PERSPECTIVAS
Suicidios políticos
Eugenio-Jesús de Ávila
![[Img #26257]](http://eldiadezamora.es/upload/images/03_2019/3527_servidor.jpg)
Fue una tarde de política surrealista la que vivió esta ciudad y provincia en la tarde del pasado viernes. La dimisión en bloque de la cúpula provincial de Ciudadanos, ante un nombramiento, digital, de la dirección de Valladolid, que sigue equivocándose, y el nombramiento de Isabel Blanco como número 1 del PP al Congreso de los Diputados en sustitución de Martínez-Maíllo, que se jugará su futuro político como candidato al Senado. No es un cambio, porque la ingeniera de Caminos forma parte del aparato del partido, por lo tanto, aupada por la clase dirigente que impuso Fernando en Víctor Gallego desde hace más de 15 años, tras ir purgando a todos aquellos miembros del PP que no le gustaban ni a él ni tampoco, al gran condotiero popular, el ínclito García Carnero, que, me imagino, querrá seguir en el Senado hasta su jubilación. Si es así, habrá que pedir a los zamoranos que no se le vote más. ¡Ya está bien de premiar a gente que no lo merece! Si Casado quiere cambiar el partido, que empiece por este personaje.
Ciudadanos camina hacia el suicidio político. Albert Rivera, y ese consejero áulico, Yáñez, la liaron en Castilla y León, autonomía dirigida por tipos de escasa valía. Lo de Silvia Clemente me resulta patético: fichar a una política que ha formado parte del aparato del PP en esta doble región, desde la época de Lucas, no tiene calificativo. El error lo pagará la formación naranja en las urnas, mas si querían echar al mejor político de Cs en Castilla y León, al doctor Igea, que si no amenaza con ir a la Justicia, se lo cargan por esa dama de Segovia.
Se puede fichar a gente que el PP ha machacado, porque representaba más progreso, más libertad, más trabajo. Pongamos a Rosa Valdeón, que sigue siendo una persona querida por los zamoranos, víctima de Martínez-Maíllo y sus correveidiles y sus medios de comunicación locales, siempre a su servicio, pero que cambiarán de partido dependiendo de quién se imponga en la Junta y en la Diputación Provincial. Solo saben alimentarse en el pesebre de las instituciones públicas. Lo respeto todo, menos la falta de talento, que dijo Wilde.
Ahora bien, acabar con Ciudadanos en Zamora, un partido que podría obtener excelentes resultados en las legislativas y en los comicios locales, por nombrar a un candidato desconocido para los actuales dirigentes provinciales de la formación naranja, sin vida en el seno del partido, solo con presencia, tangencial, en algunas carpas y durante los últimos meses, militantes del PSOE, según me han informado socialistas zamoranos en su día, cargo importante de CC.OO, me parece inexplicable. No obstante, juzgo como loable esta decisión digital de la alta jerarquía naranja de Pucela, si se pretende el suicidio político en Zamora y su provincia de Cs. Quo vadis, Ciudadanos?
Este esperpento político del partido de Albert Rivera favorecerá, sin duda, a Vox y al partido que lidera Ángel Macías, “Por Zamora”. El PP morderá el polvo en la capital de la provincia, y, por las pintas, también en las autonómicas, porque son dos candidatos perdedores de una formación que camina cuesta abajo en la rodada, hasta que Pablo Casado no meta el bisturí y extraiga todos los tumores políticos de Mariano y Soraya. Pero me temo que el actual presidente nacional del PP también saldrá perjudicado en las próximas legislativas, aunque haya fichado gente valiosa, preparada, limpia, para liderar a su partido en distintas provincias españolas. Aquí, como digo, el cambio no es tal, solo de sexo: de hombre a mujer.
Por lo tanto, la expectación de los zamoranos de centro y conservadores se dirige ahora hacia Por Zamora y Vox, que mantiene un profundo silencio sobre sus candidaturas al Congreso, Senado y Ayuntamiento de la capital. El lunes, a las seis de la tarde, en el Hotel Palacio del Duero, Ángel Macías y Luis Felipe Delgado de Castro presentarán su programa para embellecer Zamora, con toda la enorme carga económica que ello conlleva. De momento, tampoco se presentará la candidatura al Ayuntamiento de la ciudad. Solo hay rumores. Habrá que esperar. Tiempo al tiempo. No hay prisas. Mientras, los sucidios políticos protagonizan la vida zamorana. Hay dos maneras de poner fin a la vida: lo que ha hecho la formación naranja o nominar como candidata a la Alcaldía de la capital a una mujer con Martín Pozo.
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Fue una tarde de política surrealista la que vivió esta ciudad y provincia en la tarde del pasado viernes. La dimisión en bloque de la cúpula provincial de Ciudadanos, ante un nombramiento, digital, de la dirección de Valladolid, que sigue equivocándose, y el nombramiento de Isabel Blanco como número 1 del PP al Congreso de los Diputados en sustitución de Martínez-Maíllo, que se jugará su futuro político como candidato al Senado. No es un cambio, porque la ingeniera de Caminos forma parte del aparato del partido, por lo tanto, aupada por la clase dirigente que impuso Fernando en Víctor Gallego desde hace más de 15 años, tras ir purgando a todos aquellos miembros del PP que no le gustaban ni a él ni tampoco, al gran condotiero popular, el ínclito García Carnero, que, me imagino, querrá seguir en el Senado hasta su jubilación. Si es así, habrá que pedir a los zamoranos que no se le vote más. ¡Ya está bien de premiar a gente que no lo merece! Si Casado quiere cambiar el partido, que empiece por este personaje.
Ciudadanos camina hacia el suicidio político. Albert Rivera, y ese consejero áulico, Yáñez, la liaron en Castilla y León, autonomía dirigida por tipos de escasa valía. Lo de Silvia Clemente me resulta patético: fichar a una política que ha formado parte del aparato del PP en esta doble región, desde la época de Lucas, no tiene calificativo. El error lo pagará la formación naranja en las urnas, mas si querían echar al mejor político de Cs en Castilla y León, al doctor Igea, que si no amenaza con ir a la Justicia, se lo cargan por esa dama de Segovia.
Se puede fichar a gente que el PP ha machacado, porque representaba más progreso, más libertad, más trabajo. Pongamos a Rosa Valdeón, que sigue siendo una persona querida por los zamoranos, víctima de Martínez-Maíllo y sus correveidiles y sus medios de comunicación locales, siempre a su servicio, pero que cambiarán de partido dependiendo de quién se imponga en la Junta y en la Diputación Provincial. Solo saben alimentarse en el pesebre de las instituciones públicas. Lo respeto todo, menos la falta de talento, que dijo Wilde.
Ahora bien, acabar con Ciudadanos en Zamora, un partido que podría obtener excelentes resultados en las legislativas y en los comicios locales, por nombrar a un candidato desconocido para los actuales dirigentes provinciales de la formación naranja, sin vida en el seno del partido, solo con presencia, tangencial, en algunas carpas y durante los últimos meses, militantes del PSOE, según me han informado socialistas zamoranos en su día, cargo importante de CC.OO, me parece inexplicable. No obstante, juzgo como loable esta decisión digital de la alta jerarquía naranja de Pucela, si se pretende el suicidio político en Zamora y su provincia de Cs. Quo vadis, Ciudadanos?
Este esperpento político del partido de Albert Rivera favorecerá, sin duda, a Vox y al partido que lidera Ángel Macías, “Por Zamora”. El PP morderá el polvo en la capital de la provincia, y, por las pintas, también en las autonómicas, porque son dos candidatos perdedores de una formación que camina cuesta abajo en la rodada, hasta que Pablo Casado no meta el bisturí y extraiga todos los tumores políticos de Mariano y Soraya. Pero me temo que el actual presidente nacional del PP también saldrá perjudicado en las próximas legislativas, aunque haya fichado gente valiosa, preparada, limpia, para liderar a su partido en distintas provincias españolas. Aquí, como digo, el cambio no es tal, solo de sexo: de hombre a mujer.
Por lo tanto, la expectación de los zamoranos de centro y conservadores se dirige ahora hacia Por Zamora y Vox, que mantiene un profundo silencio sobre sus candidaturas al Congreso, Senado y Ayuntamiento de la capital. El lunes, a las seis de la tarde, en el Hotel Palacio del Duero, Ángel Macías y Luis Felipe Delgado de Castro presentarán su programa para embellecer Zamora, con toda la enorme carga económica que ello conlleva. De momento, tampoco se presentará la candidatura al Ayuntamiento de la ciudad. Solo hay rumores. Habrá que esperar. Tiempo al tiempo. No hay prisas. Mientras, los sucidios políticos protagonizan la vida zamorana. Hay dos maneras de poner fin a la vida: lo que ha hecho la formación naranja o nominar como candidata a la Alcaldía de la capital a una mujer con Martín Pozo.


















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