PERSPECTIVAS
La Semana Santa de Zamora ha dejado de ser católica
Eugenio-Jesús de Ávila
Quizá aquel aserto de Manuel Azaña, pronunciado nada más proclamarse la II República, lo de España ha dejado de ser católica, podría extrapolarse a este año 2019, como parodia. Verbigracia: La Semana Santa de Zamora ha dejado de ser católica; yo, también, ha tiempo. La boutade del gran político de Alcalá de Henares también la he hecho mía, después de demasiados años de experiencia, de análisis, de estudio, de realidad. Hay cada vez menos zamoranos con fe, sin creencias. Y la Semana Santa, quiérase o no, es una manifestación religiosa.
Y yo, como soy ateo, gracias a Dios, desde hace mucho tiempo, observo las cuitas de la Pasión zamorana con enorme objetividad. Solo aplico la inteligencia, el racionamiento, la experiencia, a la realidad de cofradías y hermandades. Aquí, en las asambleas de cofradías y hermandades, que comienzan, para disimular, con una oración, el espíritu religioso no existe. Hay excepciones, pero la vanidad, el poder y la tradición protagonizan la mayoría de las acciones de los que mandan en las hermandades semanasanteras. Guerras entre cofradías, de las grandes por el número de grupos escultóricos contra las pequeñas o penitenciales. Guerras domésticas, entre las juntas directivas y las oposiciones, como si tratásemos de partidos políticos; guerras entre cargadores, como se demostró hoy, por la mañana, en el Ramos Carrión; calumnias, maledicencias, felonías…todo ayuda a que la fama de nuestra semana grande del año, construida en base a la austeridad y religiosidad de nuestros desfiles procesionales, se haya perdido, para dar paso a lo estético, a una lucha por el poder más propia de políticos que de creyentes, de personas con fe, de penitentes, de almas pías.
Nunca nadie se ha atrevido a realizar un estudio demoscópico sobre la asistencia a misas, quinarios, novenarios de hermanas y hermanos de cofradías y hermandades, para averiguar si nuestros desfiles procesionales se nutren de personas religiosas o se trata, simplemente, de gente que sale en varias cofradías por tradición, porque sus padres o madres, abuelas y abuelos así se lo transmitieron, o porque es una forma de ejercer una autoridad de la que carece en su trabajo durante todo el año para sentir el poder de ordenar y mandar a hermanos de filas, cargadores, etc durante unas horas al año. Me temo que hay pocos cofrades y hermanas que cumplan con la Iglesia y sus mandamientos. Pero, allá cada cual con su conciencia. Un ateo, como es mi caso, no es quién para criticar la incoherencia religiosa.
Hace muchos años decidí abandonar desfiles procesionales, pasar de la vida interna de las cofradías, y casi ni asistir a las procesiones. Quise así ser otorgar coherencia a mis ideas con mis acciones. Me había cansado de hacer el cretino cubriendo mi rostro con un caperuz si mi alma se divorció de Dios.
España ha dejado de ser católica. Nuestra Semana Santa, también. Ahora es otra cosa. Qué cada cual busque en sus adentros lo qué es, la verdad de sus sentimientos religiosos, por qué forma parte de cofradías. No escribo ex cátedra. Solo trato de analizar lo que la experiencia me demuestra. Y me trae sin cuidado si la Pasión en Zamora se ha reducido a una manifestación estética en la calle, o si los penitentes son hombres y mujeres píos, almas de Dios.
Postdata: Conozco a hombres y mujeres con sólidas creencias religiosas que viven con intensidad la Semana Santa, pero cada año que pasa, a medida que profundizamos en esta centuria, decrece el número de estas personas con fe.
Quizá aquel aserto de Manuel Azaña, pronunciado nada más proclamarse la II República, lo de España ha dejado de ser católica, podría extrapolarse a este año 2019, como parodia. Verbigracia: La Semana Santa de Zamora ha dejado de ser católica; yo, también, ha tiempo. La boutade del gran político de Alcalá de Henares también la he hecho mía, después de demasiados años de experiencia, de análisis, de estudio, de realidad. Hay cada vez menos zamoranos con fe, sin creencias. Y la Semana Santa, quiérase o no, es una manifestación religiosa.
Y yo, como soy ateo, gracias a Dios, desde hace mucho tiempo, observo las cuitas de la Pasión zamorana con enorme objetividad. Solo aplico la inteligencia, el racionamiento, la experiencia, a la realidad de cofradías y hermandades. Aquí, en las asambleas de cofradías y hermandades, que comienzan, para disimular, con una oración, el espíritu religioso no existe. Hay excepciones, pero la vanidad, el poder y la tradición protagonizan la mayoría de las acciones de los que mandan en las hermandades semanasanteras. Guerras entre cofradías, de las grandes por el número de grupos escultóricos contra las pequeñas o penitenciales. Guerras domésticas, entre las juntas directivas y las oposiciones, como si tratásemos de partidos políticos; guerras entre cargadores, como se demostró hoy, por la mañana, en el Ramos Carrión; calumnias, maledicencias, felonías…todo ayuda a que la fama de nuestra semana grande del año, construida en base a la austeridad y religiosidad de nuestros desfiles procesionales, se haya perdido, para dar paso a lo estético, a una lucha por el poder más propia de políticos que de creyentes, de personas con fe, de penitentes, de almas pías.
Nunca nadie se ha atrevido a realizar un estudio demoscópico sobre la asistencia a misas, quinarios, novenarios de hermanas y hermanos de cofradías y hermandades, para averiguar si nuestros desfiles procesionales se nutren de personas religiosas o se trata, simplemente, de gente que sale en varias cofradías por tradición, porque sus padres o madres, abuelas y abuelos así se lo transmitieron, o porque es una forma de ejercer una autoridad de la que carece en su trabajo durante todo el año para sentir el poder de ordenar y mandar a hermanos de filas, cargadores, etc durante unas horas al año. Me temo que hay pocos cofrades y hermanas que cumplan con la Iglesia y sus mandamientos. Pero, allá cada cual con su conciencia. Un ateo, como es mi caso, no es quién para criticar la incoherencia religiosa.
Hace muchos años decidí abandonar desfiles procesionales, pasar de la vida interna de las cofradías, y casi ni asistir a las procesiones. Quise así ser otorgar coherencia a mis ideas con mis acciones. Me había cansado de hacer el cretino cubriendo mi rostro con un caperuz si mi alma se divorció de Dios.
España ha dejado de ser católica. Nuestra Semana Santa, también. Ahora es otra cosa. Qué cada cual busque en sus adentros lo qué es, la verdad de sus sentimientos religiosos, por qué forma parte de cofradías. No escribo ex cátedra. Solo trato de analizar lo que la experiencia me demuestra. Y me trae sin cuidado si la Pasión en Zamora se ha reducido a una manifestación estética en la calle, o si los penitentes son hombres y mujeres píos, almas de Dios.
Postdata: Conozco a hombres y mujeres con sólidas creencias religiosas que viven con intensidad la Semana Santa, pero cada año que pasa, a medida que profundizamos en esta centuria, decrece el número de estas personas con fe.

















Alfonso | Domingo, 10 de Marzo de 2019 a las 21:24:37 horas
Ateo " Gracias a Dios" que ironia... ateo y nombras a Dios, ateo y te preocupas de lo que pase en las cofradías y hermandades...no me pega. Lo único que le doy la razón es en el bochorno que sentimos los creyentes con este tipo de enfrentamientos existentes en las distintas cofradías. Una falta de respeto y formación para los cofrades, a mas de un presidente los ponía yo en catequesis de adultos para que encuentren el verdadero sentido de lo que es una cofradía....
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