Redacción
Lunes, 30 de Diciembre de 2024
COSAS DE DE LA BIEN CERCADA

2025: el año de esperanza para nuestra tierra

Eugenio-Jesús de Ávila

No fue este 2024 que fenece un buen año en lo personal: mi hermana se me fue. Una muerte de una persona querida afecta profundamente. Ni el éxito mundano, ni el amor, ni el arte borran esa ausencia eterna. Escrito lo anteriormente expresado, para Zamora fue un año especial, porque, después de mucho tiempo, aumentó su número de habitantes. No así para la provincia que continúa su deriva hacia el desierto.

 

La capital, poco a poco, se va desperezando.  Está más bonita, como se ha podido comprobar esta Navidad, donde ha lucido como una urbe moderna, pero con sus arquitecturas dándole un toque de distinción. Y, además, en las fiestas navideñas de 2025 todavía lucirá más hermosa, porque Guarido habrá avanzado en sus planes de embellecimiento y viviremos Las Edades del Hombre. No creo que el Gobierno central ordene acelerar las obras en Monte la Reina, ni tampoco espero inversiones importantes para que la N-122 entre Zamora y la frontera lusa se transforme en autovía. Y deseo que Mañueco poca todo su celo en la construcción del Polígono Empresarial de Monfarracinos.

 

 Los zamoranos somos cada vez menos y desconocemos cómo combatir a los gobiernos y partidos políticos que prometen y nunca dan. Por estos pagos, las gentes degustan, como si se tratasen de delicatessen, las mentiras con nata y fresa mejor que las verdades, que suelen indigestárseles. Pensar y luchar parecen verbos que los zamoranos olvidaron cómo se conjugan.

 

Como expresé en mi artículo de ayer, domingo 29 de diciembre, fecha en la que Juan Carlos I rubricó la Constitución, que ya ha sufrido un fuerte daño político, sueño todavía inversiones del Estado y de la Junta de Castilla y León que se ejecuten en nuestra ciudad y provincia. Porque, sin las ayudas de las instituciones públicas, Zamora seguirá en coma hasta un próximo fallecimiento demográfico y económico.

 

Para que nuestra provincia se transforme, antes del 2030, deberán funcionar las instalaciones militares de Monte la Reina y circular por autovía desde la capital hasta Tras os Montes y Oporto. A Zamora no le queda tiempo para detener ni su sangría de población, de juventud, ni para que padezcamos una carretera nacional con tantísimo peligro como la que une a la capital con Portugal ni un Puente de la Estrella que causa vergüenza que forma parte de otra vía nacional. El futuro de nuestra provincia pasa por el comercio con Portugal, por el turismo con los hermanos lusos. Zamora tiene que mirar hacia occidente para crecer, para salir del subdesarrollo, del abandono.

 

Como he comentado en numerosas ocasiones, Zamora es otra en verano, los cuatro días de Semana Santa y Navidad. Durante esos periodos del año, nos encontramos con la ciudad y provincia que pudo ser y no fue, nuestra ucronía, ya por el olvido de los gobiernos de la nación, bien por el ostracismo de gobiernos autonómicos, sobre todo bajo las presidencias de Lucas, o, por supuesto, la felonía continuada de los representantes en Madrid de los dos grandes partidos políticos, siempre al servicio de sus jerarcas, aunque las decisiones de sus distintos ejecutivos perjudicasen a su tierra.

 

Me apenan, cambiando de tercio, las cuitas que padece la Semana Santa de Zamora. Desde la dimisión de Isabel García Prieto, todas las decisiones adoptadas por don Fernando Valera abrieron todavía más las heridas. Al obispo, persona admirable, quienes le aconsejan le han llevado en la dirección opuesta al camino correcto para arreglar los problemas eternos de la Pasión zamorana. Aguardo también que, cuanto antes, se coloque el primer ladrillo del nuevo Museo. Los grupos escultóricos de las grandes cofradías necesitan un espacio adecuado para mantenerse en perfecto estado.

 

Lo mejor de 2024 fueron los ascensos de los dos grandes clubes zamorano: el Caja Rural CB Zamora, a la que se llamó hasta esta temporada LEB Oro, y la del Zamora CF, a la 1ª RFEF, con una nueva propiedad venida de la capital de Andalucía. La familia Páez ha demostrado, desde que se compraron la entidad rojiblanca, pagando un buen dinero, clase, elegancia y conocimientos. Quizá el lector poco aficionado al deporte ignore la importancia económica y promocional que fútbol y baloncesto representan para nuestra ciudad.

 

Mis deseos, pues, para 2025 estriban en avanzar en los proyectos antes mencionados, prometidos por el gobierno sanchista ha mucho tiempo, desde el inicio de su primera legislatura, y de la Junta de Castilla y León. Por supuesto, que esas entidades deportivas mantengan la categoría y, no me olvido, salud y mejoras en la sanidad de Zamora y su provincia. 2025 debe ser el año de los sueños que se hicieron realidad, el año de la esperanza para nuestra tierra.

 

 

 

 

 

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