Mª Soledad Martín Turiño
Lunes, 27 de Enero de 2025
ZAMORANA

Meditaciones a la vista del Duero

Mª Soledad Martín Turiño

[Img #95732]

 

Han cerrado parques y jardines porque se prevé que el viento va a azotar con fuerza; de momento ha entrado en escena una lluvia fina, pero incesante, bajo un cielo tan oscuro que hemos de encender la luz a pesar de ser las once de la mañana.

 

Enero se despide con un temporal importante en la costa, como queriendo pasar a la historia por algo más que ser el mes iniciador de un nuevo año. Las palomas se guarecen bajo los aleros en una fila negra que orna las cornisas de los edificios; mientras la gente aprovecha para estar en casa y salir a la calle solo lo imprescindible para evitar vientos y agua.

 

El Duero, ese rio apacible y sereno que observo a diario tras la ventana, cambia el color de sus aguas según el tiempo que haga: pueden ser marronáceas, verdosas, azuladas e incluso blanquecinas; pero siempre transcurre en silencio, discreto en su cauce, y solo cuando las precipitaciones son copiosas, se pone fiero, como demandando su lugar, y se desborda anegando las tierras aledañas. Es el rio de los mil secretos, testigo mudo de toda una historia en esta ciudad, desde su asedio, reflejado en el Romancero del Cerco de Zamora, con la historia de los protagonistas más destacados: el rey Alfonso, el Cid, doña Urraca, Arias Gonzalo, Sancho II, Belido Dolfos… personajes todos a los que Zamora debería rendir un especial homenaje visibilizándolos en sus calles y plazas con sendas esculturas, del mismo modo que se ha hecho ya con los murales.

 

El Duero ha atendido las cuitas de los enamorados y ha sido testigo de secretos que guarda en la profundidad de sus aguas mansas. Ante él, escuchando en silencio el rumor que dimana, resulta fácil reflexionar sin dejar de contemplarlo, porque ejerce una fascinación especial, y provoca una suerte de meditación muy cercana a la paz espiritual; por eso y por su belleza, ha sido elogiado por diferentes plumas, si bien me decanto por la de Gerardo Diego en estos versos que reflejan tan acertadamente lo que significa este rio que hoy, como siempre, permanece fiel a sus prodigiosos versos

 

Río Duero, río Duero,

nadie a acompañarte baja;

nadie se detiene a oír

tu eterna estrofa de agua.

 

Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,

cantar siempre el mismo verso

pero con distinta agua.

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