FASE DE ASCENSO SEGUNDA "B"
Sí, se puede ascender
El Zamora respondió al gol del Haro Deportivo con una descarga brutal de fútbol, de acoso, de esfuerzo físico descomunal para remontar y poder haber marcado otro gol en los instantes finales
Sí, se puede. El Zamora tiene en su mano el ascenso. En efecto, escasa renta para jugar en El Mazo de Haro, pero suficiente para un equipo que entiende perfectamente la contra y ante un cuadro como el riojano que demostró en el Ruta de la Plata que sabe cómo no jugar al fútbol, pero sí como destruir el del contrario.
Primer asalto del combate para lograr el título de Segunda B. Dos equipos en la contienda: el Zamora que, durante la primera mitad quiso jugar, pero no supo. Y otro, el Haro Deportivo, que no quiso jugar, pero dejó a los rojiblancos maniatados. Fue una primera mitad de gran agresividad, de escasísimo fútbol y de pocas oportunidades, las del Haro, al aprovechar errores provocados por el nerviosismo de los hombres de Movilla, que, conociendo que el rival no iba a jugar en la medular, dejó solo a dos hombres en las tareas de creación: Carlos Ramos y Juanan.
Prefirió el técnico vasco colocar a un aire clásico, para buscar soluciones el fútbol estático y, a sabiendas de que la defensa visitante iba a concentrarse en su campo y no dar un paso adelante, para frenar la velocidad de David López, David Álvarez y las incursiones por la izquierda de Dani Hernández, que no estuvo esta tarde tan brillante como en él es habitual.
Se consumía la primera mitad sin que el Zamora pudiera hincarle el diente a los riojanos, un equipo muy físico, muy fuerte por arriba y que impedía pensar. El Haro vino a destruir fútbol, pero no a crearlo y aprovechar algún regalo del contrario o saques de esquina y faltas laterales.
La segunda mitad vio, en principio, a un Zamora más vertical, pues por la banda izquierda Coque, Dani Hernández y Álvarez llegaban ya hasta la línea de fondo, aunque sus centros no encontrasen rematador. Mientras, el Haro se enrocaba y rara vez se proyectaba en ataque. Y en uno de esos errores locales, cuando una pelota se quedó en el borde del área, sin que la zaga zamorana acertase a despejar, Joseba García metió la pierna a ver qué pasaba y se encontró con un disparo raso y al palo izquierda de la meta de Villanueva. El Haro se adelantaba y conseguía la que había buscado. Mucho trabajo, mucho desgaste, mucho físico y un gol sin preparación, sin una jugada hilvanada.
Pero el tanto no amilanó ni al Zamora ni a los más de 4.500 hinchas rojiblancos, que hoy, como nunca, se unieron a los suyos para catapultarlos a por la victoria. El gol riojano fue como una banderilla en el alma de los rojiblancos que, a partir de ese instante, se fueron al cuerpo a cuerpo y se encontraron con dos tantos que revolvieron el partido. Garban, el minuto 75, con un disparo durísimo, lejano, parecido al que originó el gol del Haro, pero con sentido, y tres minutos después, un cabezazo de Asiel a saque de falta lateral, desde la izquierda, de Carlos Ramos, llevó la locura a la grada y a gritar el célebre “sí, se puede”. Y pudo ser, porque en el último minuto los rojiblancos gozaron de dos ocasiones de golear: un disparo de Coque, después de una gran jugada, y otro cabezazo que lamió el palo izquierdo del meta Fermín Sobrón.
Creo, sin querer ser chauvinista, que el Zamora es mejor equipo que el Haro Deportivo, que cuenta con mejores individualidades y más calidad técnica y que su mejor virtud se halla en el contragolpe, cuando encuentra espacios abiertos en defensa. Ahora, el técnico riojano deberá comerse el coco para saber cómo le juega a los rojiblancos en el campo de El Mazo. Soy optimista. En efecto, sí, se puede. Que se lo digan a Francisco Guarido y a Izquierda Unida.
Sí, se puede. El Zamora tiene en su mano el ascenso. En efecto, escasa renta para jugar en El Mazo de Haro, pero suficiente para un equipo que entiende perfectamente la contra y ante un cuadro como el riojano que demostró en el Ruta de la Plata que sabe cómo no jugar al fútbol, pero sí como destruir el del contrario.
Primer asalto del combate para lograr el título de Segunda B. Dos equipos en la contienda: el Zamora que, durante la primera mitad quiso jugar, pero no supo. Y otro, el Haro Deportivo, que no quiso jugar, pero dejó a los rojiblancos maniatados. Fue una primera mitad de gran agresividad, de escasísimo fútbol y de pocas oportunidades, las del Haro, al aprovechar errores provocados por el nerviosismo de los hombres de Movilla, que, conociendo que el rival no iba a jugar en la medular, dejó solo a dos hombres en las tareas de creación: Carlos Ramos y Juanan.
Prefirió el técnico vasco colocar a un aire clásico, para buscar soluciones el fútbol estático y, a sabiendas de que la defensa visitante iba a concentrarse en su campo y no dar un paso adelante, para frenar la velocidad de David López, David Álvarez y las incursiones por la izquierda de Dani Hernández, que no estuvo esta tarde tan brillante como en él es habitual.
Se consumía la primera mitad sin que el Zamora pudiera hincarle el diente a los riojanos, un equipo muy físico, muy fuerte por arriba y que impedía pensar. El Haro vino a destruir fútbol, pero no a crearlo y aprovechar algún regalo del contrario o saques de esquina y faltas laterales.
La segunda mitad vio, en principio, a un Zamora más vertical, pues por la banda izquierda Coque, Dani Hernández y Álvarez llegaban ya hasta la línea de fondo, aunque sus centros no encontrasen rematador. Mientras, el Haro se enrocaba y rara vez se proyectaba en ataque. Y en uno de esos errores locales, cuando una pelota se quedó en el borde del área, sin que la zaga zamorana acertase a despejar, Joseba García metió la pierna a ver qué pasaba y se encontró con un disparo raso y al palo izquierda de la meta de Villanueva. El Haro se adelantaba y conseguía la que había buscado. Mucho trabajo, mucho desgaste, mucho físico y un gol sin preparación, sin una jugada hilvanada.
Pero el tanto no amilanó ni al Zamora ni a los más de 4.500 hinchas rojiblancos, que hoy, como nunca, se unieron a los suyos para catapultarlos a por la victoria. El gol riojano fue como una banderilla en el alma de los rojiblancos que, a partir de ese instante, se fueron al cuerpo a cuerpo y se encontraron con dos tantos que revolvieron el partido. Garban, el minuto 75, con un disparo durísimo, lejano, parecido al que originó el gol del Haro, pero con sentido, y tres minutos después, un cabezazo de Asiel a saque de falta lateral, desde la izquierda, de Carlos Ramos, llevó la locura a la grada y a gritar el célebre “sí, se puede”. Y pudo ser, porque en el último minuto los rojiblancos gozaron de dos ocasiones de golear: un disparo de Coque, después de una gran jugada, y otro cabezazo que lamió el palo izquierdo del meta Fermín Sobrón.
Creo, sin querer ser chauvinista, que el Zamora es mejor equipo que el Haro Deportivo, que cuenta con mejores individualidades y más calidad técnica y que su mejor virtud se halla en el contragolpe, cuando encuentra espacios abiertos en defensa. Ahora, el técnico riojano deberá comerse el coco para saber cómo le juega a los rojiblancos en el campo de El Mazo. Soy optimista. En efecto, sí, se puede. Que se lo digan a Francisco Guarido y a Izquierda Unida.

















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