Eugenio de Ávila
Jueves, 25 de Abril de 2019
ELECCIONES GENERALES DEL 2019

Las urnas, espejismo de la democracia

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #26996]En verdad, la calidad de nuestra democracia hallase por debajo de la media europea. Poco a poco, los líderes de los partidos políticos, coincidiendo con la llegada a la Presidencia de Gobierno de Zapatero, se han ido superando en mediocridad. Lógico. A un pueblo estabulado, sin valores, atontado con tanto fútbol, donde solo ganan los que más dinero aportan, como sucede en la vida cotidiana; empobrecido intelectualmente con los canales de televisión de ámbito nacional, manejados por los partidos políticos, le corresponde una clase, una secta, política vulgar, mediana, gris. Sucede también en mi profesión, la del periodismo, donde la incultura, la falta de talento, de clase, de preparación coinciden con la de los hombres y mujeres que se dedican a la res pública.

No esperemos, pues, hombres de Estado en la cúpula de la política nacional. Imposible. Tenemos un sistema injusto, impropio de una nación avanzada, terreno abonado para la corrupción, el nepotismo, el negocio entre políticos y empresarios y concebido para que el trepa, el felón y el mezquino asciendan en la escala social. Ya no hay valores éticos, ni tan si quiera estéticos. Triunfan el jeta, el caradura y  el pelota, tanto en política, como en el periodismo. Lo peor de cada casa alcanza cargos en Congreso de los Diputados, Senado, diputaciones provinciales, alcaldías, dirección en periódicos, emisoras y televisiones provincianas, digitales. Políticos miserables y periodistas indigentes intelectualmente.

El día 28 de abril, una nueva cita electoral. Usted, lo reitero por enésima vez, no elige; los jefes, jerarcas, caudillos de los distintos partidos se lo dan ya hecho. El ciudadano rubrica. Cuando la gente se decide a votar, los medios de comunicación, más las televisiones, el medio de (in) comunicación que eligen los españoles, porque es el más sencillo de digerir, entender, metabolizar, para (des) informarse, ha recibido sobredosis de debates televisivos, en los que apenas se tocaron los asuntos que más preocupan a los ciudadanos, con los que se ha jugado a saber quién gano. Solo sé que perdió, como siempre, la nación. Triunfó el sistema político-mediático.

El lector reflexione sobre quiénes representan a los trabajadores españoles. Pues dos políticos de la pequeña burguesía, que no saben qué es eso de lucir callo en las manos, ni helarse en la obra, ni quemarse al sol. Gente que habla de los obreros, pero ignoran cómo vive un trabajador. Son, por procedencia social, idénticos a los que se consideran de centro y derecha: pequeña burguesía. Todos con carreras universitarias. En general, la batalla política en España se libra entre genuinos productos de la clase media y media alta. Esto no es la II República, donde los partidos o sindicatos obreros, salvo excepciones, los regían trabajadores, currantes, mineros, gente humilde y pobre.  Los verdaderos republicanos procedían de la pequeña burguesía: Alcalá Zamora  y Azaña. Ahora, las distintas formaciones políticas utilizan al proletariado, a las clases desposeídas, a los ancianos, a los jubilados con las pensiones mínimas como el químico a los elementos en su laboratorio. Hemos llegado a un nuevo despotismo 

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