano nuevos hacían de castellanos viejos y de castellanos nuevos -.-], que supuso toda la reconquista ( desde el inicio de Covadonga) de la desigual Hispania frente a lo exterior, no es querer pontificar, en modo alguno, sobre lo que:(1°) si fue obvio, (2°) si aconteció y (3°) sí supuso el establecimiento de las antropologías territoriales que caminaron en/por/para/trans la diversidad hispánica.
Ya estamos en la Isla de León, ya estamos en 1812, ya están los invasores por todos los Reinos de Hispania y allí, en Cádiz, se alza el telón de la ciudadanía española, del todos somos iguales ante la la Constitución y, por ende, ante todas la leyes y en todas los territorios ya españoles [-.- faltó tiempo a Capmany {el ciudadano Capmany Surís y de Montpaláu (D. Antonio)}, para indicar, con gran atino lo que era sobradamente conocido por todos los presentes en las Cortes Españolas : ¿Qué sería ya de los Españoles, si no hubiera habido Aragoneses, Valencianos, Murcianos, Andaluces, Asturianos, Gallegos, Extremeños, Catalanes, Castellanos, Navarros, Leoneses, Canarios, etc...? - -].
Después llegó 1833, …, otras constituciones,..., y también llegó 1931 (con todas las constitucionales quince regionalidades de la Nación Española)..., y a más y a mayores, llegó 1978, donde por la libre y democrática voluntad soberana de la Nación Española, las quince regionalidades españolas no solo es que se reconocen constitucionalmente, alcanzando todas las quince la bi-constitucionalización, es que de forma mayestática son integradas las quince regionalidades españolas en la Nación Española. O sea desde el 6-12-1978, y máxime desde el 29-12-1978 (con BOE n° ), hablar de nuestra Nación Española ( que es desigual a otras Naciones) es hablar aparejada y umbilicalmente (en la existente diversidad española) de sus quince regionalidades españolas.
VALORIO 31-7-2024
Festividad de San Ignacio de Loyola, fundador de la ‘Societas Jesús” S.J. y patrono de Vizcaya.
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D’Ocampo
De un tiempo a esta parte veníamos oyendo hablar de la desigualdad, con referencias, en algunas ocasiones, a lejanas tierras. También se venía hablando, y puede que junto a lo anterior, sobre la diversidad. O sea, esa desigualdad que acontecía en lo se instaba hacía muy lejanas tierras, en las cuales también, y a lo que parecía, existía diversidad. De hecho manejabamos, es una opinión que anotamos, las atribuciones, siempre con aquello de “las muy muy lejanas tierras”, de desigualdad y diversidad de forma cuasi homónima, lo cual de manera involuntaria en lo conceptual, pero si voluntaria en lo expresivo, podría estar suponiendo un importante trastoque,“ un gato por liebre”, de amplia magnitud.
A veces, pudiera acontecer, es un suponer que añadimos y lo hacemos por aquello tan benéfico de ayudarnos, que la variabilidad temporal [-.- y el encuadre referencial integral de la misma -.-], de tanta incidencia en muchas cosas, tanto de índole científica como no, fuera, tanto en lo descriptivo como en lo conceptual, un coadyuvante interviniente factor y/o parámetro ilustrador, puede que necesario e importante, acaso muy importante y hasta destacado, cuando hablábamos en aquel entonces ( del tiempo pretérito que emboscamos en un aparcado pasado que, en muchas formas, nos pudiera ser arcano), de la diversidad y de la desigualdad y hasta de su adobamiento al alimón.
La desigualdad, y embarcamos una conceptualización a discutir, es tomada entre dos o más entes que no tienen, desde un referente umbralizadamente elegido, un posicionamiento de equilibrio intercambiable, y que pertenecerían, de facto, a dos conjuntos disjuntos. La diversidad abundaría, con otro embate abierto igualmente a la discusión, en el asentamiento de las características de los elementos de un mismo conjunto, para su distinción de los supuestos clonistas que lo reducirían al, sí y solo sí, elemento unívoco. Estarían pues, tras esas acepciones, que aportamos desde una actividad solo cívica y no profesional, la desigualdad enseñoreando cada conjunto y la diversidad analizando su interior.
Esto que aquí esbozamos, que en principio asoma y/o parece asumible e incluso fácil y hasta muy dúctilmente manejable, puede que alcanzara dimensionalidad ampulosa y hasta gradualmente alta, si por cualquiera interrelación, sea ocasional, sea sobrevenida o sea inyectada en expresa intencionalidad y con programada vectoriazación, sobre las conceptualizaciones esbozadas, en el abandono o con el simple alejamiento de la procedimental racionalidad y/o previo método aséptico, se actúa incidentalmente, y de parte, a base de `cuantos emocionales´. Ya que en tal supuestos, con tales orlados entornos, se pudiera estar en las ambientaciones de otras cuestiones que son completa y totalmente lejanas a lo que asumimos como “diversidad & desigualdad”.
Si tomáramos al antiguo pueblo de Israel, ampliamente documentado en la Biblia, de las lecturas informantes sobre el mismo, sale conclusivamente que es obvia y ostensiblemente desigual de otros pueblos que le son próximos, que a todas las referencias aparece con un global todo cerrado conformando un exclusivo conjunto integral [-.- social, cultural, antropológico, político y religioso; Se hace tal vez oportuno decir que estaban sujetos a las mismas leyes. -.-] que le hace desigual de otros pueblos, pero también parece, más que indudable, que sus doce tribus le daban el sustento de su diversidad. Cuando las citamos a todas ellas: Judá, Rubén, Gad, Aser, Neftalí, Manasés, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón, José y Benjamín, también hacemos, y al mismo tiempo, una distribución geográfica física espacial, en sus lugares de asentamiento, de las mismas y hacia sus respectivos y concretos territorios.
La Grecia clásica [-.- en sus momentos fue altamente innovadora -.-], que casi por elevación/profundización/incidencia y magnitud/dimensionalidad/potencialidad , ¡y sin el casi!, constituye la formulación de la racionalidad, podría ser tomada, en lo que hemos colegido de nuestras lecturas realizadas a interés cívico y no de investigación profesional, como un específico todo, un único conjunto, que es desigual a otros (aunque estos fueran colindantes), que muestra su diversidad en las ciudades/estado que la integraban. De hecho funcionaron, al sentirse amenazados en su compactación, como un solo conjunto, frente a un adversario común, contra los persas. La situación de Grecia [clásica e innovadora], se agranda aún mucho más si anotamos sus básicas aportaciones al mundo romano.
Podemos tomar otra suerte de referentes. Así la batalla de Little Bighorn que ha sido narrada por propios y extraños, con sus versiones literarias y fílmicas, no olvida nunca, sea cual sea la ejercitante despuntable autoría narrante que, al describir la contienda [-.- acontecida los días 25 y 26 de junio de 1876 -.-], era más que constatable la composición de la sola ‘Nación India’, la cual estaba formada por los: hunkpapa lakota; minneconjous; arapajó; cheyennes; oglala; lakota siounan y los cheyennes del Norte. Quedando constancia de ser la sola “Nación india” desigual a otros conjuntos, pero manteniendo, con constatable evidencia, su diversidad interna.
Nuestras ancestrales raíces (y cada cual lo vaya instando en sus cercanías convivenciales), se posicionan habitando en tribus dispersas sobre el espacio occidental continental europeo que, en un tal vez, por mor de las disputas entre cartagineses y romanos, tras los iniciales comercios/bases de fenicios y griegos, les hace cobrar un inusitado protagonismo, pero que ya preteritamente marcaban espacialmente influjos de grandes agrupamientos (-.- iberos, celtas y celtíberos -.-). La subsiguiente romanización establece, en lo que hemos consultado después de la instrucción de nuestros aprendizajes infantiles, juveniles y universitarios, un poso común dentro de una general intercomunicación vehicular, y con tiempo de por medio, alojado geográficamente en una amplia variedad social.
Tal situación de la romanización, que asumimos como muy importante ( y que en síntesis es una adecuación hispánica a lo ya “sí imperante en Roma y/o al modo romano” (en “las provincias” de tan vasto imperio), circula y se desarrolla, de modo imperativo claro está y no por situación osmótica, con sujeción a “los cánones romanos” interaccionados en el lugareño enmarque integral (social, antropológico y paisajístico) ya preexistente, y lo hace, en inicio, por toda la geografía de la península hispánica ( & alrededores) y a la cual, en su momento, se incorpora, en un principio imbuidamente ( con persecuciones oficiales y oficiantes) y después de forma estatalizada (“ a la romana”), una acepción religiosa muy concreta: el cristianismo.
En tal caldo de cultivo, ya antecedentemente expuesto, el “todo Hispania” ( y alrededores) no es una expresión que se viera en igualdad a la Galia, Germania y/o Britania u otros existentes. Además de tal desigualdad [-.- que aparece en los relatores romanos -.-] y sin que ello quite sustancia interpretativa a la misma, es presencial dentro de cada uno de tales conjuntos la si existencia de una diversidad interna en ellos que, tras “los acuerdos y desacuerdos” con los bárbaros, y en los asentamientos poblacionales de estos, se va, momento a momento, ya consolidando. (Recuérdese que en varios momentos las fuerzas militares romanas son ayudadas por los contingentes invasores (sean de vándalos, sean de alanos o de los propios godos).
Nuestro ancestral mundo pretérito y “sistema heredado” (por nuestras históricas sagas familiares en sus históricas raigambres), es el completista propio de los visigodos (que no olvidemos son invasores de la península Ibérica), que se enseñorea de toda Hispania ( y alrededores) e imprime sello significante [-.- por los Concilios de Toledo y la acción de los Cuatro de Cartagena {+amigos+discípulos (léase San Ildefonso)+ seguidores}, en acepción a: (1°) no solo una desigualdad global que es nítida frente a otros conjuntos sociales europeos o africanos, (2°) también, parece ser ( a ser tenido en cuenta por los entendidos, investigadores y eruditos)) una preexistente diversidad interna.
Desde “el mundo de los visigodos” [-.- en aquel esplendor cimero de Recaredo -.-] el caminante e interactivo pasar hispánico, y dentro de su continuación [-.- con el neovisigoticismo de la inicial Casa Real de la Corona Asturiana y ya después con la Casa Imperial Leonesa, ?de la cual, y por más que se oculte, deriva directamente la actual Casa Real Española y/o el “sistema español”?-.-], hacia el entramado que fue surgiendo tras la invasión sureña de los agarenos (con Don Julián y sus cuitas por medio), que dicho sea de corrido, eran provenientes, así es sí así parece, de nuestra antigua Tingitania, es ir dando paso, en lo que auspiciamos y asumimos, a la diversidad hispánica.
Narrar, y de nuevo, la “diversidad activa” [-.- los leoneses hacían de leoneses, los aragoneses hacían de aragoneses, los vascos hacían de vascos, los gallegos hacían de gallegos, los navarros hacían de navarros, los catalanes hacían de catalanes, los valencianos hacían de valencianos, los extremeños hacían de extremeños, los murcianos hacia de murcianos,… incluso los castellanos viejos y los castellano nuevos hacían de castellanos viejos y de castellanos nuevos -.-], que supuso toda la reconquista ( desde el inicio de Covadonga) de la desigual Hispania frente a lo exterior, no es querer pontificar, en modo alguno, sobre lo que:(1°) si fue obvio, (2°) si aconteció y (3°) sí supuso el establecimiento de las antropologías territoriales que caminaron en/por/para/trans la diversidad hispánica.
Ya estamos en la Isla de León, ya estamos en 1812, ya están los invasores por todos los Reinos de Hispania y allí, en Cádiz, se alza el telón de la ciudadanía española, del todos somos iguales ante la la Constitución y, por ende, ante todas la leyes y en todas los territorios ya españoles [-.- faltó tiempo a Capmany {el ciudadano Capmany Surís y de Montpaláu (D. Antonio)}, para indicar, con gran atino lo que era sobradamente conocido por todos los presentes en las Cortes Españolas : ¿Qué sería ya de los Españoles, si no hubiera habido Aragoneses, Valencianos, Murcianos, Andaluces, Asturianos, Gallegos, Extremeños, Catalanes, Castellanos, Navarros, Leoneses, Canarios, etc...? - -].
Después llegó 1833, …, otras constituciones,..., y también llegó 1931 (con todas las constitucionales quince regionalidades de la Nación Española)..., y a más y a mayores, llegó 1978, donde por la libre y democrática voluntad soberana de la Nación Española, las quince regionalidades españolas no solo es que se reconocen constitucionalmente, alcanzando todas las quince la bi-constitucionalización, es que de forma mayestática son integradas las quince regionalidades españolas en la Nación Española. O sea desde el 6-12-1978, y máxime desde el 29-12-1978 (con BOE n° ), hablar de nuestra Nación Española ( que es desigual a otras Naciones) es hablar aparejada y umbilicalmente (en la existente diversidad española) de sus quince regionalidades españolas.
VALORIO 31-7-2024
Festividad de San Ignacio de Loyola, fundador de la ‘Societas Jesús” S.J. y patrono de Vizcaya.




















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