Marisol Cámara
Jueves, 31 de Enero de 2019
CULTURA

El compositor y director toresano David Rivas, ante otro gran año

Su "Suite Sayaguesa" continúa su viaje internacional, se estrena "Un día cualquiera" y "Los últimos días de Troya" es obra obligada en "Ciudad de Valencia"

La Banda La Lira de Toro, bajo la dirección de Víctor Teresa, estrenó, durante su tradicional concierto de Navidad, la obra "Un día cualquiera", escrita por el compositor toresano David Rivas Domínguez, aunque también ofreció al numeroso público que llenó por completo el teatro Latorre de la ciudad, obras de otros compositores, así como otras dos piezas de Rivas, su pasodoble "Manuela Calzada" y "Episcopus Castrum", sobre la leyenda medieval del palacio de Gaudí de Astorga.

[Img #25323]Por lo que respecta al origen de "Un día cualquiera", Rivas explica que hace ya dos años fue el músico Antonio Membibre quien le pidió que compusiera esta pieza. Membibre acababa de realizar un concierto benéfico, al poco de fallecer su padre, "para agradecer las muestras de cariño y, sobre todo, la ayuda prestada por una asociación que hace una labor importante", Ascol Salamanca, una asociación que ayuda a enfermos y familiares relacionados con enfermedades de la sangre, sobre todo centrándose en la leucemia, pero también atendiendo a otras. El padre de Antonio Membibre, "desgraciadamente, falleció por la leucemia y él comprobó que la gente de Toro respondió bien al concierto benéfico", porque, añade Rivas,  "es verdad que la gente de Toro cuando hay cosas benéficas suele responder".

 

Por este motivo, Membibre decidió que le gustaría tener una obra propia, y, puesto que "Antonio y yo somos amigos desde la infancia y, además, hemos estado siempre ligados a través de la música", le propuso a Rivas que compusiera una obra original para saxofón solista y banda. No obstante, tras pensar en esta idea, terminaron decidiendo que podía ser para dos solistas, "que es una forma de poder implicar a más gente, lo que es algo motivador para un músico". De esta forma, y ya que Membibre es amigo y alumno de Antonio García Jorge, músico internacional y catedrático de saxofón del Conservatorio de Murcia, que cuenta con bastantes premios, pensó que este músico podía interpretar la parte de saxofón soprano, mientras que él haría la de alto.

 

Además, la idea fue que la obra llevara el recuerdo de su padre, pero, sobre todo, Membibre quería que la obra se donase a Ascol. Debido a este deseo, Rivas precisa que "así lo he hecho, he donado la obra y he firmado un documento en el que se especifica que todo lo que pueda generar la obra sea para Ascol", asociación en la que recibieron la idea "de maravilla y agradecieron mucho a Antonio el detalle", al mismo tiempo que "yo también estoy muy agradecido porque es algo que me parece bonito y sensible, y además cuentan con tu música, que no tendrían por qué hacerlo".

 

El proceso, por supuesto, conllevaba escribir la obra, "que no se hace en dos tardes", de modo que el primer semestre de 2017 sirvió para que Rivas escribiera la obra, y ese mismo verano se la entregó a Membibre. El resto del tiempo se empleó en contactar con Ascol, cuadrar fechas, ensayar... Al final se decidió que la obra se estrenaría el 4 de enero en el concierto de Navidad de la Banda La Lira, y, puesto que en Toro no está Ascol, se pidió la colaboración de las dos asociaciones que hay relacionadas con el cáncer, la Asociación Española Contra el Cáncer y la Asociación Unidos Contra el Cáncer de Toro y su Alfoz, de modo que el 50 % de la recaudación ha sido para Ascol y el otro 50 % se ha repartido entre AECC y UCCTA. En cuanto al resultado, Rivas afirma que se encuentran "contentísimos" porque se agotaron las entradas, "se vendieron 300 entradas, que se complementaron con lo recaudado a través de la fila 0, con un total que ha rondado los 1.500 euros".

 

Y sobre el contenido de la obra, Rivas aclara que, en su opinión, si se tiene que establecer un vínculo "tiene que ser algo emocional y relacionado con el día a día de personas que sufren la enfermedad", a lo que añade que "se trata de algo que no está marcado en el calendario, se trata de días cualquiera en los que la vida te puede cambiar para bien o para mal a través de noticias que no esperas". Por eso precisamente se le ocurrió que ese "Un día cualquiera" es "un día en el que la vida te cambia y te hace vivir situaciones adversas". Matiza, además, que la situación está vista, más que desde la perspectiva del enfermo, desde la de la gente de alrededor. A partir de ese planteamiento, lo que el compositor toresano trata de reflejar son emociones porque, "como expliqué en el teatro, creo que las personas somos emociones, y así, nuestra actitud y nuestra forma de ser y de hacer cosas están relacionadas con esas emociones".

 

La obra, para saxofón soprano, saxofón alto y banda, de 15 minutos de duración, está dividida en cuatro partes. Comienza con un tema cotidiano, cualquiera, pero que ya apunta, por un lado, nostalgia y, por otro lado, tranquilidad, ya que "lo que quiero es ir tocando un poco el corazón de la gente y metiéndola en ambiente". Este primer movimiento se desarrolla con interludios, pero todos en esta dinámica. De repente, "sin esperarlo", se crea una tensión y se rompe rápidamente con un movimiento brusco, de caos, hasta el punto de que en la partitura especifica "allegro caótico", en el que hay muchas modulaciones, movimiento inestable, percusión, y el espectador no percibe una melodía como tal; con esto "quiero describir el caos mental que en tu cabeza se produce, quieras o no, cuando se recibe la noticia de que tu padre tiene un cáncer". Ese caos a veces se ve apaciguado por calma y tranquilidad, aunque sólo esté motivada por el cansancio, de forma que hay momentos en los que sigue el caos, pero de repente hay dos compases que recuerdan el tema del principio, pero vuelve el caos..., es decir, "es un movimiento en el que nos tenemos que convertir un poco en bipolares, como señaló el director de La Lira, Víctor Teresa". Y esto acaba en un "tutti fuerte", con una melodía estresante, y de repente aparece la calma. Y en ese tercer movimiento Rivas ha reflejado un poco de tristeza con un lento "como calma, paz, en la que, desgracidamente, una paz es la muerte, y que te ha dado tiempo a ir asimilando todo, aunque te duela, evidentemente, y son cosas que no superas en la vida, pero aprendes a vivir con ellas", y es precisamente ese aprendizaje lo que plasma en este movimiento, por lo que es nostálgico, con tranquilidad, paz, armonía, e incluso hay algún acorde y alguna melodía que pueden parecer hasta de esperanza. Y esa esperanza del final del movimiento se une a una reposición del principio y vuelve a aparecer el tema cotidiano, como idea de que la vida sigue, pero en lugar de terminar como el primer movimiento, incluye una coda final, "como una especie de vals o danza, que es un guiño a ver lo positivo de las cosas, tener esperanza, quedarte con los recuerdos buenos, la vida sigue y tendrás momentos buenos en tu vida aunque hayas pasado por uno malo".

 

En este sentido, Rivas incide en que, puesto que le dieron la oportunidad de salir a explicar esto justo antes de escucharlo el público, "ya hice que se metiera en ambiente y, por desgracia, todos los que estábamos allí, bien de forma directa o indirecta, hemos pasado casos así o los hemos conocido, por lo que te sientes muy identificado".

 

Estreno en Italia de su "Suite Sayaguesa"

 

Su composición "Suite Sayaguesa", basada en las tierras de Sayago, en claro homenaje al folclore de la provincia zamorana, prosigue su caminar internacional. Después de estrenarse en Japón durante 2017, esta vez, a finales de 2018, se ha estrenado en Italia, país en el que también han podido disfrutar de esta agradable pieza dividida en seis movimientos y dedicada a Luis Antonio Pedraza, quien encargó la composición a Rivas.

 

Fue el Complesso Bandistico San Giovanni Bosco de Bellinzago la agrupación que la puso en escena durante su concierto de Navidad, en el que contó como solista de flauta pastoril con el profesor Atsufumi Ujiie, encargado también de llevar a cabo el estreno en Tokio.

 

Según afirmó el músico toresano, se trata de "un paso más" en su dilatada trayectoria, últimamente plagada de premios, estrenos nacionales e internacionales, y colaboraciones con multitud de solistas y agrupaciones musicales.

 

"Los últimos días de Troya", obra obligada en el Certamen "Ciudad de Valencia" 2019

 

Por otra parte, su obra "Los últimos días de Troya" ha sido elegida como pieza obligada en la Sección Tercera del Certamen Internacional de Bandas de Música "Ciudad de Valencia", lo que para Rivas ha supuesto "uno de los mayores honores en mi carrera musical", dado que "ni en mis mejores sueños pude imaginar que alguna vez una obra mía sería pieza obligada en este Certamen".

 

 

* Foto: David Rivas: David Rivas explica la obra al público justo antes de que la interprete la Banda La Lira (foto cedida por el teatro Latorre)

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