Miércoles, 04 de Febrero de 2026

Mª Soledad Martín Turiño
Lunes, 01 de Julio de 2019
ZAMORANA

Anheladas vacaciones

Mª Soledad Martín Turiño

[Img #28139]La vida está mediatizada por las estaciones del año; después de una tensa y agitada situación social y política durante este otoño-invierno que alcanzó sus cotas máximas arrancando la primavera, llega el verano y parece que todos queremos olvidarnos de los problemas, dejar el trabajo y gozar de las merecidas vacaciones con las que hemos soñado durante todo el año.

 

Dejamos atrás las obligaciones, la rutina y todo aquello que nos preocupaba, para seguir al rebaño en un atajo de coches que colapsan las carreteras hacia diferentes destinos para disfrutar (palabra tan repetida que ya casi pierde su significado), pero cuando ya por fin llegamos ni el cuerpo ni la mente se han acostumbrado aún al ocio y los primeros días sirven de acomodación al nuevo lugar; el teléfono ya no suena y no es necesario utilizar el ordenador, aunque la inercia casi nos obliga a que, incluso con el bañador puesto, sigamos en contacto con estos elementos. Supongo que no estamos acostumbrados a un ocio que llega deprisa y nos esforzamos cada día para aprovecharlo a tope porque es uno menos antes de reanudar nuestro trabajo; por eso la búsqueda de la satisfacción diaria va más allá de la playa, la montaña o la piscina.

 

La relación con la familia (pareja, hijos y a veces los padres) estos días de asueto también se resiente. Los hijos antes se veían un ratito antes de acostarse, afanados por estudios y actividades extraescolares, e incluso el otro cónyuge con el que apenas nos cruzábamos en el intercambio de trabajos y horarios, resulta que de pronto estamos juntos todo el día y eso supone una situación compleja. Nos damos cuenta de que apenas si conocemos a los nuestros, los niños huyen, la conversación menudea e incluso hay quien se harta demasiado pronto de todo y con una excusa regresan a casa amparados por un problema inexistente.

 

Alguien dijo una vez, creo que muy sabiamente, que vacacionar era también desasirse de los que nos rodeaban y estar a solas; cada vez soy más partidaria de esta opinión porque encuentro muchas ventajas en la soledad buscada, la considero una buena compañera de viaje que calma la ansiedad provocada por los ruidos mentales y físicos que conviven a nuestro alrededor. Soy consciente de que mucha gente opina justo lo contrario, que estar de vacaciones significa familia, amigos y rodearse de muchas personas para encontrar el verdadero sentido a la diversión ¡para gustos los colores!.

 

Cuando se habita en una urbe masificada, cosmopolita, estrepitosa y abarrotada que, si bien ofrece todas las posibilidades académicas o de ocio que se pueda desear, carece de tranquilidad, a algunos nos resulta muy necesario hacer un paréntesis y escapar en busca de un retiro yermo donde volver a escuchar algo tan básico y aparentemente vano, como el canto de los pájaros. 

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