DENUNCIAS
Años de abandono del reborde en la Plaza de la Encomienda
Vecinos y conductores, los grandes perjudicados.
Hace cuatro años y un día, seguramente algo más, los vecinos y transeúntes de la plaza de la Encomienda sufren y lo seguirán padeciendo hasta que sea arreglado en el caso de que así sea, el problema que plantea un reborde que cruza de un lado a otro de la calzada, entre el parque infantil y la ancha acera. El origen del conflicto se remonta a una obra de canalización eléctrica que dejó una zanja atravesando la calle, entre el parque infantil y la amplia acera. Sin embargo, en lugar de nivelar el terreno tras su finalización, el relleno quedó elevado sobre el resto del pavimento. Este resalte, que parece más propio de un badén para reducir la velocidad, genera molestias tanto a vehículos como a los vecinos. A lo que hay que añadir que carece de señalización de advertencia por lo que salvo para los habituales, supone una sorpresa inesperada en el camino.
Los conductores que transitan por la plaza se ven obligados a frenar bruscamente o sufrir las lógicas sacudidas al cruzar el obstáculo. Para quien se mueve sobre dos ruedas el problema es aún mayor, al poder afectar a la estabilidad y en el peor de los casos cabe la posibilidad de que se produzca alguna caída. Por otro lado, los vecinos soportan los ruidos generados por los vehículos al pasar sobre el resalte, especialmente durante la noche, cuando el silencio hace que el problema sea aún más molesto.
Un problema que se arrastra de años, pero que en los últimos tiempos se ha intensificado, debido a que ha aumentado la circulación de vehículos por esa zona debido a las obras que se están llevando a cabo en la avenida de Galicia.
La situación pone de manifiesto la necesidad de una mayor atención a los pequeños problemas urbanos, que aunque puedan parecer menores, afectan significativamente a la calidad de vida de la ciudadanía. Para cualquier vecino de San José Obrero, este problema tendrá más importancia, por sufrirlo prácticamente a diario, que el estado en que se encuentre el asfalto de cualquier de las consideradas calles céntricas.
Manuel Herrero Alonso
Hace cuatro años y un día, seguramente algo más, los vecinos y transeúntes de la plaza de la Encomienda sufren y lo seguirán padeciendo hasta que sea arreglado en el caso de que así sea, el problema que plantea un reborde que cruza de un lado a otro de la calzada, entre el parque infantil y la ancha acera. El origen del conflicto se remonta a una obra de canalización eléctrica que dejó una zanja atravesando la calle, entre el parque infantil y la amplia acera. Sin embargo, en lugar de nivelar el terreno tras su finalización, el relleno quedó elevado sobre el resto del pavimento. Este resalte, que parece más propio de un badén para reducir la velocidad, genera molestias tanto a vehículos como a los vecinos. A lo que hay que añadir que carece de señalización de advertencia por lo que salvo para los habituales, supone una sorpresa inesperada en el camino.
Los conductores que transitan por la plaza se ven obligados a frenar bruscamente o sufrir las lógicas sacudidas al cruzar el obstáculo. Para quien se mueve sobre dos ruedas el problema es aún mayor, al poder afectar a la estabilidad y en el peor de los casos cabe la posibilidad de que se produzca alguna caída. Por otro lado, los vecinos soportan los ruidos generados por los vehículos al pasar sobre el resalte, especialmente durante la noche, cuando el silencio hace que el problema sea aún más molesto.
Un problema que se arrastra de años, pero que en los últimos tiempos se ha intensificado, debido a que ha aumentado la circulación de vehículos por esa zona debido a las obras que se están llevando a cabo en la avenida de Galicia.
La situación pone de manifiesto la necesidad de una mayor atención a los pequeños problemas urbanos, que aunque puedan parecer menores, afectan significativamente a la calidad de vida de la ciudadanía. Para cualquier vecino de San José Obrero, este problema tendrá más importancia, por sufrirlo prácticamente a diario, que el estado en que se encuentre el asfalto de cualquier de las consideradas calles céntricas.
Manuel Herrero Alonso


















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