Eugenio de Ávila
Lunes, 11 de Febrero de 2019
OBITUARIO

Luis Cid: el político más influyente de la derecha zamorana

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #25589]Me sorprendió, a primera hora de la mañana, la muerte de Luis Cid Fontán, quizá el político zamorano más simpático que ha conocido la historia de nuestra democracia, y también el más polémico, porque, durante su etapa como presidente de la Diputación, se conoció el mayor escándalo vivido en una institución pública zamorana, al cambiar un diputado socialista –siempre se acusó a Antorrena, aunque él me lo negó personalmente y acusó a otro compañero del PSOE- el sentido de su voto para mantener el poder del Partido Popular en la institución provincial. Fue el primer caso de compra política en la democracia española: 1 de agosto de 1987.

Antes de aquel suceso, PSOE y CDS, que sumaban 13 diputados, mayoría absoluta en la Diputación, habían llegado a un acuerdo. Manuel Riesco y Rodríguez San León pactaron para tomar el Hospital de la Encarnación. Pero el consenso podría haberse roto, si José María Aznar, entonces presidente de la Junta de Castilla y León, con el apoyo del Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez, hubiera aceptado un cambio en la persona que debería ocupar la Presidencia en la Corporación Provincial. Políticos del PP y San León –entonces líder del CDS en la provincia-, al unísono, ofrecieron al presidente de los populares el nombre de Eustaquio Villar para presidir la Diputación y apartar de la Presidencia a Luis Cid. Aznar no lo admitió. ¿Por qué? Lo intuyo. No tengo pruebas. Quizá hay se encuentre la clave del  denominado Caso Zamora, que acabó con la carrera política de J.Antolín Martín, el enemigo nº 1 de Cid, aunque, por detrás, hubiera “amigos”, colegas de don Luis, como se le conocía entre la gente afín y cierta prensa, que le causaron peores daños. Martín, al menos, nunca se escondió. Luis y Antolín poseían dos formas diametralmente opuestas de entender la gobernanza de la casa grande de la provincia. Y chocaron. 

Sin duda, Cid fue, durante muchos años, la cara del PP zamorano, el político al que se dirigieron todas las críticas de la izquierda zamorana y, de una forma solapada, de sus colegas de partido: nepotismo, corrupción, trasiego de maletines, etc. Los grandes felones del que fuera presidente de la Diputación durante dos mandatos, ocho años, hay que buscarlos entre los políticos de su cuerda, pura ambición, que crecieron a su sombra, a los que él aupó, aconsejó y dirigió. Confiaba en ellos. Cándido. ¡Tan inteligente para todo, pero tan ingenuo para la política! Fue el Julio César del PP: apuñalado por los próximos. Se murió sin escribir la verdadera historia de la subida de sueldos en la Diputación, que dio lugar a un enfrentamiento con Aznar, a la sazón presidente del ejecutivo autonómico.

También, durante sus mandatos, merced a las ideas de su secretario particular, el periodista Luis Felipe Delgado de Castro, la Diputación produjo una ingente cantidad de trabajos editoriales, rescatando parte de nuestra historia. El Centro de la UNED en Zamora se debe a su gestión, como también el Consorcio de Fomento Musical, dirigido, y de forma laudable por Pablo Madrid,  y numerosos convenios culturales con diversas asociaciones. Tampoco se olvidó de la Semana Santa, a lo que también contribuyó el maestro de periodistas zamorano, que ya  he mencionado, persona de su confianza  que le acompañó en la Secretaría Particular durante ocho años, la persona más erudita en temas de nuestra Pasión.

En la hora de su muerte, la hipocresía volverá a protagonizar pésames y manifestaciones de duelo, obituarios loando su figura y artículos denostándola. Como todo hombre público, cosechó aciertos y recogió fracasos. Como toda persona, fue amado y amó, odiado y no sé si odió. Se nos fue un político capital en la historia de la derecha zamorana. No fue un fascista, más bien un conservador de otra época, simpático, sencillo y normal. Tuvo amigos en la izquierda y enemigos en la diestra. Él creía en Dios. Hoy, desde hace unas horas, convive con su esposa más allá del tiempo.

El padre de una íntima amiga solía decir: “Dios te libre del día de las alabanzas”. Punto.

 

Postadata: No recuerdo que los dirigentes del PP en la Diputación lamentasen la muerte de José Antolín Martín, presidente de la Diputación, de una manera tan estruendosa. 

 

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