SIN PELOS EN LA LENGUA
El futuro de Monte La Reina, en peligro
Los diputados nacionales del PP critican a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la califican de “sectaria”, porque no invitó a la reunión sobre el viejo campamento a Maite Martín y Tomás del Bien
Eugenio-Jesús de Ávila
Encontrábame perplejo, incluso pasmado, con dos silencios políticos estruendosos. Cuento las razones de mi desconcierto: esperaba que Mar Rominguera, diputado nacional, y José Fernández Blanco, senador, ambos miembros del PSOE, guardasen silencio después de que el gobierno publicase el borrador del Presupuesto del Estado. Pero, en verdad, tanto Mar con Pepe no son, que yo sepa, abogados del diablo. Imposible defender esas cuentas por lo que se refiere a nuestra provincia. Lógico. Mejor la callada por respuesta.
Y el otro punto que me traía desconcertado tiene relación con Monte La Reina y Martín Pozo. Como recordará el lector asiduo este medio de comunicación adelanto, en rigurosa primicia, la intención de Defensa de asentar en Monte La Reina una unidad del Ejército. Diez días después, la mencionada política popular, en su periódico preferido, al que concede, anualmente, importante sumas de dinero, se erigía en protagonista de que el campamento militar volviese a tener vigencia, vida, futuro, mientras el mencionado periódico, que no es zamorano, porque su capital procede de otras regiones, y la mayor parte de sus trabajadores tampoco son nacidos en nuestra tierra, también se arrogaba el papel de medio mejor informado de la provincia, diez días después de que el nuestro diese a conocer las intenciones de Defensa.
Después, como la candidata a la Alcaldía de Zamora, por sus ansias de protagonismo y porque las elecciones locales ya se divisan en el tiempo, había quedado al descubierto, los socialistas se movieron como un solo equipo: convocaron el martes una reunión en la Subdelegación, relegando a Martín Pozo a un papel secundario, casi coral, entre todos los invitados a ese encuentro. De hecho, la rueda de prensa posterior, la presidieron la delegada del Gobierno, el JEME y un silente Ángel Blanco. Eso sí, dos hombres de confianza de la presidenta de la Diputación escucharon las respuestas de la política y el alto mando militar a la prensa. ¿Por qué? ¿Simple curiosidad o temían algo?
Y una semana después, como prometió aquí, en Zamora, Virginia Barcones, la ministra de Defensa recibía a la delegada del Gobierno en Castilla y León y al senador Antidio Fagúndez. Y no digo que al primer teniente alcalde ni al secretario provincial porque esos cargos no estaban convocados a ese encuentro, porque ni Zamora ciudad ni el PSOE contaban nada en esa decisión. Y el encuentro acabó como todos los zamoranos deseábamos: con la certidumbre de que Defensa dará, de nuevo, tras muchos años de abandono, a Monte La Reina.
Y me extrañaba que el PP no hubiera protestado por este asunto de Defensa, por este tema que podría cambiar el futuro de buena parte de la provincia, de Toro y de Zamora. Y, ¡por fin!, los populares se armaron de valor para intentar que este proyecto se demore, no sea convierta en realidad, aborte. ¡Cómo juzgar la noticia que, hace escasas horas envió el gabinete de Prensa del PP, acusando a la ministra Defensa de “sectaria” por reunirse con el candidato socialista y ningunear a la presidenta de la Diputación y al alcalde de Toro por el proyecto de Monte La Reina”!
No critico al PP por insultar a la ministra, sino porque su actitud podría perjudicar, gravemente, a ese proyecto de Defensa y, además, me pregunto: ¿Por qué, mientras Rajoy gobernó España y Martínez-Maíllo, diputado nacional por Zamora y nº 3 del PP, no se hizo nada para lograr que Defensa, ministerio que ocupaba la bella Dolores de Cospedal? ¿O tengo que creerme esos rumores que hablan de que el ex presidente del Gobierno y, por ende, su mano derecha, abortaron esa misma operación para no perjudicar los intereses de Galicia?
Se me comentó, cuando supe que Zamora podría ser elegida por Defensa para instalarse en Monte La Reina, que el deseo de las principales partes implicadas, ante todo del propio Ejército, pasaba porque todos los partidos políticos y organismos empresariales zamoranos tirasen la misma dirección, que no hubiera divergencias, ni luchas, ni acusaciones.
Y reitero, el primer personaje que sale a la palestra, debido a su afán de protagonismo y su falta de carisma para liderar la candidatura del PP a la Alcaldía, fue Maite Martín Pozo, que sabía lo que se estaba jugando Zamora y conocía que el martes, 15 de enero, había convocado una reunión de máxima importancia en la Subdelegación del Gobierno en nuestra ciudad.
Los zamoranos ya saben quién juega a favor del futuro y a quién le interesa que nuestra tierra se convierta en un erial, en un desierto demográfico, en geografía de residencias para mayores, en un enorme cementerio.
Eugenio-Jesús de Ávila
Encontrábame perplejo, incluso pasmado, con dos silencios políticos estruendosos. Cuento las razones de mi desconcierto: esperaba que Mar Rominguera, diputado nacional, y José Fernández Blanco, senador, ambos miembros del PSOE, guardasen silencio después de que el gobierno publicase el borrador del Presupuesto del Estado. Pero, en verdad, tanto Mar con Pepe no son, que yo sepa, abogados del diablo. Imposible defender esas cuentas por lo que se refiere a nuestra provincia. Lógico. Mejor la callada por respuesta.
Y el otro punto que me traía desconcertado tiene relación con Monte La Reina y Martín Pozo. Como recordará el lector asiduo este medio de comunicación adelanto, en rigurosa primicia, la intención de Defensa de asentar en Monte La Reina una unidad del Ejército. Diez días después, la mencionada política popular, en su periódico preferido, al que concede, anualmente, importante sumas de dinero, se erigía en protagonista de que el campamento militar volviese a tener vigencia, vida, futuro, mientras el mencionado periódico, que no es zamorano, porque su capital procede de otras regiones, y la mayor parte de sus trabajadores tampoco son nacidos en nuestra tierra, también se arrogaba el papel de medio mejor informado de la provincia, diez días después de que el nuestro diese a conocer las intenciones de Defensa.
Después, como la candidata a la Alcaldía de Zamora, por sus ansias de protagonismo y porque las elecciones locales ya se divisan en el tiempo, había quedado al descubierto, los socialistas se movieron como un solo equipo: convocaron el martes una reunión en la Subdelegación, relegando a Martín Pozo a un papel secundario, casi coral, entre todos los invitados a ese encuentro. De hecho, la rueda de prensa posterior, la presidieron la delegada del Gobierno, el JEME y un silente Ángel Blanco. Eso sí, dos hombres de confianza de la presidenta de la Diputación escucharon las respuestas de la política y el alto mando militar a la prensa. ¿Por qué? ¿Simple curiosidad o temían algo?
Y una semana después, como prometió aquí, en Zamora, Virginia Barcones, la ministra de Defensa recibía a la delegada del Gobierno en Castilla y León y al senador Antidio Fagúndez. Y no digo que al primer teniente alcalde ni al secretario provincial porque esos cargos no estaban convocados a ese encuentro, porque ni Zamora ciudad ni el PSOE contaban nada en esa decisión. Y el encuentro acabó como todos los zamoranos deseábamos: con la certidumbre de que Defensa dará, de nuevo, tras muchos años de abandono, a Monte La Reina.
Y me extrañaba que el PP no hubiera protestado por este asunto de Defensa, por este tema que podría cambiar el futuro de buena parte de la provincia, de Toro y de Zamora. Y, ¡por fin!, los populares se armaron de valor para intentar que este proyecto se demore, no sea convierta en realidad, aborte. ¡Cómo juzgar la noticia que, hace escasas horas envió el gabinete de Prensa del PP, acusando a la ministra Defensa de “sectaria” por reunirse con el candidato socialista y ningunear a la presidenta de la Diputación y al alcalde de Toro por el proyecto de Monte La Reina”!
No critico al PP por insultar a la ministra, sino porque su actitud podría perjudicar, gravemente, a ese proyecto de Defensa y, además, me pregunto: ¿Por qué, mientras Rajoy gobernó España y Martínez-Maíllo, diputado nacional por Zamora y nº 3 del PP, no se hizo nada para lograr que Defensa, ministerio que ocupaba la bella Dolores de Cospedal? ¿O tengo que creerme esos rumores que hablan de que el ex presidente del Gobierno y, por ende, su mano derecha, abortaron esa misma operación para no perjudicar los intereses de Galicia?
Se me comentó, cuando supe que Zamora podría ser elegida por Defensa para instalarse en Monte La Reina, que el deseo de las principales partes implicadas, ante todo del propio Ejército, pasaba porque todos los partidos políticos y organismos empresariales zamoranos tirasen la misma dirección, que no hubiera divergencias, ni luchas, ni acusaciones.
Y reitero, el primer personaje que sale a la palestra, debido a su afán de protagonismo y su falta de carisma para liderar la candidatura del PP a la Alcaldía, fue Maite Martín Pozo, que sabía lo que se estaba jugando Zamora y conocía que el martes, 15 de enero, había convocado una reunión de máxima importancia en la Subdelegación del Gobierno en nuestra ciudad.
Los zamoranos ya saben quién juega a favor del futuro y a quién le interesa que nuestra tierra se convierta en un erial, en un desierto demográfico, en geografía de residencias para mayores, en un enorme cementerio.


















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