Gonzalo Julián
Martes, 05 de Febrero de 2019
PORTUGAL. UN EJEMPLO

Un viaja internacional

Gonzalo Julián

[Img #25451]El pasado domingo, un grupo de cuatro amigos planificamos y realizamos un viaje a la población portuguesa de Macedo de Cavaleiros  para comer. Entramos desde Alcañices con dirección a  Vimioso,  para realizar la ruta de vuelta vía Braganza. En total realizaríamos unos 150 Kms.  por el noreste portugués.

                En Alcañices hicimos el primer alto del camino  en ese día,  tan de invierno, como espléndido, que nos regaló el destino, para esperar y recoger al cuarto integrante  de la excursión, que llegaría desde un pueblecito de la zona de Aliste, muy cercano. Tras el café, en las inmediaciones de la antigua Aduana, y dada la demora en la llegada de este amigo, decidimos pasear.

                Aquí recibí el que, más tarde entendería como “Primer Impacto”: la ciudad, “vista desde lejos”, como la veíamos desde aquel lugar… “vista desde cerca”, como la íbamos viendo en nuestra aproximación, durante la placentera caminata, era un cúmulo de faltas de sentido común a la hora de organizar, definir, trazar una población. En todo este tiempo, ya largo para mí, tras 62 años de recorrer la provincia…te terminas acostumbrando…y te terminas por acomodar y  a “no ver lo que tienes delante”. Por suerte, (desde luego por desgracia), el domingo me di cuenta de que Alcañices era, es, una ciudad fea, desaliñada, nada acogedora. El acercarnos al interior de la misma, en poco cambió esta percepción: Solares, cuando no edificios en ruinas, abandonados, sucios, destartalados (*). Calles y aceras arregladas, en el mejor de los casos, “a trozos”…cuando no directamente carentes de todo mantenimiento… o totalmente a falta de una reparación,  ya tan  perentoria como necesaria. 

                Créanme los habitantes de la ciudad y de la comarca, que lo digo con tanto respeto, como con dolor.

                Los cuatro, ya agrupados definitivamente, iniciamos el viaje introduciéndonos en la comarca portuguesa vecina, por la ruta ya citada.

                Como todo zamorano, he visitado Portugal, en particular las zonas y poblaciones limítrofes, en varias ocasiones…sin hacerlo de forma de una forma continua, ni establecida. Siempre he “recibido”, desde niño, que ese país…esa zona “es de lo más pobre…de Europa”. Por algún motivo, que es lo que intento explicar aquí, en  este viaje he tenido otra percepción…y este ha sido mi “Segundo Impacto”: Me he encontrado un país, unas poblaciones,  tan humildes, como alegres, limpias, ordenadas y, ¡CON ACTIVIDAD!. Me explicaré: en el primer tramo del recorrido hasta Macedo, son ingentes las hectáreas, las laderas, los bancales plantados de olivos. Pero es que es, aún más impactante… agradablemente impactante, ver la cantidad de esos espacios, todavía sin esa especie arbórea, que se están replantando en la actualidad…y de una forma casi frenética: cientos de hectáreas  se estaban plantando  de olivos.  Al llegar a las poblaciones, por las que pasábamos, algunas muy pequeñas, como las de aquí, por una carretera dignamente acondicionada y,  por supuesto,  señalizada, siempre y en todo momento sabias dónde te encontrabas, qué monumento, por humilde que fuese,  podías visitar en aquel lugar. En las paradas, podías constatar que las calles, las aceras, sin lujo, pero con cariño, detalle, orden…estaban acondicionadas. Los grupos residenciales de las afueras, lo constituían viviendas unifamiliares, pequeñas, pero ordenadas, alegres y de vivos colores. El interior, limpio, arreglado. Los edificios sin uso, los solares, lo estaban sin llegar al abandono.

                Nuestra llegada a Macedo, y tras el paseo/caminata correspondiente e imperioso después de la comida, ratificó todo lo anterior: una ciudad de algo menos de 20.000 habitantes, poseía una gran almazara, que de seguro completaba el proceso de obtención de aceite, con las otras pequeñas vistas en muchos de los pueblos citados. Disponía de industrias de trasformación de la madera, grandes viveros…etc.  Las grandes internacionales de los hipermercados también estaban aquí instaladas: pude constatar Lidel y Continene. Por lo tanto: había actividad, conservación, orden…vida…incluso alegría.

                Iniciamos, a media tarde, el viaje de vuelta, con dirección a Braganza, como ya he indicado. La primera sorpresa es que lo hacemos por una Autovía que viene desde Oporto, de un trazado moderno y efectivo, con la ayuda de grandes viaductos. En este tramo  ya no pudimos  ver la “realidad portuguesa tan de cerca”; aunque lo que  nos lo impedía era  el viajar por esta vía rápida. Eso sí: fue ver el cartel azul, con el círculo europeo de estrellas amarillas, con “España” en su interior, y  los cuatro carriles…se convirtieron en dos…y empezó mi “Tercer  Impacto”. Y este fue, desde luego,  el impacto más fuerte.

                La sensación que he tenido al llegar, por la mañana, a Alcañices, descrita anteriormente, empezó a mostrarse acrecentada de una forma alarmante y, para mí, casi enfermiza: empecé, tras 62 años de vida, a deprimirme en, y por,  esta zona, en el sentido literal del comentario. Cuando dejamos  la N-122,  en Sejas de Aliste, dirección Rábano, para continuar la excursión del lado español, fue una pequeña hecatombe personal. La carretera dejada de la mano de Dios desde hace… Los pueblos, más abandonados aún,. Las calles, sin aceras, hormigonadas, en el mejor de los casos, únicamente en 100 metros a la redonda de la Plaza/Iglesia. Al tomar la carretera provincial (de la Diputación, vamos) que llega a   Tola, desde Rábano de Aliste, el espectáculo, el panorama, la realidad, eran, literalmente EXPERPENTICOS: la maleza, cuando no la vegetación, invadiendo la calzada. La pintura en el asfalto totalmente inexistente…!!!Las señales de tráfico, TODAS derrumbadas, caídas o tiradas!!!. Por favor, cualquier usuario de esa carretera que de fe de esta penosa  afirmación.

Sus habitantes, sin otra posible actividad que no sea cuidar de unas terneras…que labrar unas pequeñas cortinas…que trabajar en la cantera…en el matadero…emigrar a Zamora…a Madrid…seguramente ya no al País Vasco…ni a Cataluña…

                 En este “Viaje Internacional”… ¿desde dónde se entra a la zona más deprimida de Europa… desde España… o desde Portugal…?

 

 

Gonzalo Julián Carpintero

 

 

(*) Al igual que en Zamora, Toro, Benavente…por otra parte.

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