PERSPECTIVAS
El PP de Barrios ya no es el de Martín Pozo
El reparto de áreas en la Diputación de Zamora y la degradación de Juan Dúo, vicepresidente 1º con María Teresa, así lo evidencia
Eugenio-Jesús de Ávila
Hoy, 3 de julio de 2019, asistí, por primera vez en mucho tiempo, a una rueda de prensa en la Diputación. A priori, me parecía de sumo interés; a posteriori, extraordinaria. Se trataba de poner en conocimiento de la prensa el nuevo organigrama de la casa grande de la provincia, lo que viene a ser el reparto de áreas en el Hospital de la Encarnación. Protagonistas: Francisco José Requejo, presidente, y José María Barrios, vice nº1, y presidente del PP. Antes de que ambos políticos informasen, María de los Ángeles Urones, jefa de Prensa del Gabinete de Presidencia, magnífica y discreta periodista, distribuyó tres folios en los que se desgranaban áreas y Junta de Gobierno y los comisiones informativas, ocho en concreto.
Cuando mis cansados ojos accedieron a la información, sonreí y concluí: Barrios ha finiquitado el mandato de María Teresa Martín Pozo en la Diputación. Loado sea. Lo explico. De hecho, fue la primera pregunta que un servidor formuló al vicepresidente 1º: ¿Ha perdido poder Juan Dúo en este nuevo gobierno de la institución? Barrios toreó como era menester. Faena de aliño. Y larga cambiada. Voy con lo prometido.
Dúo, persona a la que no conozco, por lo que no puedo hablar mal, ni bien, de su capacidad política, fue la mano derecha, o izquierda, de Martín Pozo en la Diputación, su hombre en Benavente, donde siempre mandó el ínclito García Carnero, el verdadero jefe de PP en esta provincia desde que salió ileso, increíble, del caso “Zamora”. Fue el segundo de a bordo de la ahora concejala del Ayuntamiento de la capital de la provincia, y, por supuesto, el hombre fuerte en la Junta de Gobierno y su portavoz. Pues hete aquí que ahora se ha quedado sin vicepresidencia, ni la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta; diputado soldado, que llevará Política Social, Familia y esas cosas que parecen tan femeninas. Y, para colmo, tampoco forma parte de la Junta de Gobierno, donde se toman las decisiones esenciales de esa santa casa de la provincia.
Hasta aquí no ha llegado la mano de Requejo. Esta decisión, importantísima, se le debe a Barrios y a sus mosqueteros, entre los que destaco a De Prada, que creo es buena gente; Faúndez, que realizó una buena labor en el Senado, y Prieto, que sabe torear y pisar el Alberto. El PP, pues, intenta deshacerse de un trauma interno causado por la designación de Martínez-Maíllo, cuando era su amigo, de Martín Pozo como presidenta de la Diputación, y después convencer a la jerarquía de Casado, que era la mejor candidata a la Alcaldía de Zamora. Fernando es un genio.
Yo no soy de derechas. Tanto que mi padre se enojó conmigo cuando dejé El Correo de Zamora por la Jefatura de Presidencia de la Diputación con J.Antolín Martín. Mi querido papá consideraba incoherente que su primogénito, con el que tanto había discutido porque era un joven izquierdista radical, colaborase con una buenísima persona, pero conservadora, en la institución provincial. Pero creo que hay gente con todo el derecho a ser de derechas. Verdad. He conocido canallas en partidos conservadores y en partidos socialistas y marxistas. El mal ocupa toda la trigonometría. Cuando no hay conservadores, los izquierdistas se purgan entre ellos. Es la historia.
De momento, solo de momento, el PP más sectario, exaltado e intolerante ya no gobierna en la Diputación de Zamora. Esperemos que la derecha zamorana, por una vez, no se avergüence de serlo, gobierne con honradez y se olvide del nepotismo, vicio que también el PSOE adoptó allí donde gobernó. Como digo: es historia. Y yo sé algo de esta materia y…de otras. La vida y la experiencia. Viene a ser lo que se llama empirismo.
Eugenio-Jesús de Ávila
Hoy, 3 de julio de 2019, asistí, por primera vez en mucho tiempo, a una rueda de prensa en la Diputación. A priori, me parecía de sumo interés; a posteriori, extraordinaria. Se trataba de poner en conocimiento de la prensa el nuevo organigrama de la casa grande de la provincia, lo que viene a ser el reparto de áreas en el Hospital de la Encarnación. Protagonistas: Francisco José Requejo, presidente, y José María Barrios, vice nº1, y presidente del PP. Antes de que ambos políticos informasen, María de los Ángeles Urones, jefa de Prensa del Gabinete de Presidencia, magnífica y discreta periodista, distribuyó tres folios en los que se desgranaban áreas y Junta de Gobierno y los comisiones informativas, ocho en concreto.
Cuando mis cansados ojos accedieron a la información, sonreí y concluí: Barrios ha finiquitado el mandato de María Teresa Martín Pozo en la Diputación. Loado sea. Lo explico. De hecho, fue la primera pregunta que un servidor formuló al vicepresidente 1º: ¿Ha perdido poder Juan Dúo en este nuevo gobierno de la institución? Barrios toreó como era menester. Faena de aliño. Y larga cambiada. Voy con lo prometido.
Dúo, persona a la que no conozco, por lo que no puedo hablar mal, ni bien, de su capacidad política, fue la mano derecha, o izquierda, de Martín Pozo en la Diputación, su hombre en Benavente, donde siempre mandó el ínclito García Carnero, el verdadero jefe de PP en esta provincia desde que salió ileso, increíble, del caso “Zamora”. Fue el segundo de a bordo de la ahora concejala del Ayuntamiento de la capital de la provincia, y, por supuesto, el hombre fuerte en la Junta de Gobierno y su portavoz. Pues hete aquí que ahora se ha quedado sin vicepresidencia, ni la primera, ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta; diputado soldado, que llevará Política Social, Familia y esas cosas que parecen tan femeninas. Y, para colmo, tampoco forma parte de la Junta de Gobierno, donde se toman las decisiones esenciales de esa santa casa de la provincia.
Hasta aquí no ha llegado la mano de Requejo. Esta decisión, importantísima, se le debe a Barrios y a sus mosqueteros, entre los que destaco a De Prada, que creo es buena gente; Faúndez, que realizó una buena labor en el Senado, y Prieto, que sabe torear y pisar el Alberto. El PP, pues, intenta deshacerse de un trauma interno causado por la designación de Martínez-Maíllo, cuando era su amigo, de Martín Pozo como presidenta de la Diputación, y después convencer a la jerarquía de Casado, que era la mejor candidata a la Alcaldía de Zamora. Fernando es un genio.
Yo no soy de derechas. Tanto que mi padre se enojó conmigo cuando dejé El Correo de Zamora por la Jefatura de Presidencia de la Diputación con J.Antolín Martín. Mi querido papá consideraba incoherente que su primogénito, con el que tanto había discutido porque era un joven izquierdista radical, colaborase con una buenísima persona, pero conservadora, en la institución provincial. Pero creo que hay gente con todo el derecho a ser de derechas. Verdad. He conocido canallas en partidos conservadores y en partidos socialistas y marxistas. El mal ocupa toda la trigonometría. Cuando no hay conservadores, los izquierdistas se purgan entre ellos. Es la historia.
De momento, solo de momento, el PP más sectario, exaltado e intolerante ya no gobierna en la Diputación de Zamora. Esperemos que la derecha zamorana, por una vez, no se avergüence de serlo, gobierne con honradez y se olvide del nepotismo, vicio que también el PSOE adoptó allí donde gobernó. Como digo: es historia. Y yo sé algo de esta materia y…de otras. La vida y la experiencia. Viene a ser lo que se llama empirismo.


















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