GOBERNANZA
El regreso a los pactos locales
Eugenio-Jesús de Ávila
Sostengo que el PP no gobernará ni la Diputación de Zamora ni la Junta de Castilla y León. Es un deseo, pero también una realidad. Me explico: Garicano, el gran gurú económico de Ciudadanos, fue el político que apoyó, en contra de la cúpula de su partido, a Igea cuando el famoso pucherazo de Silvia Clemente. Rivera le debe mucho al ahora eurodiputado, que, a su vez, es amigo del cirujano castellano. Por lo tanto, Cs pactará en Madrid lo que le venga en gana, pero en esta doble región en una sola autonomía, gobernarán Tudanca e Igea. Antes habrá que llegar acuerdos entre los del puño y la rosa y la naranja política, como, entre otras cosas, consejerías y delegaciones territoriales de la Junta en las nueve provincias, entre otras, la nuestra, la de Zamora.
Por lo que respecta a la Diputación, convencido estoy que Francisco José Requejo, joven empresario, que conoce provincia y ciudad, nunca llegará a acuerdo alguno con el PP de Zamora. Si lo hiciera, acabaría con su carrera política, si bien no necesita la res pública para vivir. Ciudadanos solo puede crecer a costa de los populares y, si el PSOE se radicaliza, del sector más centrista que vota a los socialistas.
El PP ha cometido muchos pecados en su larga trayectoria de poder en nuestra provincia. Beneficóo a unos cuantos, pero perjudicó a mucha gente, a la que persiguió, cual es mi caso; despreció y maltrató. Además, cuanta con dos casos paradigmáticos en la peculiar historia política, que desconocerán los reporteros de la prensa digital zamorana y de la otra, ágrafa en estos asuntos: la compra de un diputado socialista, de cuyo nombre no quiero acordarme; que cambió su voto a favor del PP un 1 de agosto de 1987, y el mal llamado caso “Zamora”, que condenó al ostracismo al dirigente popular más honrado que conociese la historia de la formación conservadora en nuestra provincia. J. Antolín Martín.
Y el PP todavía no ha pagado esos dos escándalos en las urnas, porque esta provincia lo digiere todo, metaboliza cualquier aquelarre institucional, con lo que evidencia que una gran parte de los zamoranos comulgan con el poder hasta haber llegado a convertirse en un verdadero rebaño que solo abandona el redil para votar casi siempre en la misma dirección. El silencio de los corderos, el balido de las ovejas.
Ahora, si Requejo obra en consecuencia, debería obviar todo acuerdo con la dirección del PP en nuestra provincia, que, más pronto que tarde, Casado apartará del poder, siempre que quiera que su partido lo administre gente avanzada, liberal, progresista. Si los populares pierden Diputación y Junta, sin administrar un solo euro público, recibirán un golpe mortal en sus estructuras políticas, tanto en nuestra provincia como en la autonomía. Ciudadanos tiene que crecer a costa del PP. Si permite que los conservadores sigan pescando en el mismo río, en el 2023, próximas elecciones locales, la formación naranja se perderá entre los colores del arco iris político.
No obstante, el problema de los pactos surge cuando el PSOE disponga cuál es su negociador. En principio, Antidio Fagúndez, secretario general provincial, debe ser, por su cargo, quién atienda a Izquierda Unida y Ciudadanos. Pero Tomás del Bien, alcalde de Toro, no se ha mostrado muy partidario de que Fagúndez protagonice esas negociaciones ni, por supuesto, presida la Diputación. Por lo tanto, las cuitas son más socialistas que populares, que habrán dado por perdida la administración del Hospital de la Encarnación. Digo.
Sostengo que el PP no gobernará ni la Diputación de Zamora ni la Junta de Castilla y León. Es un deseo, pero también una realidad. Me explico: Garicano, el gran gurú económico de Ciudadanos, fue el político que apoyó, en contra de la cúpula de su partido, a Igea cuando el famoso pucherazo de Silvia Clemente. Rivera le debe mucho al ahora eurodiputado, que, a su vez, es amigo del cirujano castellano. Por lo tanto, Cs pactará en Madrid lo que le venga en gana, pero en esta doble región en una sola autonomía, gobernarán Tudanca e Igea. Antes habrá que llegar acuerdos entre los del puño y la rosa y la naranja política, como, entre otras cosas, consejerías y delegaciones territoriales de la Junta en las nueve provincias, entre otras, la nuestra, la de Zamora.
Por lo que respecta a la Diputación, convencido estoy que Francisco José Requejo, joven empresario, que conoce provincia y ciudad, nunca llegará a acuerdo alguno con el PP de Zamora. Si lo hiciera, acabaría con su carrera política, si bien no necesita la res pública para vivir. Ciudadanos solo puede crecer a costa de los populares y, si el PSOE se radicaliza, del sector más centrista que vota a los socialistas.
El PP ha cometido muchos pecados en su larga trayectoria de poder en nuestra provincia. Beneficóo a unos cuantos, pero perjudicó a mucha gente, a la que persiguió, cual es mi caso; despreció y maltrató. Además, cuanta con dos casos paradigmáticos en la peculiar historia política, que desconocerán los reporteros de la prensa digital zamorana y de la otra, ágrafa en estos asuntos: la compra de un diputado socialista, de cuyo nombre no quiero acordarme; que cambió su voto a favor del PP un 1 de agosto de 1987, y el mal llamado caso “Zamora”, que condenó al ostracismo al dirigente popular más honrado que conociese la historia de la formación conservadora en nuestra provincia. J. Antolín Martín.
Y el PP todavía no ha pagado esos dos escándalos en las urnas, porque esta provincia lo digiere todo, metaboliza cualquier aquelarre institucional, con lo que evidencia que una gran parte de los zamoranos comulgan con el poder hasta haber llegado a convertirse en un verdadero rebaño que solo abandona el redil para votar casi siempre en la misma dirección. El silencio de los corderos, el balido de las ovejas.
Ahora, si Requejo obra en consecuencia, debería obviar todo acuerdo con la dirección del PP en nuestra provincia, que, más pronto que tarde, Casado apartará del poder, siempre que quiera que su partido lo administre gente avanzada, liberal, progresista. Si los populares pierden Diputación y Junta, sin administrar un solo euro público, recibirán un golpe mortal en sus estructuras políticas, tanto en nuestra provincia como en la autonomía. Ciudadanos tiene que crecer a costa del PP. Si permite que los conservadores sigan pescando en el mismo río, en el 2023, próximas elecciones locales, la formación naranja se perderá entre los colores del arco iris político.
No obstante, el problema de los pactos surge cuando el PSOE disponga cuál es su negociador. En principio, Antidio Fagúndez, secretario general provincial, debe ser, por su cargo, quién atienda a Izquierda Unida y Ciudadanos. Pero Tomás del Bien, alcalde de Toro, no se ha mostrado muy partidario de que Fagúndez protagonice esas negociaciones ni, por supuesto, presida la Diputación. Por lo tanto, las cuitas son más socialistas que populares, que habrán dado por perdida la administración del Hospital de la Encarnación. Digo.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.105