Eugenio de Ávila 1
Sábado, 09 de Febrero de 2019
PERSPECTIVAS

Criticar al poder

Sé que si hubiera sido un cobista, un “pelota”, para ser más claro, habría recibido favores de los políticos más mediocres, como casi todo el personal que se dedica al periodismo por estos pagos

[Img #25549]Sé que si hubiera sido un cobista, un “pelota”, para ser más claro, habría recibido favores de los políticos más mediocres, como casi todo el personal que se dedica al periodismo por estos pagos. Pero soy distinto. Critico lo que me disgusta, me enoja y me encabrona. Critico la poder, lo detente un Montesco o un Capuleto. Y lo hago porque puedo y porque, además, es de justicia. Nunca me traicionaré. Desde la tierna infancia, siempre pregunté por qué se me obligaba a hacer las cosas que ordenaban mis mayores, y si no me parecía bien, contestaba, protestaba, me enfadaba.

Reconozco que he perdido mucho dinero por criticar a la derecha -¿existe?-  y a la izquierda -¿dónde mora?-, y que hay hinchas de partidos de la diestra y de la siniestra que no admiten que sea un librepensador. Pero yo no soy de nadie. Ni de mí mismo.

Y, mientras mi cerebro mantenga cierta cordura, convertiré mis palabras en petos y espaldares para combatir a los malandrines de la política, a los propios, que nunca serán nuestros, y a los de más allá, reos de que nuestra ciudad y provincia agonice, de que España se quiebre.

Antes de irme, intentaré cada día de mi vida perfeccionarme, ser mejor persona y más libre para escribir lo que pienso, desvelar la verdad, desfacer entuertos y advertir al ciudadano de los peligros que le acechan si se cruza de brazos, si sigue con su apatía antropológica, si le da igual que ordenen y manden unos u otros, leer periódicos de papel y digitales, escuchar emisoras de radio, ver televisiones que se hallan al servicio del poder para esconder la verdad y manipular la información. Porque si Zamora languidece, se debe a tres cuestiones esenciales: a sus políticos, servidores de sus partidos y nunca del ciudadano; a los medios de comunicación, cómplices del poder,  que les inyecta energía en forma de dinero público, de publicidad institucional para que continúen tergiversando y desinformando, y a un sector mayoritario de la sociedad zamorana, incapaz de rebelarse contra tanto malandrín político y periodístico.

Por supuesto, trabajaré cerca de los zamoranos que buscan el bien de su tierra, de aquellos que presentan proyectos para que Zamora salga del coma económico y demográfico; de los intelectuales que piensen en potenciar el patrimonio histórico, gastronómico, paisajístico de nuestra geografía, y de esos zamoranos, militares, que han trabajado en silencio, desde hace años, para que, ¡por fin!, Monte La Reina se convierta en el segundo campo de maniobras del Ejército más importante de nuestra patria, que albergaría a miles de profesionales, de soldados, y a sus familias, y que conllevaría la instalación de otros servicios en nuestra tierra.

Estos zamoranos han demostrado amar a su tierra, porque lo hacen sin esperar nada a cambio, casi por poesía. Espero, si un día ese proyecto se convierte en realidad, contar la intrahistoria de la instalación en nuestra provincia de unidades de nuestro Ejército. De momento, solo saldré a criticar toda injerencia política y periodística que intente secuestrar el futuro de Zamora. Porque, si es cierto que existen zamoranos que piensa en el porvenir de su tierra y laboran para asirlo, también hay otra caterva de hijos de Zamora que no cejan de intentar que nada cambie´, que todo siga igual, que en  esta ciudad y su provincia se vive de maravilla. Y tienen cierta razón, sobre todo si los que piensa de tal guisa forman parte del secular caciquismo y la vieja política.

Dejaré el periodismo siendo pobre, más que cuando me inicié, allá en 1984, en el auténtico El Correo de Zamora, después comprado y jibarizada su cabecera por el capitalismo foráneo. Pero seguiré escribiendo para defender a los buenos, a los sencillos y a las humildes. Y me sentiré inmensamente rico  por haber escrito lo que me dio la gana, sin hacerle la pelota a ningún malandrín dela política ni a cacique alguno.

Y creo que los ladrones no son gente honrada, menos los que se hicieron ricos en la política.

 

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  • Ana Maria

    Ana Maria | Domingo, 10 de Febrero de 2019 a las 19:21:42 horas

    Me reconforta gratamente ver que no soy la ultima romántica.
    Adelante.

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