PERSPECTIVAS
Las cosas del PP en Zamora
Eugenio-Jesús de Ávila
Me cuentan que nuestras provincia, a causa de la impericia en la negociación de Igea y sus hombres naranjas de Pucela y alrededores y a los huevos que le ha echado la protagonista del rumor, deberá soportar otros cuatro años a esa lideresa carismática que es María Teresa Martín Pozo, porque su nombre figura como favorito para ocupar la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León. El PP, pues, sigue padeciendo ese mal endémico del sectarismo y la orfandad de carisma. Lo siento por José María Barrios. Pero más por nuestra tierra y por la Diputación. Francisco José Requejo sufrirá, sin duda, también con este personaje indefinible que llegó a la política por arte de birlibirloque. De la nada a la Presidencia de la Diputación.
Lo advertí: Ciudadanos tiene que exigir a Fernández Mañueco un delegado o delegada que no sea del PP, ni tampoco militante de la formación naranja, solo que sea un excelente técnico y que conozca la provincia. Poco han hecho los negociadores de Cs para que, si no se produce una agradable sorpresa, esta tierra se vea obligada a tolerar, otro mandato, o lo que sea menester, a un personaje tan emblemático y querido. ¡Pobre PP de Zamora! Así resulta imposible encarar el porvenir con otro talante, clase, educación y saber hacer.
Tras lo escrito, hoy también preguntaban en el Senado a la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, los senadores por Zamora, Martínez-Maíllo y Clara San Damián, por el estado del proyecto de Monte la Reina. Curioso. El que fuera número 3 del PP nunca fue partidario de la recuperación de esta instalación militar, porque Rajoy jamás quiso trasladar de Pontevedra a nuestra tierra una Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable. Eso me soplaron en su día. Martínez-Maíllo, el ahora senador, presidía, en ese momento la Diputación. No olvidemos que el ex presidente del PP posee vínculos estrechísimos con Galicia y aún más con Pontevedra, donde inició su fulgurante carrera política. Lógico Rajoy se negara en rotundo a sacar de esa provincia a tal Brigada. Y Maíllo, fiel donde los haya, obedeció las órdenes de su jefe político.
Por mis informaciones, ofrecidas ya hace días en este medio de comunicación, ya se está trabajando en las estructuras de Monte la Reina, como son cercados, caminos y edificios, casi todos en estado de ruina, y, parece ser, que en septiembre ya habrá militares en nuestra tierra. Esperemos que la pregunta sea respondida, como es menester, por la ministra.
En fin, son las cosas de un PP que no quiere cambiar: Martín Pozo, la malquerida, y Martínez-Maíllo, una ucronía política, componen este dúo estático de los populares zamoranos.
Me cuentan que nuestras provincia, a causa de la impericia en la negociación de Igea y sus hombres naranjas de Pucela y alrededores y a los huevos que le ha echado la protagonista del rumor, deberá soportar otros cuatro años a esa lideresa carismática que es María Teresa Martín Pozo, porque su nombre figura como favorito para ocupar la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León. El PP, pues, sigue padeciendo ese mal endémico del sectarismo y la orfandad de carisma. Lo siento por José María Barrios. Pero más por nuestra tierra y por la Diputación. Francisco José Requejo sufrirá, sin duda, también con este personaje indefinible que llegó a la política por arte de birlibirloque. De la nada a la Presidencia de la Diputación.
Lo advertí: Ciudadanos tiene que exigir a Fernández Mañueco un delegado o delegada que no sea del PP, ni tampoco militante de la formación naranja, solo que sea un excelente técnico y que conozca la provincia. Poco han hecho los negociadores de Cs para que, si no se produce una agradable sorpresa, esta tierra se vea obligada a tolerar, otro mandato, o lo que sea menester, a un personaje tan emblemático y querido. ¡Pobre PP de Zamora! Así resulta imposible encarar el porvenir con otro talante, clase, educación y saber hacer.
Tras lo escrito, hoy también preguntaban en el Senado a la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, los senadores por Zamora, Martínez-Maíllo y Clara San Damián, por el estado del proyecto de Monte la Reina. Curioso. El que fuera número 3 del PP nunca fue partidario de la recuperación de esta instalación militar, porque Rajoy jamás quiso trasladar de Pontevedra a nuestra tierra una Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable. Eso me soplaron en su día. Martínez-Maíllo, el ahora senador, presidía, en ese momento la Diputación. No olvidemos que el ex presidente del PP posee vínculos estrechísimos con Galicia y aún más con Pontevedra, donde inició su fulgurante carrera política. Lógico Rajoy se negara en rotundo a sacar de esa provincia a tal Brigada. Y Maíllo, fiel donde los haya, obedeció las órdenes de su jefe político.
Por mis informaciones, ofrecidas ya hace días en este medio de comunicación, ya se está trabajando en las estructuras de Monte la Reina, como son cercados, caminos y edificios, casi todos en estado de ruina, y, parece ser, que en septiembre ya habrá militares en nuestra tierra. Esperemos que la pregunta sea respondida, como es menester, por la ministra.
En fin, son las cosas de un PP que no quiere cambiar: Martín Pozo, la malquerida, y Martínez-Maíllo, una ucronía política, componen este dúo estático de los populares zamoranos.




















Jose Isidro nates | Jueves, 11 de Julio de 2019 a las 10:20:21 horas
Decía Duverger que los partidos que en democracia no tienes democracia interna tienden a su desaparición. El Partido Popular de Zamora ha sido una reunión cerrada de amigos que se han repartido los cargos y el poder durante años dando de lado a los afiliados y simpatizantes que lo han abandonado en buena parte. Han nombrado hasta alcaldes desde la sede de Víctor Gallego Con amigos que “han prestado grandes servicios al partido”.-En localidades concretas se han creado candidaturas independientes con los alcaldes anteriores Que han ganado al candidato de Victor Gallego. Así han dividido y perdido localidades de la provincia.. y así todo.
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