Eugenio de Ávila
Lunes, 28 de Enero de 2019
SIN PELOS EN LA LENGUA

La coherencia nunca fue una virtud política

Esta democracia de cartón piedra nos viene ofreciendo casos de incoherencia política desde su génesis, tanto en el ámbito nacional como en el local

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La coherencia no es una virtud propia de los políticos, que suelen hacer lo contrario de lo que prometen. Recuerde el lector las huelgas generales que les plantearon los sindicatos a Felipe González porque consideraron que no gobernaban como un verdadero socialista; el Plan E de Zapatero,  una forma de dilapidar dinero público en tonterías, como el Auditorio de Zamora, en el Ruta de la Plata; las políticas económicas de Montoro, propias de un socialista radical, y las de Mariano Rajoy, que realizó un seguidismo absoluto con las leyes ideológicas de ZP, como la de la Memoria Histórica o la del Aborto. Creo que el registrador de la Propiedad no cumplió ni un solo punto de su programa electoral, una especie de contrato con el pueblo. Pero da igual… No existe coherencia en política. De hecho, conozco gente que se jacta de su militancia de izquierda, que vive como si fuera de derechas, pero no se da cuenta. 

Pedro Sánchez se ha convertido  ahora, desde que accedió a la Presidencia del Gobierno, tras una Moción de Censura que un servidor festejó, en una especie de antítesis de sí mismo, pues se ha negado varias veces, como si fuera un San Pedro, pero sin que le cantara el gallo socialista, que dice una cosa y su contraria en breve espacio de tiempo. Verbigracia: afirmó en el Congreso de los Diputados que convocaría, de ser elegido presidente, elecciones legislativas inmediatas. Pues hete aquí que, hasta que se agote la legislatura, los españoles no acudirán a las urnas. Gobierna merced al apoyo de los hijos de ETA, formación terrorista que asesinó a numerosos militantes socialistas, más con Podemos, cuyo líder le impidió ser presidente del Gobierno, cuando había llegado a un pacto con el Ciudadanos de Albert Ribera. Sin olvidarnos del apoyo parlamentario de los partidos nacionalistas, de extrema derecha racista, que buscan, esencialmente, acabar con el Estado español. Punto.

Ahora, con lo de Venezuela ha rizado el rizo de la incoherencia. Criticó a Maduro  no hace mucho tiempo y ahora le da unos días para que convoque elecciones en la nación hispanoamericana. Hay dos Sánchez distintos y un solo dios verdadero, el que no era presidente y el que habita en La Moncloa.  En esa sutileza se basó la vicepresidenta para defender a su presidente hace unos meses. Sus argumentos resultaron simpáticos para las derechas y las izquierdas. Nadie ve la viga de la incoherencia en su ojo, solo en el ajeno.

El primer ministro español, por incoherente, recibe una respuesta, coherente, de Maduro, un tipo al que le sobran 30 kilos en una nación que pasa hambre, del que ha comentado que “no es un presidente electo”.  Y Pedro Sánchez responde ahora que “la izquierda es todo lo opuesto a Maduro en Venezuela”. Y pide al presidente venezolano convocar elecciones libres y democráticas. 

No debe olvidar el lector que Guaidó pertenece a la Internacional Socialista, que no es, por tanto, un fascista. Creo que es un dato importante. Y que Chávez  dio un golpe de Estado contra un gobierno democrático y socialista.

Descendamos a nuestra aldea zamorana. Esta misma tarde, el PP ataca a Antidio Fagúndez porque criticó la política turística del Ayuntamiento, tras una reunión de Zamora 10, y, este pasado jueves, acudía al acto institucional en la FITUR, junto al responsable de la Concejalía de Turismo, Christoph Strieder. ¿Incoherencia? En parte. Más bien, elecciones municipales.

 

El candidato del PSOE a la Alcaldía de Zamora ya ha iniciado su campaña hace algún tiempo. Y, cuando ha tenido oportunidad, descargó sus críticas hacia la política turística municipal, que ejecuta, en esencia, el edil de IU, Strieder. Hasta la fecha, Fagúndez no había manifestado en público su distancia con las ideas del alemán, aunque las hubiera. Pero ya vale todo. El 26 de mayo no espera. Se acerca. Se acabó la concordia, la fraternidad, la izquierda, una cierta amistad, los objetivos compartidos. Se inició la campaña. Todos contra todos. Hay que aprovechar las debilidades del enemigo, del que fue compañero de equipo, con el que compartimos reuniones. Guarido inaugurará, mostrará su labor durante este mandato: aceras, iluminación, murallas, etc. La oposición lo criticará. Lógico en el PP, Ciudadanos y la concejala no adscrita, pero, cómo se las apañará el PSOE para criticar al alcalde, si ha sido su aliado durante casi tres años y medio.

El Partido Popular y Ciudadanos, desde la misma Casa de las Panaderas, y Ahora Decide, Podemos, de momento, desde más allá, desde la izquierda, encontrarán la falta de coherencia del equipo de gobierno, en estas primeras batallas, inicio de una guerra por el poder, como primer motivo para desmoronar a sus adversarios políticos. Cosas veredes, amigo lector, que harán hablar a las piedras de la Catedral.

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