EL CONSENSO
El transatlántico
Pedro Calzada
La Unión Europea es como un transatlántico. Tarda mucho en tomar un rumbo, pero cuando lo toma, es firme. La UE toma decisiones complejas en las que intenta poner de acuerdo a sus numerosos miembros por lo que su máquina burocrática y diplomática es lenta, pero a cambio, alcanza acuerdos sólidos y quien está enfrente tiene muy poca capacidad de negociación.
La complejidad y lentitud de la UE en su proceso de toma de decisiones es a la vez una debilidad y una virtud, pero lo que está claro es que, en una mesa de negociación, la UE es un negociador excelente pues su propia inflexibilidad interna obliga a la otra parte a tener que adaptarse, con escasa capacidad de influencia.
Hasta ahora, Reino Unido formaba parte del proceso interno y era capaz de influir en la posición final de la UE, lo cual era desde todos los puntos de vista, ventajoso para ellos. Sin embargo, ahora que ya no se sienta al lado, sino enfrente de la mesa, está experimentando lo difícil que es influir en las posturas de Bruselas.
La nueva presidenta de la comisión europea, Von der Leyen, ya ha advertido que el pacto de ruptura es intocable. El nuevo primer ministro Johnson anuncia que habrá Brexit sí o sí en octubre. Veremos qué lado de la mesa consigue resistir en sus posiciones.
La Unión Europea es como un transatlántico. Tarda mucho en tomar un rumbo, pero cuando lo toma, es firme. La UE toma decisiones complejas en las que intenta poner de acuerdo a sus numerosos miembros por lo que su máquina burocrática y diplomática es lenta, pero a cambio, alcanza acuerdos sólidos y quien está enfrente tiene muy poca capacidad de negociación.
La complejidad y lentitud de la UE en su proceso de toma de decisiones es a la vez una debilidad y una virtud, pero lo que está claro es que, en una mesa de negociación, la UE es un negociador excelente pues su propia inflexibilidad interna obliga a la otra parte a tener que adaptarse, con escasa capacidad de influencia.
Hasta ahora, Reino Unido formaba parte del proceso interno y era capaz de influir en la posición final de la UE, lo cual era desde todos los puntos de vista, ventajoso para ellos. Sin embargo, ahora que ya no se sienta al lado, sino enfrente de la mesa, está experimentando lo difícil que es influir en las posturas de Bruselas.
La nueva presidenta de la comisión europea, Von der Leyen, ya ha advertido que el pacto de ruptura es intocable. El nuevo primer ministro Johnson anuncia que habrá Brexit sí o sí en octubre. Veremos qué lado de la mesa consigue resistir en sus posiciones.

















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