1ª RFEF
El Zamora CF, víctima de errores en defensa y ataque y... de la mala suerte
Los rojiblancos no fueron inferiores a ninguno de los equipos con los que se ha enfrentado en estas cuatro jornadas, incluso diría que mostró mejor fútbol que sus rivales
Jung se pasó media vida obsesionado con el misterio de la sincronicidad, incluso intentó desarrollar una ley que la explicara. No fue posible, pero elaboró su teoría. Un servidor, desde jovencito, cuando jugaba en juveniles, quise saber por qué en el fútbol no existe la justicia, porque no siempre gana el mejor. A veces, como le viene sucediendo al Zamora CF en estas cuatro jornadas de Liga, los méritos solo le han pagado con un punto.
Los rojiblancos han repetido su historia de derrotas, si exceptuamos el punto en Lezama, en tres partidos. Como escribió Marx, la historia siempre se repite dos veces, la segunda como farsa. Pues hete aquí que los hombres de Sabas ya llevan tres repeticiones de resultados y de derrotas. Las razones siempre han sido idénticas: errores infantiles en cobertura y fallos groseros en ataque. No se puede sacar más de diez córneres por partido y no marcar ni un solo gol, pese al magisterio de Kike Márquez o Carlos Ramos en este tipo de lanzamiento. Mientras, los rivales, en faltas y algún que otro saque de esquina encuentran premio. El técnico madrileño intentó ayer, tras encuentro, buscar explicaciones en la falta de suerte, es decir, en la desgracia futbolística.
El Zamora habría merecido ayer la victoria contra el líder, incluso se hizo acreedor al empate. Pero la Cultural marco el tanto del triunfo en el minuto 88, cuando Pastoriza, más fresco físicamente, porque había salido en la segunda mitad, se fue de Castañeda para centrar y que marcase Chacón. Si se observa el gol de la escuadra blanca, veremos a cuatro defensas rojiblancos a un metro de la portería, donde también moraba Altube, mientras tres jugadores culturalistas, sin marca, esperaban el magnífico centro de su compañero. Lo pertinente habría sido que los defensas del Zamora estuvieran marcando a los delanteros rivales. Y uno se pregunta: ¿por qué se situaron bajo palos? Hecho inexplicable que escapa la razón.
Hay entendidos en esto del fútbol -yo solo soy un aficionado que ha visto muchos partidos y que jugó de juvenil en un buen equipo-, que exigen a los futbolistas defender y defender. Vale. Pero hay jugadores, principalmente los delanteros, que, si se dedican a perseguir a sus marcadores cuando deban atacar carecerán de potencial físico para driblar a laterales y centrales. A Márquez, menos a su edad, no se le puede exigir que baje defender. Como tampoco los taurinos le pedían a Curro Romero que lidiar miuras o vitorinos o astados imposibles de darles derechazos o naturales con arte. El futbolista andaluz siempre fue un artista. Hay que tenerlo en perfecta forma para que marque goles como ante el Bilbao Athletic o lance saques de esquina diabólicos.
Todo equipo de fútbol es una pequeña sociedad en la que hay trabajadores, ingenieros, arquitectos y artistas. Si se carece de gente capacitada para la presión, de futbolistas laboriosos, malo, aunque cuente con jugadores de gran técnica, clase y calidad. Once Messis no ganas partidos. Al entrenador hay que exigirle que su equipo mantenga un equilibrio en esa sociedad futbolística que es una plantilla de fútbol.
Afirmo, un artículo más, que Sabas cuenta con una excelente plantilla, aunque todavía la gente encargada de concretar goles no luzca, y tampoco exista un director de orquesta que marque los ritmos de los partidos. Hombres como Clavería -su ausencia se notó mucho ayer- o Juanan, un hombre esencial en el Zamora de Movilla, porque sus lesiones siempre ocasionaron malas rachas de los rojiblancos, se necesitan para dar equilibrio a este equipo.
No me planteo, ni se me ha pasado por la cabeza, que la propiedad vaya a destituir a Sabas. Me parece frívolo formulármelo. Sé que el mal fario no es eterno. Por lo tanto, a no tardar, el Zamora CF conocerá su primera victoria. Verbigracia: el próximo sábado en la ciudad condal ante el filial azulgrana.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fotografía: Esteban Pedrosa
Jung se pasó media vida obsesionado con el misterio de la sincronicidad, incluso intentó desarrollar una ley que la explicara. No fue posible, pero elaboró su teoría. Un servidor, desde jovencito, cuando jugaba en juveniles, quise saber por qué en el fútbol no existe la justicia, porque no siempre gana el mejor. A veces, como le viene sucediendo al Zamora CF en estas cuatro jornadas de Liga, los méritos solo le han pagado con un punto.
Los rojiblancos han repetido su historia de derrotas, si exceptuamos el punto en Lezama, en tres partidos. Como escribió Marx, la historia siempre se repite dos veces, la segunda como farsa. Pues hete aquí que los hombres de Sabas ya llevan tres repeticiones de resultados y de derrotas. Las razones siempre han sido idénticas: errores infantiles en cobertura y fallos groseros en ataque. No se puede sacar más de diez córneres por partido y no marcar ni un solo gol, pese al magisterio de Kike Márquez o Carlos Ramos en este tipo de lanzamiento. Mientras, los rivales, en faltas y algún que otro saque de esquina encuentran premio. El técnico madrileño intentó ayer, tras encuentro, buscar explicaciones en la falta de suerte, es decir, en la desgracia futbolística.
El Zamora habría merecido ayer la victoria contra el líder, incluso se hizo acreedor al empate. Pero la Cultural marco el tanto del triunfo en el minuto 88, cuando Pastoriza, más fresco físicamente, porque había salido en la segunda mitad, se fue de Castañeda para centrar y que marcase Chacón. Si se observa el gol de la escuadra blanca, veremos a cuatro defensas rojiblancos a un metro de la portería, donde también moraba Altube, mientras tres jugadores culturalistas, sin marca, esperaban el magnífico centro de su compañero. Lo pertinente habría sido que los defensas del Zamora estuvieran marcando a los delanteros rivales. Y uno se pregunta: ¿por qué se situaron bajo palos? Hecho inexplicable que escapa la razón.
Hay entendidos en esto del fútbol -yo solo soy un aficionado que ha visto muchos partidos y que jugó de juvenil en un buen equipo-, que exigen a los futbolistas defender y defender. Vale. Pero hay jugadores, principalmente los delanteros, que, si se dedican a perseguir a sus marcadores cuando deban atacar carecerán de potencial físico para driblar a laterales y centrales. A Márquez, menos a su edad, no se le puede exigir que baje defender. Como tampoco los taurinos le pedían a Curro Romero que lidiar miuras o vitorinos o astados imposibles de darles derechazos o naturales con arte. El futbolista andaluz siempre fue un artista. Hay que tenerlo en perfecta forma para que marque goles como ante el Bilbao Athletic o lance saques de esquina diabólicos.
Todo equipo de fútbol es una pequeña sociedad en la que hay trabajadores, ingenieros, arquitectos y artistas. Si se carece de gente capacitada para la presión, de futbolistas laboriosos, malo, aunque cuente con jugadores de gran técnica, clase y calidad. Once Messis no ganas partidos. Al entrenador hay que exigirle que su equipo mantenga un equilibrio en esa sociedad futbolística que es una plantilla de fútbol.
Afirmo, un artículo más, que Sabas cuenta con una excelente plantilla, aunque todavía la gente encargada de concretar goles no luzca, y tampoco exista un director de orquesta que marque los ritmos de los partidos. Hombres como Clavería -su ausencia se notó mucho ayer- o Juanan, un hombre esencial en el Zamora de Movilla, porque sus lesiones siempre ocasionaron malas rachas de los rojiblancos, se necesitan para dar equilibrio a este equipo.
No me planteo, ni se me ha pasado por la cabeza, que la propiedad vaya a destituir a Sabas. Me parece frívolo formulármelo. Sé que el mal fario no es eterno. Por lo tanto, a no tardar, el Zamora CF conocerá su primera victoria. Verbigracia: el próximo sábado en la ciudad condal ante el filial azulgrana.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fotografía: Esteban Pedrosa



















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