PERSPECTIVAS
Martínez-Maíllo, el preferido de la derecha zamorana
Habría sido el mejor candidato a la Alcaldía de la capital de la provincia para el Partido Popular
Eugenio-Jesús de Ávila
Fernando Martínez-Maíllo obtuvo más votos de los zamoranos que su partido al Congreso de los Diputados. Tal cual. Lectura: el que fuera número 3 del PP nacional, mano derecha, o izquierda, de Rajoy, habría sido un candidato ideal a la Alcaldía de la capital de la provincia y, si me apuran, a la Presidencia de la Junta. Fernando, al parecer, cae bien a los zamoranos de derechas. Durante el breve tiempo que apareció por todas las televisiones de España, públicas y privadas, y en las tertulias radiofónicas, se ganó un capital político indudable. Por supuesto, la gente de izquierda no lo puede ver ni en pintura, pero ni a él ni a ninguna otra personalidad que no piense en socialista, marxista, izquierdista. Lógico. Sería algo contranatura.
Ahora, el PP de Zamora, si no hay cambios de última hora en el electorado, se encamina hacia una segunda y durísima derrota, que obligará a Pablo Casado a una purga profunda de los actuales regidores que moran en Víctor Gallego.
Por Zamora, el partido que lideran el que fuera el cerebro, junto a González Prada, mejor amueblado del PP zamorano, Ángel Macías, y Luis Felipe Delgado; Vox, si se extrapolan los resultados de las generales a la capital de la provincia, y, por supuesto, el Ciudadanos de Francisco J. Requejo, recogerán muchos votos que fueron del PP pero que ahora vuelan, libérrimos, hacia otros nidos políticos.
Quizá Martínez-Maíllo habría suturado la gran herida por la que se escapan los glóbulos rojos del PP. Ahora, los populares zamoranos entrarán en un periodo político de anemia. Les hará falta unas transfusiones de sangre: ¿de centro, de derecha o de qué? Hay gente que no supo ganar. Ahora deberá aprender a perder, asumir la derrota e irse cada cual a sus labores.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fernando Martínez-Maíllo obtuvo más votos de los zamoranos que su partido al Congreso de los Diputados. Tal cual. Lectura: el que fuera número 3 del PP nacional, mano derecha, o izquierda, de Rajoy, habría sido un candidato ideal a la Alcaldía de la capital de la provincia y, si me apuran, a la Presidencia de la Junta. Fernando, al parecer, cae bien a los zamoranos de derechas. Durante el breve tiempo que apareció por todas las televisiones de España, públicas y privadas, y en las tertulias radiofónicas, se ganó un capital político indudable. Por supuesto, la gente de izquierda no lo puede ver ni en pintura, pero ni a él ni a ninguna otra personalidad que no piense en socialista, marxista, izquierdista. Lógico. Sería algo contranatura.
Ahora, el PP de Zamora, si no hay cambios de última hora en el electorado, se encamina hacia una segunda y durísima derrota, que obligará a Pablo Casado a una purga profunda de los actuales regidores que moran en Víctor Gallego.
Por Zamora, el partido que lideran el que fuera el cerebro, junto a González Prada, mejor amueblado del PP zamorano, Ángel Macías, y Luis Felipe Delgado; Vox, si se extrapolan los resultados de las generales a la capital de la provincia, y, por supuesto, el Ciudadanos de Francisco J. Requejo, recogerán muchos votos que fueron del PP pero que ahora vuelan, libérrimos, hacia otros nidos políticos.
Quizá Martínez-Maíllo habría suturado la gran herida por la que se escapan los glóbulos rojos del PP. Ahora, los populares zamoranos entrarán en un periodo político de anemia. Les hará falta unas transfusiones de sangre: ¿de centro, de derecha o de qué? Hay gente que no supo ganar. Ahora deberá aprender a perder, asumir la derrota e irse cada cual a sus labores.


















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