Miércoles, 04 de Marzo de 2026

José Antonio Ávila López
Jueves, 13 de Marzo de 2025
NOTAS DEL PENSAMIENTO

Vox nunca creyó en «la revolución de las sonrisas» separatista

José Antonio Ávila López

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Los llamados propagandistas separatistas catalanes aseguraron desde el primer momento en que iniciaron sus fechorías que su proyecto secesionista y excluyente se basaba «en la democracia, el civismo y la integración», y sus «Ministros de la propaganda al más puro estilo nazi» lo denominaron y bautizaron, en un ejercicio de cinismo, como «la revolución de las sonrisas». Una formación como Vox nunca creyó en ese proyecto insolidario con España y excluyente, una exclusión perversa. Vox siempre ha creído, bajo mi prisma personal, que a esa cínica y malvada «revolución de las sonrisas», le ha faltado el adjetivo “falsas”, porque las sonrisas del secesionismo se caracterizan por la falsedad, el engaño, la manipulación y la tergiversación. El proyecto independentista nunca ha sido democrático, nunca ha sido cívico y ni muchos menos integrador con las gentes del resto de España. El estilo de partidos políticos como CUP, ERC o JUNTS PER CATALUNYA, y de asociaciones peligrosas como ÒMNIUM CULTURAL o la ANC, sólo han querido convencer al mundo que las demostraciones norcoreanas de centenares de miles de ciudadanos uniformados con la misma camiseta son para ellos un ejercicio de libertad y de tolerancia, cuando lo que siempre han buscado y buscarán es excluir a la mayoría de catalanes que rechazan el separatismo. Vox siempre ha creído que el discurso “indepe” es falso, ya que por ejemplo, y desde hace tiempo, «la revolución de las sonrisas» se convirtió en «la revolución de los escraches» para intentar amedrentar a los catalanes que no comulgan con el irrisorio independentismo y que defienden la buena convivencia con el resto de compatriotas del resto de España. La imagen de un comando de radicales ocupando sedes de partidos no secesionistas reflejó cuál es la auténtica cara del secesionismo. Otras fechorías secesionistas fueron las agresiones en la Universitat Autónoma de Barcelona a jóvenes que no comulgan con el repulsivo ideario separatista, las amenazas de Lluís Llach a los funcionarios, o el ataque nocturno y con alevosía a las sedes de partidos constitucionalistas. Por suerte, los catalanes que somos de Vox y luchamos por mantener vivo el proyecto español en Cataluña, no nos rendimos, porque es la mejor esperanza para garantizar que, al final, se impondrá la sensatez y ganará la convivencia. 

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