ELECCIONES
Democracia, partidos políticos y “hooligans”
Eugenio-Jesús de Ávila
Dilema para el españolito medio: ¿Elegir entre Pedro Sánchez y su PSOE que necesitará para gobernar a la extrema derecha racista catalana, a la masonería secesionista de ERC, a los patéticos marxistas burgueses catalanes, a Otegui y sus hijos de ETA, al PNV, del ultrahitleriano Sabino Arana, o a PP, con sus corrupciones y cobardías, a Vox, que es la derecha de siempre, o a Ciudadanos, partido que surge para combatir en Cataluña al racismo, con génesis socialdemócrata, que ha pactado con la izquierda, PSOE, y con el PP de Casado?
Ahí se halla el futuro de la democracia española, y, por ende, de España, de usted, de su pensión, de su libertad, de su modus vivendi, del futuro de las nuevas generaciones. Por supuesto, le queda otra opción, abstenerse, la que prefería García Trevijano, el mayor genio político español del siglo XX, mientras la Ley Electoral siga siendo, en esencia, injusta, porque no pesa lo mismo el voto de un español censado en Madrid que el de otro de Teruel y las listas las elaboran los jerarcas de los respectivos partidos para que usted, persona domesticada por el poder político y el mediático, crea que elige, cuando tan solo rubrica una decisión de la nomenclatura.
Los enemigos de España y los hijos de ETA prefieren a Pedro Sánchez en La Moncloa. Así lo han confesado. Sánchez Pérez-Castejón no se atreve a descartar a esa chusma para gobernar. Dice que votar sus candidaturas, las socialistas, edificará un parapeto contra estos monstruos que odian a España y a todo lo español. El ciudadano que crea las promesas del líder socialista vote PSOE. Aquí en Zamora, a Mar Rominguera y sus tres senadores. Pero, sin duda, le invito a la reflexión.
La izquierda española, que no tiene nada que ver con la de europea, porque ni es de aquí ni es de allá, porque no ha dado ni un solo intelectual marxista de nivel universal, que fue soviética hasta que la URSS se desmoronó y, en el fondo de su corazón, sigue añorando a Lenin , Stalin y la gerontocracia, nunca fue jacobina, conditio sine qua non de la esencia de un hombre de izquierdas, sino favorable siempre a los independentistas de PNV y las diferentes formulaciones de la extrema derecha catalana. El PSOE, que iba de izquierdas, nos metió en la OTAN –recuerdan aquel lema “de entrada, no”- y realizó las reformas que le exigió el gran capital europeo y norteamericano, destruyendo toda la gran industria del franquismo: naval, siderúrgica, minera…Ahora el líder de Podemos, del que yo, incauto, cándido, creí que era el Prometeo de la democracia, el político que profundizaría en la libertad y calidad de nuestro sistema, nos ofrece un mitin en Islas Canarias con banderas del MPAIAC, secesionistas del archipiélago, y se manifiesta a favor del referéndum en Cataluña y se abraza a una tiorra con la Ikurriña, bandera inventada, a imitación de la Unión Jack británica, por un descerebrado como Sabino Arana, más racista que Hitler. El austriaco odiaba a los judíos, como Marx; y el vizcaíno a los españoles, como la ETA y el PNV. Quo vadis, España?
La izquierda que yo amé fue jacobina, española, libérrima y obrera. La democracia la transformó en amiga del enemigo separatista, burguesa, sectaria y antiespañola. A un sector de esa izquierda que no sabe que es de derechas, le duele la palabra España. Ahora vote usted en consecuencia o absténgase si es un ciudadano inteligente y libre, no un hoolingan político. Yo no soy de ninguna de estas dos Españas cainitas, sectarias, fanáticas e intolerantes, que llevan el odio en la sangre y el asco en la baba: si eres español, si vives en pueblos del País Vasco y Cataluña, privilegiados por el franquismo, PSOE y PP, si alguna duda compárese con nuestros pueblos de Sanabria, Aliste, Sayago, tienes que esconder tus sentimientos de patriota. Allí no existe el Estado, solo para inyectar más y más millones de euros, permitir fueros medievales, insultos, privilegios: Pagaza, cuyo hermano fue asesinado por ETA; Rivera y miembros de Ciudadanos, escoltados por fuerzas de la Policía, batalla campal en Bilbao con los cachorros de ETA, por la presencia de Vox. El fascismo de izquierdas se impone en la patria de Cervantes, Quevedo y Lope. Del siglo de Oro, a la centuria de la infamia.
Dilema para el españolito medio: ¿Elegir entre Pedro Sánchez y su PSOE que necesitará para gobernar a la extrema derecha racista catalana, a la masonería secesionista de ERC, a los patéticos marxistas burgueses catalanes, a Otegui y sus hijos de ETA, al PNV, del ultrahitleriano Sabino Arana, o a PP, con sus corrupciones y cobardías, a Vox, que es la derecha de siempre, o a Ciudadanos, partido que surge para combatir en Cataluña al racismo, con génesis socialdemócrata, que ha pactado con la izquierda, PSOE, y con el PP de Casado?
Ahí se halla el futuro de la democracia española, y, por ende, de España, de usted, de su pensión, de su libertad, de su modus vivendi, del futuro de las nuevas generaciones. Por supuesto, le queda otra opción, abstenerse, la que prefería García Trevijano, el mayor genio político español del siglo XX, mientras la Ley Electoral siga siendo, en esencia, injusta, porque no pesa lo mismo el voto de un español censado en Madrid que el de otro de Teruel y las listas las elaboran los jerarcas de los respectivos partidos para que usted, persona domesticada por el poder político y el mediático, crea que elige, cuando tan solo rubrica una decisión de la nomenclatura.
Los enemigos de España y los hijos de ETA prefieren a Pedro Sánchez en La Moncloa. Así lo han confesado. Sánchez Pérez-Castejón no se atreve a descartar a esa chusma para gobernar. Dice que votar sus candidaturas, las socialistas, edificará un parapeto contra estos monstruos que odian a España y a todo lo español. El ciudadano que crea las promesas del líder socialista vote PSOE. Aquí en Zamora, a Mar Rominguera y sus tres senadores. Pero, sin duda, le invito a la reflexión.
La izquierda española, que no tiene nada que ver con la de europea, porque ni es de aquí ni es de allá, porque no ha dado ni un solo intelectual marxista de nivel universal, que fue soviética hasta que la URSS se desmoronó y, en el fondo de su corazón, sigue añorando a Lenin , Stalin y la gerontocracia, nunca fue jacobina, conditio sine qua non de la esencia de un hombre de izquierdas, sino favorable siempre a los independentistas de PNV y las diferentes formulaciones de la extrema derecha catalana. El PSOE, que iba de izquierdas, nos metió en la OTAN –recuerdan aquel lema “de entrada, no”- y realizó las reformas que le exigió el gran capital europeo y norteamericano, destruyendo toda la gran industria del franquismo: naval, siderúrgica, minera…Ahora el líder de Podemos, del que yo, incauto, cándido, creí que era el Prometeo de la democracia, el político que profundizaría en la libertad y calidad de nuestro sistema, nos ofrece un mitin en Islas Canarias con banderas del MPAIAC, secesionistas del archipiélago, y se manifiesta a favor del referéndum en Cataluña y se abraza a una tiorra con la Ikurriña, bandera inventada, a imitación de la Unión Jack británica, por un descerebrado como Sabino Arana, más racista que Hitler. El austriaco odiaba a los judíos, como Marx; y el vizcaíno a los españoles, como la ETA y el PNV. Quo vadis, España?
La izquierda que yo amé fue jacobina, española, libérrima y obrera. La democracia la transformó en amiga del enemigo separatista, burguesa, sectaria y antiespañola. A un sector de esa izquierda que no sabe que es de derechas, le duele la palabra España. Ahora vote usted en consecuencia o absténgase si es un ciudadano inteligente y libre, no un hoolingan político. Yo no soy de ninguna de estas dos Españas cainitas, sectarias, fanáticas e intolerantes, que llevan el odio en la sangre y el asco en la baba: si eres español, si vives en pueblos del País Vasco y Cataluña, privilegiados por el franquismo, PSOE y PP, si alguna duda compárese con nuestros pueblos de Sanabria, Aliste, Sayago, tienes que esconder tus sentimientos de patriota. Allí no existe el Estado, solo para inyectar más y más millones de euros, permitir fueros medievales, insultos, privilegios: Pagaza, cuyo hermano fue asesinado por ETA; Rivera y miembros de Ciudadanos, escoltados por fuerzas de la Policía, batalla campal en Bilbao con los cachorros de ETA, por la presencia de Vox. El fascismo de izquierdas se impone en la patria de Cervantes, Quevedo y Lope. Del siglo de Oro, a la centuria de la infamia.

















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