1ª RFEF
Fallos individuales perjudican el trabajo colectivo de los rojiblancos
En las tres jornadas disputadas, errores gravísimos evitan recoger más puntos en juego
Por si acaso mis palabras escondieron la realidad en anteriores artículos, lo escribiré taxativamente hoy: los errores individuales han lastrado el Zamora CF en estas tres primeras jornadas de competición. Los rojiblancos, en general, han hecho un buen fútbol, siendo superiores a todos sus rivales, si bien ayer el Bilbao Athletic negó este aserto en Lezama.
Vayamos al análisis de esas cuitas rojiblancas. No me gusta señalar, pero el gol que encaja el Zamora CF ante Osasuna Promesas se debe a Altube. Un cancerbero de su envergadura tiene que mandar en el área pequeña, más cuando el balón se lanza desde 50 metros. El meta madrileño se quedó anclado en su portería, no salió y regaló, pues, el remate de cabeza de un rival.
Ante Tarazona, más de lo mismo, aunque también extiendo el problema al colectivo, porque nadie quiso ubicarse lejos del área chica para evitar un remate lejano de otros hombres del Tarazona.
Y, como colofón a tantos errores, los vividos en Lezama. El primer gol del filial del Athletic Club de Bilbao se debe a la falta de concentración de Carlos, que se acongojó ante la presencia, dentro del área rojiblanca de dos jugadores, uno enfrente y otro su izquierda. Controla muy mal la pelota que la deja en terreno de nadie, a idéntica distancia de Hierro, un ariete muy alto, que llega antes a ese balón perdido para ceder a Buján que bate a Altube. El Zamora había acabado la primera mitad mandando, con oportunidades clarísimas.
El segundo gol encajado en Lezama nace en otro error mayúsculo individual. No se despeja con contundencia un “tirito” desde el borde del área grande y el cuero queda en los pies del lateral derecho bilbaíno que ejecuta a Altube. El tercero tanto pone en evidencia la blandura de los centrales y una pésima recepción de la pelota del meta rojiblanco.
Pero tampoco quiero cargar sobre portero y defensas los fallos que han condicionado los resultados de estos tres partidos, porque se han errado en ataque situaciones clarísimas de golear, ya en Tajonar, pero más claras ante el Tarazona, con una ocasión clarísima de Tresaco, tras paso interior perfecto de Márquez, y tres ayer, en Lezama, dos del gaditano y otra del aragonés, hechas para haber marcado y decidir el encuentro. Cuando se marcan tres tantos lejos del propio feudo la victoria debería ser del equipo que realiza tal gesta.
Fotografía: Zamora Club de Fútbol
Por si acaso mis palabras escondieron la realidad en anteriores artículos, lo escribiré taxativamente hoy: los errores individuales han lastrado el Zamora CF en estas tres primeras jornadas de competición. Los rojiblancos, en general, han hecho un buen fútbol, siendo superiores a todos sus rivales, si bien ayer el Bilbao Athletic negó este aserto en Lezama.
Vayamos al análisis de esas cuitas rojiblancas. No me gusta señalar, pero el gol que encaja el Zamora CF ante Osasuna Promesas se debe a Altube. Un cancerbero de su envergadura tiene que mandar en el área pequeña, más cuando el balón se lanza desde 50 metros. El meta madrileño se quedó anclado en su portería, no salió y regaló, pues, el remate de cabeza de un rival.
Ante Tarazona, más de lo mismo, aunque también extiendo el problema al colectivo, porque nadie quiso ubicarse lejos del área chica para evitar un remate lejano de otros hombres del Tarazona.
Y, como colofón a tantos errores, los vividos en Lezama. El primer gol del filial del Athletic Club de Bilbao se debe a la falta de concentración de Carlos, que se acongojó ante la presencia, dentro del área rojiblanca de dos jugadores, uno enfrente y otro su izquierda. Controla muy mal la pelota que la deja en terreno de nadie, a idéntica distancia de Hierro, un ariete muy alto, que llega antes a ese balón perdido para ceder a Buján que bate a Altube. El Zamora había acabado la primera mitad mandando, con oportunidades clarísimas.
El segundo gol encajado en Lezama nace en otro error mayúsculo individual. No se despeja con contundencia un “tirito” desde el borde del área grande y el cuero queda en los pies del lateral derecho bilbaíno que ejecuta a Altube. El tercero tanto pone en evidencia la blandura de los centrales y una pésima recepción de la pelota del meta rojiblanco.
Pero tampoco quiero cargar sobre portero y defensas los fallos que han condicionado los resultados de estos tres partidos, porque se han errado en ataque situaciones clarísimas de golear, ya en Tajonar, pero más claras ante el Tarazona, con una ocasión clarísima de Tresaco, tras paso interior perfecto de Márquez, y tres ayer, en Lezama, dos del gaditano y otra del aragonés, hechas para haber marcado y decidir el encuentro. Cuando se marcan tres tantos lejos del propio feudo la victoria debería ser del equipo que realiza tal gesta.
Fotografía: Zamora Club de Fútbol

















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