Francisco Iglesias Carreño
Lunes, 31 de Diciembre de 2018
OPINIÓN

Sacar a pasear a Alessandri Isáyevich

Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos FLORIÁN D´OCAMPO

[Img #24696]A estas alturas que estamos aquí, en nuestro derredor, de la (in)transicíón integral (social, cultural, económica, ambiental y política), aquella que, en su modelo teórico (CE´1978), nos llevaría de una posición iniciática {A} hacia una posición optima {B}--- en todos los lugares y con toda la gama social circundante---, y quedose, sabido y conocido es, en el camino umbral, nos ha parecido un buen, y hasta oportuno, intento de actualidad, cuando la posverdad atiza por doquier, a la vuelta de cualquier esquina, y amarillean los oráculos--- naufragantes al igual que el CIS---, que nos encontremos,  de forma un tanto sorpresiva, con la realidad  explicita de que  se haya “sacado a pasear” al ciudadano Aleksandr Isayevich, haciendo de una parte --- referente, escueta y precisa--- de su obra/pensamiento/creación, así nos ha parecido, un elemento de actualidad vehicular, cual guía, de la moralidad pública necesaria y hasta del equilibrio emocional ético.

La oportunidad, con tal ocasión y momento, se vislumbraba, como una modelación donde se pudiera caminar, casi en paralelo, en el proceloso campo  de la confrontación entre la posverdad y la mentira neta --- con el decidido propósito de que, en ambas versiones, las dos cabalguen en el cuerpo social y mediáticamente se enseñoreen---, dándose la singularidad de que tal proceso discurría en atención a posibles y/o sugerentes realidades prácticas observables.

Cuando el ciudadano A.I.  dice: “A partir de ese momento:–No escribirá, firmará o imprimirá por ningún medio una sola frase que, en su opinión, deforme la verdad”, nos está dando un plus/margen/tramo, de opcionabilidad en la elección del momento, que puede ser importante hacia el enfoque global y que tiene, en todo caso, una posibilidad o verosimilitud explicativa. 

De nuestro baúl arcano histórico tenemos la fecha 26-7-711, sobre la que se ha opinado y dicho amplia y extensamente, pero pudiera ser que las explicaciones dadas, hasta ahora, provengan de una posverdad del 25-7-711, o más ciertamente de una mentira del 27-7-711, lo cual haría que la narración mayestática que nos ha llegado pudiera tener algún tipo de variación. Aquí Solzhenitsyn posiblemente se estabilizaría, dando a la desinformación del 25-7-711, toda la vinculación del desenlace para después del 27-7-711 y ya marchar, en camino hacia Sorihuela, para después ponerse a esperar el 28-11-722.

Cuando el ciudadano A.I.  dice: “–No dirá esa misma frase ni en público ni en privado, ni por sí mismo ni por instigación de otro, ni como agitador, profesor, educador, ni siquiera como actor.”, está categorizando con fuerza y rotundidad las posturas cívicas singulares, sellando los caminos por donde la mentira puede avanzar, en la iteración de un acontecer que de inicio, y en la estimación previa, se estima, por su repetitivo proceso asido en la mendacidad, como lesivo. Al mismo tiempo desquicia cualquier alteración proveniente de la posverdad.

Ahora hablamos o nos hablan del Regimen´1978, pero nada (¿o es tal vez poco?) se apunta del Regimen´1981, aunque es conocido, por solo su fecha,  el punto de inflexión operativo en el 23-2-1981, lo cual ya parcela y deslinda hacia tramos donde la verdad inicial no viaja ya, y tal vez ha sido sustituida por la posverdad y, posiblemente, teniendo el soporte de una mentira.  Tenemos (¿acaso debemos?) que ponderar, el tiempo reciente, en al menos tres tramos; a) 1978-1981;b) 1981-2014; c) 2014-2018, para la tamización singularizada tanto de la posverdad, como de la exageración, en el culto a la personalidad concreta, y hasta de la mentira. Posiblemente aquí Solzhenitsyn, gran conocedor  de los idus cambiantes, en su tierra de nacencia, estaría abocado a situar bien lo público o bien lo privado en el campo de la posverdad.

Cuando el ciudadano A.I. dice: “–No representará, adoptará o difundirá una sola idea que considere falsa, o que distorsione la verdad, ya sea a través de la pintura, la escultura, la fotografía, la técnica o la música”, traduce el lenguaje icónico hacia el estricto, y valiente, puede que religioso, compromiso de la verdad. El Mapa Regional Español del 6-12-1978 es un compromiso del momento constituyente que responde a libre voluntad (en su decisión) soberana de la Nación Española y constituye una imagen de veracidad que es objetivo, a fecha y data pasada, de la posverdad.

Se pasa, en una larga cambiada, del protagonismo del conjunto de los ciudadanos (el nacional pueblo español), a unas atribuciones y asignaciones específicas conniventes en la visualización de un paternalismo ademocrático. Tenemos que estar, en lo podríamos tal vez, hacer seguimiento con  Solzhenitsyn, en no distorsionar la verdad primera, igualando el Mapa Regional Español con los Mapas Regionales Españoles Constitucionales  de 9-12-1931 y de 6-12-1978 (que casualmente serían iguales).

Cuando  el ciudadano A.I. dice: “–No citará fuera de contexto, ni oralmente ni por escrito, sólo por complacer a alguien, o para enriquecerse, o por lograr éxito en su trabajo, una idea que no comparta o que no refleje con precisión el asunto en cuestión.” Aquí se acompaña la sujeción de la posverdad con la entreverada y posible rentabilidad versátil acercable y la presunta sujeción a la misma de plusvalías añadidas. El ambiente contextual de la situación prima  en la escenificación y la objetivización precisa que agravaría la exposición de la posverdad.

La posible o no hipotética defenestración, en todos sus posibles y presuntos intentos--- sobre los avatares de los años 1980 y 1981, tras los resultados de 1979 (donde solo no ganó en 15 circunscripciones electorales)---, del ciudadano Suarez González (D. Adolfo), escenificada virtualmente, debiera tener que, en un razonable principio, coincidir con la no posverdad de la realidad acontecida, para que de la misma no saliera nunca una mentira y todo quedara en el dominio de la plenitud  en la veracidad. El ciudadano Solzhenistsyn encontraría, es aventurado pero posiblemente acercable, en el plano de la homologación, personajes rusos similares  cuya interpretación de su propia realidad, en un intento de hacer decencia en la política, les podría acarrear su ubicación  en las conjeturas que anidan en la lastimera mentira o ,peor aun, en el encuadre de la posverdad permanente--- febrero de 1981no se termina de explicar nunca---. 

Cuando  el ciudadano A.I. dice: “–No se obligará a asistir a manifestaciones o a reuniones contra su voluntad, y tampoco levantará ningún cartel o eslogan que no acepte completamente.”, se da una primación a la voluntariedad  (singular y/o grupal) activa, que no tiene pórque ser coincidente con la disposición al uso y hasta con el ambiente social circundante--- sin entrar en las entelequias que lo ha generado--- y que, en todo caso, no puede ocultar el abanico de razones, posiciones y referencias coadyuvantes y explicativas.

El 1-O está en la retina de cada ciudadano y de su proyección, en ayende el 2-O, sí que sacamos, ¡ lo sacamos todos!, elementales lecciones de comportamiento cívico y de responsable acción ciudadana--- por toda la España Nación---, por más que se insten, por intervenciones más o menos  mediáticas, posverdades  que intentan laminar un global español--- milenariamente hispánico--- armönico y constituyente. El ciudadano Solzhenistsyn encontraría una amplio campo de experimentación social, que ha venido sobrevenido--- y para muchos muy sorpresivo---, en el perceptible alumbramiento del comportamiento sindrómico--- a Estocolmo nos vamos--- de varias generaciones emigrantes, que parecen estar encadenadas a unas posverdades que son antitéticas con las reales situaciones de sus lugares originales de procedencia.

Cuando  el ciudadano A.I. dice: “–No levantará la mano para votar a favor de una propuesta con la que no simpatice sinceramente, ni votará públicamente o en secreto a quien considere indigno o dude de sus capacidades.” Se puede vislumbrar un alegato en amplitud contra la impostura, en lo que ella supone  de la existencia de la no verdad. La mentira tiene la finalidad de ocultar la verdad, en un proceso de completitud en la suplantación de la misma, nuestro popular clásico gato por liebre, mientras que posiblemente la posverdad se maneja en el enmascaramiento no ya del gato y si de la jaula que lo contiene. Tanto ante el posible acercamiento de la mentira  o del camufleo de la posverdad, Solzhenistsyn apoya y positiviza la abstención participativa.

Cuando  el ciudadano A.I. dice: “–No se obligará a asistir a una reunión en la que quepa esperar una discusión forzada o distorsionada de una cuestión.” Ello presume no solo un viaje interrumpido desde el inicio, al objeto de no involucrase, para quedarse ajeno  en la asunción de posteriores responsabilidades, también parece situar una apriorística prevención ante lo no legal, en la equivalencia de la instalación  de la duda, fuera por su posterior situación  como encubridora de un acto veraz, o  sea detentando la mentira  o el enmascaramiento en posverdad de la misma. Solzhenistsym parece ser categorizador hacia los niveles (in)competenciales en su no consideración y estima.

Tenemos aquí, a fecha 6-12-1978,  los reconocimientos constitucionales a los sujetos actores que protagonizaran los entes autonómicos, tanto fijos (provincias y municipios) como voluntarios (regiones)--- de los cuales no es preciso poner su nomenclatura ya que están previamente descritas---,pero que no pueden ser objetos de intromisiones de dudosa (y/o posverdad consiguiente) asumible competencialidad.

Sin ser exhaustivos en las directrices del ciudadano  A.I., parece que, en atención al interés de cada cual, se podrían entronizar como un corpus de operatividad, que fuera  garante de los comportamientos ciudadanos en un Estado de Derecho, en  evitación de las posturas emocionales que son conducentes a la posverdad.

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.165

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.