Eugenio de Ávila
Sábado, 31 de Agosto de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

El poder siempre es de derechas

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #29356]Cuando la izquierda, en una nación democrática, toma el poder, muta en derecha; sus decisiones se transformar en conservadoras. Empírico. El felipismo ejecutó todas aquellas medidas que el gran capital europeo y norteamericano exigían para seguir con sus inversiones en España. A nuestra provincia le afectó de forma sensible. El socialismo de González, que nada tenía que ver con el de Largo Caballero, revolucionario, entre otras razones porque la España de 1982 no se parecía en nada a la de 1931: clase media poderosa, industrializada, modernizada, sin tanto analfabetismo ni abrumadoras diferencias de clase, eliminó líneas férreas, acabó con el formato de las universidades laborales, donde se forjaron excelentes profesionales, que encontraban trabajo nada más acabar sus estudios; traslado el Regimiento Toledo a Salamanca, cerró la cárcel de Zamora para llevarse los funcionarios y población reclusa a la provincia vecina del sur, y, por último, de una manera silente, realizó una reconversión agropecuaria que, poco a poco, condenó al sector primario de nuestra provincia. Cierres de miles de explotaciones ganaderas, en concreto, de vacuno, afectaron a los zamoranos del medio rural.

Esas políticas de recortar gastos del Estado nunca se habrían producido con gobiernos de derechas. Pero las siglas del PSOE engañaban a los trabajadores y a la clase media. La izquierda, pues, ejecuta mejor que las formaciones conservadoras las políticas que necesita el gran capital. El PSOE es un partido muy conservador. Recuerde el lector el mitin de Pedro Sánchez en el Ramos Carrión: el patio de butacas ocupado, mayoritariamente, por gente de edad avanzada. Los jóvenes fueron la excepción.

Hay una izquierda, con tendencia al totalitarismo, en la creencia, cuando es oposición, que todos los servicios municipales, verbigracia, recogida de basuras,  parques y jardines –en parte privatizado-, transporte público, deben ser públicos. De pisar moqueta, asumirían, como apunta el Gallo, que lo que “no puede ser, no puede ser, y, además, es imposible”.

Un Ayuntamiento, de la potencia económica del de Zamora, nunca podrá abordar una  municipalización de servicios que exigen contar con infraestructuras de tanto coste, como camiones especializados, máquinas, autobuses. Guarido, que antes que ser hombre de izquierdas –lo que se puede en una nación europea avanzada-, es político sensato, con capacidad de racionalizar la res pública. Cierto que hay gente que le gustaría que hasta los canes y los canarios fueran funcionarios. Y a mí volar sin alas y ser Premio Nobel de Literatura. Pero, de momento, no tengo alas, quizá cuernos, y mi sintaxis me parece muy limitada.

En este 2019, la utopía hallase, si se quiere, entre las palabras, pero nunca en los hechos. La derecha, lo que se considera así por parte de las izquierdas, el PP aplicó también medidas correctoras de la economía que, en absoluto, podrían definirse como neoliberales, porque el liberalismo no existe ni tan si quiera en USA; sino como socialista: las políticas fiscales establecidas por Montoro, tras conocer el desastre de Zapatero, solo cabe clasificarlas como de socialismo real, ni tan si quiera socialdemócrata. El PP de Rajoy asfixió a las clases medias, porque antes el PSOE de ZP gastó sin cabeza, tiró el dinero público, como el famoso Plan E, que también dejó monumentos en nuestra ciudad, como el célebre

Y un último comentario, aunque sin vínculo con lo anterior, Francisco Guarido ha realizado una entrevista con El Mundo. En ella, se refiere a Izquierda Unida y su relación con Podemos. Le doy casi toda la razón. IU tuvo su razón de ser como conciencia del PSOE, como el Pepito Grillo del socialismo. Nunca aspiró a otra cosa. Desde que Cayo Lara se fue o lo echaron, esa formación, muy necesaria para corregir las derivas centristas del socialismo patrio, que suele caer, como he relatado en el inicio de este artículo, IU se quedó sin alma; se la comió Podemos, una formación surgida de la nada, con mucha gente que se crio en la formación en la que ahora milita y cree el regidor zamorano. La formación morada recoge mucho voto de clase media alta, rojos de la burguesía, rojos funcionarios, que tienen ambición de poder para aplicar sus fórmulas para el tercer mundo en un Estado del primero.

Lo he comentado hasta con reiteración: la batalla actual en la política española se establece entre líderes de la clase media, algunos aspiran a representar a la clase obrera. Los trabajadores no son tan ingenuos ni cándidos. El sistema ha absorbido a todas las ideologías. El sistema admite la teoría, pero su práctica nunca jamás podrá ser aplicada. La razón económica impone su ley. Los programas fascistas de Mussolini y las políticas comunistas de Lenin y Stalin y de la gerontocracia soviética forman parte de la historia, del pasado.  La sociedad quiere cambios, pero nunca más basados en el totalitarismo. Hay que profundizar en la democracia, en la igualdad entre todos los seres humanos y en la libertad política. El poder siempre es conservador. El poder es de derechas, porque tiende, por naturaleza, a permanecer.

 

 

 

 

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