ME QUEDA LA PALABRA
Monte La Reina: esencial para el futuro de Zamora
Eugenio-Jesús de Ávila
Cuando el digital de El Día de Zamora ofreció, en rigurosa primicia, que después quiso arrebatar otro medio foráneo que se edita aquí, con la complicidad de una ex, que también intentó quitarle al PSOE el protagonismo, la reconversión del campamento militar de Monte La Reina, para transformarlo en una base ocupada por entre 1.200 y 3.000 profesionales de la milicia, juzgue la noticia como esencial para el futuro de media provincia, de la capital y Toro. La llegada a nuestra tierra de tan importante contingente militar y sus respectivas familias detendría, en principio, la despoblación galopante que padece.
Se trata de miles de personas, que trabajan aquí, que comen, que salen a disfrutar a cines, cafeterías, espacios especiales como Sanabria, Los Arribes, Sayago, Aliste, la Tierra de Campos, los Valles de Benavente, Toro y su alfoz; con población infantil o juvenil que asiste a escuelas, institutos, colegios concertados…mucho más consumo, más sectores involucrados, más gente y, ante todo, nos traerán un cambio de mentalidad, algo fundamental también para el crecimiento de nuestra tierra. La cultura no deja de ser una estructura que se asienta en la infraestructura económica. Nuestra forma de pensar viene dada por una manera de producir. A una sociedad precapitalista le corresponde una mentalidad antigua, vieja, desfasada.
Afirmo, por enésima vez, que la instalación en Monte La Reina de militares y sus familias me parece determinante para que Zamora no expire en la próxima década y su provincia se convierte en un descomunal desierto demográfico de 10.500 kms2.Sí, sé también que el turismo resulta muy importante para el desarrollo económico y que la transformación de nuestras excelentes materias primas suman producto interior bruto; pero, si no ya base militar en esa zona de la provincia, me temo que la capital se convierta en un pueblo grande, allá por 1930, y comarcas como Sayago, Aliste y Sanabria se despueblen casi de manera absoluta. En el poniente zamorano solo habitarán ancianos, mientras que al oriente solo quedarán aves en Villafáfila, tierras sin sembrar en Campos y viñedos en Toro. Los antropólogos visitarán nuestra provincia para estudiar su evolución y los zoólogos la fauna. Zamora saldrá en documentales nacionales e internacionales de cómo una provincia que tenía 325.000 hace poco menos de un siglo, se ha reducido a la nada, a la ancianidad, a la ucronía demográfica.
Por lo tanto, las instituciones públicas y empresas zamoranas se ponen a trabajar en serio o este proyecto se diluye. Pido al PSOE que, aunque el gobierno de Sánchez se encuentre en funciones, movimientos al respecto, y al resto de partidos apoyo decidido a Defensa y a nuestro Ejército para que sigan contando con Monte La Reina. No obstante, hay poblaciones que apuestan por el suicidio demográfico.
Cuando el digital de El Día de Zamora ofreció, en rigurosa primicia, que después quiso arrebatar otro medio foráneo que se edita aquí, con la complicidad de una ex, que también intentó quitarle al PSOE el protagonismo, la reconversión del campamento militar de Monte La Reina, para transformarlo en una base ocupada por entre 1.200 y 3.000 profesionales de la milicia, juzgue la noticia como esencial para el futuro de media provincia, de la capital y Toro. La llegada a nuestra tierra de tan importante contingente militar y sus respectivas familias detendría, en principio, la despoblación galopante que padece.
Se trata de miles de personas, que trabajan aquí, que comen, que salen a disfrutar a cines, cafeterías, espacios especiales como Sanabria, Los Arribes, Sayago, Aliste, la Tierra de Campos, los Valles de Benavente, Toro y su alfoz; con población infantil o juvenil que asiste a escuelas, institutos, colegios concertados…mucho más consumo, más sectores involucrados, más gente y, ante todo, nos traerán un cambio de mentalidad, algo fundamental también para el crecimiento de nuestra tierra. La cultura no deja de ser una estructura que se asienta en la infraestructura económica. Nuestra forma de pensar viene dada por una manera de producir. A una sociedad precapitalista le corresponde una mentalidad antigua, vieja, desfasada.
Afirmo, por enésima vez, que la instalación en Monte La Reina de militares y sus familias me parece determinante para que Zamora no expire en la próxima década y su provincia se convierte en un descomunal desierto demográfico de 10.500 kms2.Sí, sé también que el turismo resulta muy importante para el desarrollo económico y que la transformación de nuestras excelentes materias primas suman producto interior bruto; pero, si no ya base militar en esa zona de la provincia, me temo que la capital se convierta en un pueblo grande, allá por 1930, y comarcas como Sayago, Aliste y Sanabria se despueblen casi de manera absoluta. En el poniente zamorano solo habitarán ancianos, mientras que al oriente solo quedarán aves en Villafáfila, tierras sin sembrar en Campos y viñedos en Toro. Los antropólogos visitarán nuestra provincia para estudiar su evolución y los zoólogos la fauna. Zamora saldrá en documentales nacionales e internacionales de cómo una provincia que tenía 325.000 hace poco menos de un siglo, se ha reducido a la nada, a la ancianidad, a la ucronía demográfica.
Por lo tanto, las instituciones públicas y empresas zamoranas se ponen a trabajar en serio o este proyecto se diluye. Pido al PSOE que, aunque el gobierno de Sánchez se encuentre en funciones, movimientos al respecto, y al resto de partidos apoyo decidido a Defensa y a nuestro Ejército para que sigan contando con Monte La Reina. No obstante, hay poblaciones que apuestan por el suicidio demográfico.
















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