Eugenio de Ávila
Lunes, 24 de Junio de 2019
GUERRA SOCIALISTA

El PSOE de Zamora le deja al PP la Diputación a huevo

[Img #28016]Tomás del Bien cometió un error: habló antes de tiempo. Eufórico por su victoria, castigó los flancos de su enemigo: Antidio Fagúndez y quien lo sustenta en el PSOE, que, sin reflexionar, lo purgaron. Si hubiera sido esto el Moscú de 1938, el alcalde de Toro habría sido conducido, como mal menor, al gulag. Pero el problema del socialismo zamorano, endémico, porque nunca se ha hecho una catarsis y quienes la intentaron, sobre todo Carlos Hernández, pasaron a mejor vida política, también es el de nuestra provincia, pendiente de la gobernanza de la Diputación.

 

La gente normal quiere un cambio en el hospital de la Encarnación, donde se conocieron casos de corrupción que llegaron al ámbito nacional, pero que la Justicia dejó pasar. Cierto que la Diputación ya no es lo que fue en la época de Luis Cid y J. Antolín Martín, porque perdió centenares de funcionarios, presupuestos y competencias; pero, desde esa casa, el PP ha manejado el caciquismo provinciano y la prensa local, siempre a favor del que gobernase, fuese Martínez-Maíllo o María Teresa Martín Pozo. El que paga manda, y esta gente administraba el dinero público de acuerdo al cobismo del medio correspondiente, ya fuere digitales, prensa escrita, emisoras, televisiones. Todos comían de ese pesebre público. Los que nos negamos a pasar por el aro, recibimos sanciones publicitarias. Fue un orgullo.

 

La guerra intestina en el PSOE, como digo, labrada desde hace décadas, desde que el “madridismo” impone su ley, hace peligrar un pacto de progreso para administrar la Diputación. ¿Por qué, se preguntará el lector? Asunto diáfano: Francisco J. Requejo, después de derrotar a Lina Santos, la candidata de Cs que querían tanto el diputado nacional José Antonio Bartolomé como los gerifaltes del PP, por alguna razón que todavía no se ha contado, aunque la intuyo, espera a que un dirigente, con todas las bendiciones del PSOE, le llame para negociar acuerdos de investidura. Ahora bien, entre los ocho diputados socialistas se encuentra Tomás del Bien, al que la Secretaría Provincial ha expulsado del partido, sin que la Regional haya dicho nada al respecto. Pero si, al final, el regidor de Toro, muy querido en la provincia, no solo en su ciudad, resulta excomulgado por el PSOE de la ortodoxia, se producirá una escisión histórica en la formación de la rosa y el puño, que provocará un daño irreversible.

 

Por lo tanto, Requejo seguirá a la espera, pero no se sabe hasta cuándo. Ahora, el PP tendrá que negociar con el diputado naranja, que ya adelantó que no quiere saber nada de Barrios, el presidente de los populares, al que colocó ahí Martínez-Maíllo para evitar que Martín Pozo acaparara más poder, porque, conociéndola, convertiría a la formación conservadora en un cuartel militar: ordeno y mando. Paradoja política: el PSOE no tiene quién lo represente y el PP de Barrios tampoco tiene representante válido para Requejo.

 

En esencia, el problema, para la jerarquía socialista, radicaba en que, si Tomás del Bien, entre lo más cualificado por talento, cultura e inteligencia en el PSOE provincial, presidía la Diputación, adquiriría tal poder que los privilegios de la nomenclatura concluirían. El alcalde de Toro, por lo tanto, representa el gran peligro para el "statu quo" socialista. El dirigente toresano se lo puso a pedir de boca al “madridismo”. Ahora, para desgracia de la progresía, el PP podría aprovecharse de los odios internos socialistas. A huevo, que diría un castizo. Si Barrios es presidente de la Diputación, se lo deberá a la guerra interna en el PSOE. Esta tarde, se demostró que Antidio Fagúndez ya no es querido por una sector importante del socialismo zamorano. Cosas veredes.  

 

Postdata: Hago mía aquella frase final de Sartre, creo que en su obra “La náusea”: "El hombre es una pasión inútil". Y añado: la política me causa vómitos espirituales.

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